Restos Arqueológicos de Sechín

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Ubicación de Sechín

Contenido

Ubicación

El sitio arqueológico de Sechín se encuentra ubicado en el departamento de Ancash, provincia de Casma y a 5 kilómetros de la ciudad del mismo nombre, sobre la falda norte del cerro Laguna a 90 metros sobre el nivel del mar. Ecológicamente pertenece al denominado Desierto Pre-montano. El clima es cálido, seco y con pocas precipitaciones al año. El mar se encuentra a poco más de 10 kilómetros de distancia.

A la margen izquierda del valle de Sechín, a dos kilómetros al Este del templo-palacio de Sechín, es fácil de distinguir las montículos (edificios) arqueológicos, que parecen cerros naturales.

Antecedentes

En 1919, el sabio Julio C. Tello, padre de la arqueología peruana, de regreso de la Expedición Arqueológica de la Universidad de San Marcos al Departamento de Ancash (ruinas de Chavín de Huántar), visitó la hacienda Tabón en el valle de Casma, propiedad del médico de nacionalidad chilena Dr. Nicolás Sierra Alta, quien había formado una interesante colección de objetos prehispánicos obtenidos de cementerios de esa zona.

Tello la visitó y quedó muy impresionado con ella, por lo que el Dr. Sierra Alta donó para el Museo de Arqueología de la Universidad de San Marcos (donde Tello era director) un lote representativo de piezas. A la muerte del Dr. Sierra Alta, la colección pasó a poder del Sr. Juan I. Reyna.

Tello en Sechín

Julio C. Tello dicta "in situ" la descripción de los trabajos de escombramientos dirigidos por él en Sechín. La ilustración es de Hernán Ponce Sánchez y fue publicada en el libro Arqueología del Valle de Casma.

18 años después, el 28 de junio de 1937, Tello, ahora de paso a la región del Marañón, recaló nuevamente en Casma y pasó a visitar al Sr. Reyna para revisar nuevamente la colección que fuera de Sierra Alta. Tello, embarcado plenamente en los estudios sobre su teoría de "Chavín como cultura matriz de la civilización andina", preguntó por la existencia de piedras grabadas en la zona (una de las característica que él proponía como principal del arte Chavín). Reyna contestó que la única que conocía era una, parte del muro de su casa, que había sido abandonada por un alemán que intentó llevársela en un buque mercante.

En la mañana del 1 de julio, Tello realiza una inspección en el cerro Sechín, encontrando numerosos vestigios arqueológicos. Es allí donde le avisan que ha poca distancia había una "huaca" (lugar sagrado) con piedras grabadas.

Llegan al lugar que los lugareños llamaban del "indio bravo", debido a que en una de las piedras estaba grabada la representación de un cuerpo humano cuyo rostro muestra sus dientes y el cabello suelto y ondulante. Este hallazgo llevó a Tello a examinar con mayor detenimiento el lugar, encontrando más monolitos grabados. Entonces decide excavar el sitio, desenterrándose de ese modo el monumento que llamó Templo de Cerro Sechín.

Las piedras que encontró estaban semi-enterradas y alineadas en una de las caras de lo que parecía ser una pequeña plataforma. Con el auxilio de 15 obreros, Tello procedió a descubrir ese lado, dejando a la luz una pared formada íntegramente por piedras grabadas. En los días siguientes aparecieron al lado derecho e izquierdo sendos muros con litos grabados, de ese modo se perfiló la forma del Templo de Cerro Sechín: Un edificio cuadrangular con un muro perimétrico de piedras (todas grabadas) y en el interior varios cuartos y estructuras en adobe, con las paredes pintadas en vivos colores y representaciones de figuras mitológicas (también pintadas).

Templo Sechín

El Complejo Arquitectónico

Lo integran cinco edificios, una galería lítica y una plaza semi hundida. Dos edificios ocupan el centro, los tres restantes se ubican alos lados Este, Sur y Oeste, separados por pasajes. Los edificios centrales forman una unidad, pero estan construidos con diferentes materiales, el más antiguo es de barro, y el siguiente de piedra, encerrando al anterior. Ocupan un área de 2,600 m2.

El antiguo edificio construido con adobes cónicos tiene una cámara sagrada, delante de un atrio que comunica a dos habitaciones con amplios vanos y dobles escalinatas de acceso al lado Norte. Los muros fueron enlucidos y pintados de azul y rosado, también hay pinturas murales de dos pumas y bajo relieves polícromos.

En esta construcción, el templo, fue modificado y ampliado dos veces, superponiéndose las construcciones posteriores y finalmente encerrado por el edificio de las piedras grabadas o de las estelas.

Templo Palacio de Sechin Alto

Está orientado hacia el Noroeste, con tres pozos circulares semi hundidos de gran diámetro, ubicados equidistantes y que coinciden con el eje frontal principal de la gigantesca construcción.

Detrás y separados por un terreno plano, se ubican tres edificios unidos lateralmente, de menor tamaño, orientados al NO., con las mismas características y forma del edificio mayor. Existen otros montículos en todo el área del complejo arqueológico, rodeados de cultivos agrícolas, que en el futuro deben delimitarse.

A través de la foto aérea y la observación directa, es posible discernir la planificación del complejo para la organización de los edificios en el espacio utilizado y de las propias construcciones.

El edificio mayor impuso el orden y la organización que nos permite proponer su función civil, un Palacio, sin posponer la función religiosa, que tiene menor prioridad. Sechín Alto, luego de Sechín, fue el centro político de la Cultura Sechín, que lo compartió con el Complejo Arqueológico Mojeque, ubicado en el valle de Casma.

Sechín Alto, es el complejo arqueológico más importantede América Prehispanica por su planificación y arquitectura ciclópea monumental, que pertenece al Período Formativo Temprano y con una antigüedad mayor a los 1600 años antes de nuestra era.

Descripción

Guerreros Sechín

El complejo ocupa una extensión aproximada de 50 hectáreas o más, donde destacan varios montículos artificiales, plazas, pozos circulares semihundidos, plataformas, senderos, etc

El Templo de Cerro Sechín es uno de los monumentos arqueológicos más importantes del Perú, dada su antigüedad, belleza arquitectónica y contenido cultural. Luce, como pocos, una fachada construida con lozas de piedras grabadas con insinuantes motivos de guerreros en procesión, cuyo significado aún no está del todo definido. Descubierta para la arqueología por el sabio Julio C. Tello en 1937, su estudio ha aportado grandes conocimientos a la historia del Perú. Sitio Arqueológico de Sechín

La zona arqueológica tiene una extensión de 5 hectáreas, aