Susana Baca

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Sus primeros años

Susana Baca nació en el costero barrio de Chorrillos en las afueras de Lima, la capital peruana, un lugar en el que han vivido los descendientes de los esclavos desde la época de la colonia. Desde muy niña estuvo rodeada de músicos; su padre era guitarrista, su madre bailarina, sus tías cantaban al estilo Aretha Franklin y un par de sus vecinos fueron los creadores del grupo Perú Negro. Ellos aportaron la fuerza necesaria que impulsó a Susana a dedicarse de lleno a la música.

Sus primeros pasos en la Música

Susana Baca

Con el tiempo comenzó sus estudios de música y formó un grupo de música experimental, que combinaba música y poesía local. Ganó dos becas, una del Instituto de Arte Moderno de Perú y la otra del Instituto Nacional de Cultura Peruana para investigar las raíces de la tradición musical peruana, además de obtener el premio de interpretación y composición en el primer Festival Internacional de Agua Dulce.

Su amistad con Chabuca Granda

Pero en la carrera de Susana Baca no sólo el aporte de David Byrne ha sido fundamental. Chabuca Granda, la gran cantante peruana amada en muchos países del mundo, se convirtió en otra pieza clave de su carrera. La autora de “Fina estampa” y “La flor de la canela” encontró en Susana a su sucesora, a tal punto que la contrató como ayudante personal y la alojó en su propia casa.

Desgraciadamente, Chabuca falleció, pero en nombre de su amiga y en el de su pueblo, Susana continuó la tarea de su vida: estudiar y recuperar el sonido de su tierra. Ella y su esposo, el sociólogo Ricardo Pereira, recorrieron los 600 kilómetros de la costa peruana recopilando testimonios y documentos de aquellos pueblos descendientes del negro.

Importante labor cultural

El resultado de ese trabajo luego se transformó en el libro “Del fuego y del agua”, publicado en 1992 tras once años de labor. Tres años después, la pareja creó el Instituto Negro Continuo con un objetivo similar al del libro: mantener vigente la tradición afroperuana.

Sin embargo, la incesante labor de Susana Baca obtuvo reconocimiento internacional tras la edición de aquel recopilatorio de Luaka Bop. Desde 1998, el sello estadounidense viene publicando todos los trabajos solistas de Susana Baca. En uno de ellos, además de los instrumentos tradicionales del Perú, aparecen los sonidos de modernos de artistas invitados: Marc Ribot (guitarra), Greg Cohen (contrabajo) y John Medeski (piano y teclados).

Con una espléndida voz y dones interpretativos igualmente sorprendentes, Susana Baca es la principal exponente de las tradiciones musicales afro-peruanas.

Al igual que Celia Cruz y Cesaria Evora, Susana Baca está llevando su estilo de música indígena a los oídos del mundo.

El reconocimiento internacional ha servido para despertar un renovado aprecio por la cultura afro-peruana en ese país, donde Susana junto con su marido, Ricardo Pereira, fundaron el Instituto Negrocontinuo, en Lima, el cual se dedica a preservar la música y cultura afro-peruanas.

Susana tiene una voz potente y expresiva que puede transmitir irresistibles emociones así como sutiles matices, y por lo general, sus presentaciones están inyectadas con bastante de ambos.

Susana Baca se introdujo en la historia musical y étnica de los antiguos esclavos del Perú… y en el proceso se encontró a ella misma.

Bibliografía

  • “Susana Baca”

Spencer Harrington All Music Guide

  • "Espíritu Vivo"

Chris Nixon All Music Guide

  • "Perú, Susana Baca"

Estación Tierra

  • “Susana Baca, Artist Info”

Luaka Bop, Inc.

  • “Oh, Susana!”

Kevin Kline Weekly Wire, 1998

Un disco espectacular

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La cosa empieza con una conocida pieza de Andrés Soto, Negra presuntuosa, de los años 70, cuando Andrés a la sazón miembro notabilísimo del círculo de Chabuca Granda, deslumbraba a tirios y troyanos con sus poéticas canciones, varias de las cuales se han asentado, a pesar de la poca atención de la radio comercial en la música popular peruana.

La segunda pieza, Molino molero, de la tradición afroperuana con arreglo de Susana, es una muestra cabal de la suave percusión de tumbas, cajas y palitos, que se hacen recibir por un violín, que aún se toca mucho en El Carmen, distrito negro de Chincha, a pocas horas al sur de Lima.

Luego viene Heces, un poema de César Vallejo, musicalizado por Noel Nicola —que con Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y otros inició la Nueva Trova cubana— y la propia Susana, como una mezcla de triste peruano, con leve aroma andino, y vals-balada que sólo necesita hacerse acompañar por una guitarra, la de Félix Casaverde, señor de muchas noches barranquinas.

Otra pieza de Andrés Soto, Tu mirada y mi voz, le permite a Susana mostrarnos la belleza inigualable de su voz, para dar paso a una pieza ya clásica del folclore afroperuano, el landó Zamba malató, que Susana trata con una cadencia imposible de imitar y con las notas altas que en su voz ni se sienten: «ese pajarillo pecho colorado/ eso te sucede, negro, por enamorado».

Luego, al centro del disco, Susana canta para el mundo Luna llena, de Simón Díaz, que se abre y se cierra con unas notas de zampoña, la característica flauta de pan andina de sonido profundo: «Yo vide una garza mora / dándole combate a un río». Pero en esta hermosa canción las palabras parecen ser sólo un pretexto para soltar la música: pura melodía, pura voz.

Sigue Caras lindas, un vals peruano en el estilo baladístico de hoy, que ya ni se baila, y que termina con un cambio de ritmo hacia percusión y contrapunto de voces, para dar paso, casi transparentemente, a Se me van los pies y Enciéndete candela, muestrarios de puro ritmo afroperuano, con coros de fondo nada tradicionales que le dan más musicalidad: canciones llenas de alegría, percusión, quijadas de burro, pasando del festejo al «ingá», y de ahí al «alcatraz», ritmos más africanos que peruanos, pero también más peruanos que africanos.

El disco cierra con Señor de los Milagros, canción original de Francisco Basili y, adivinen, Susana Baca, tema que es una pintura de la procesión del culto que se manifiesta en las procesiones más grandes del mundo católico. El cajón afroperuano, que recuerda un poco a los tambores de las saetas sevillanas, se une fácilmente con la zampoña andina, y ambos dan paso a la voz de Susana y de sus vocalistas, sin salirse del ritmo procesional.

Ganadora del Grammy

Susana Baca en concierto

La cantante peruana Susana Baca ganó en 2002 el Grammy Latino al mejor álbum folclórico por 'Lamento negro', disco publicado hace 16 años.

"Dedico este Grammy a toda mi familia y a todo el Perú. Estoy muy feliz. Los quiero mucho (...) Siento que es un reconocimiento a mi trabajo", declaró Baca cuando le fue entregado el citado galardón, al tiempo que anunció que el próximo 22 de noviembre regresará a Perú para celebrar este "feliz acontecimiento".

'Lamento Negro' es un disco que Susana Baca grabó en 1986, y que fuera editado sin su consentimiento. Es una colección con letras de tres poemas de Pablo Neruda, dos del peruano Alejandro Romualdo, uno de César Vallejo, otro de César Calvo y la música de Chabuca Granda.

Ricardo Pereira, esposo y representante de la cantante, la grabación del álbum se realizó en La Habana, Cuba, en 1986, en los añejos estudios Egrem, aquellos donde Ry Cooder reunió a los músicos que conformaron el proyecto Buena Vista Social Club.

Pese a este triunfo, en el certamen de los Grammy Latinos, celebrado ayer en el Teatro Kodak de Los Ángeles (Estados Unidos), el también cantante peruano Gian Marco Zignago no pudo llevarse a casa ningún galardón de las tres candidaturas a las que optaba: Grabación del año, Mejor artista nuevo y Mejor álbum pop masculino

La figura de Susana Baca

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Susana Esther Baca de la Colina es una cantante, compositora y estudiosa de los ritmos de ascendencia "afro" en Perú. Entre los premios más destacados está el Premio Grammy obtenido en el 2002 por su álbum de música afroperuana Lamento Negro en la categoría de Best Folk Album. Este disco fue grabado originalmente en 1986, para ser luego reeditado en el sello Luaka Bop del cantante escocés David Byrne. Las letras de algunas canciones se basan en poemas de Pablo Neruda y César Vallejo. Recibió la Orden de Caballero de las Artes de la Republica Francesa, y la Orden al Merito de la Republica del Peru.

En sus 30 años de labor artistica ha realizado más de 500 conciertos por casi todo el mundo y ha recibido honrosas menciones y reconocimiento de casi todas las ciudades de su pais el Peru. Para la prensa especializada su nombre no es desconocido y ha recibido elogiosas criticas a su trabajo.

Si Susana Baca no fuera artista ni folclorista; si ella no cantara ni trabajara tan duro por el arte y la música; inclusive si no hubiera sido acosada —menos mal que brevemente— por los servicios de «inteligencia», que le dicen, por aparecer su nombre en las notas de algún detenido político; en fin, si sólo fuera Susana Baca, persona, habría que quererla por tener siempre la sonrisa fresca y la sencillez incomparable de aquellos que vale siempre la pena recordar.

Esa sencillez no se ha visto afectada por su creciente fama entre los cada vez más numerosos amantes de la música afroperuana, y ni siquiera por haber sido nombrada embajadora de buena voluntad de la UNESCO. Supongo que seguirá igual en estos días, en que muchos lugares de los Estados Unidos la han visto —en un espectáculo llamado Divas del mundo— compartir escenarios con Tish Hinojosa, popular cantantautora bilingüe norteamericana, y con Stella Chiweshe, gran intérprete de Zimbabwe.

Orgullo nacional

Afiche de concierto dado por Susana Baca y otras cantantes latinoamericanas

¡Qué bueno que por fin el mundo pueda conocer a Susana Baca! Antes era sólo nuestra, y ahora tenemos que compartirla con el mundo, con ese orgullo —injustificado, como todos los orgullos chauvinistas— nacido de haberla escuchado por un par de décadas. Suertudos que somos todos.

Es la intérprete, compositora e investigadora más interesante de Perú. Ha recuperado la canción negra de la costa. Ha musicalizado e inter-pretado a poetas peruanos y latinoamericanos, así como los mejores autores de música negra de su país y del Caribe.

Como fruto de este trabajo ha recibido numerosos premios, colaborando con fundaciones e instituciones culturales de América y Europa. Con varios CD's en el mercado, David Byrne se fijó en ella pasando a formar parte de su se-llo Luaka Bop. Donde ha sacado tres discos, uno de ellos antológico de la música peruana llamado The black Soul of Perú. Espíritu Vivo (Luaka Bop, 2002) es el título del último trabajo de la co-fundadora del Instituto Negro en Lima, acompañada en sus composiciones por Cae-tano Veloso y Mongo Santamaría, entre otros. Un álbum que va más allá de la canción tradicional afro-peruana.

No sólo es la cantante más elegante de Perú. Como musicóloga es, junto a su marido Ricardo Pereira, cofundadora del Instituto Negro Continuo en Lima y responsable de un importante trabajo de recupe-ración de la cultura negra afro peruana, recogido en el libro Del fuego y del agua, publicado en 1992. La cultura de los esclavos negros llevados a la costa peruana para trabajar en las minas, se desarrolló ajena a las culturas española y andina. Al igual que en México o Bra-sil, las músicas ligadas a las culturas indígenas más olvidadas, se han convertido en los últimos años en fuente inagotable de sorpresas.

Si Nicomedes Santa Cruz, poeta músico y periodista, fue uno de los pri-meros recuperadores de la canción negra de la costa, en una labor continuada por Chabuca Granda y el grupo Perú Negro, Susana Baca ha musicalizado e interpretado a importantes poetas peruanos y lati-noamericanos, así como los mejores autores de música negra de su país.

Referencias


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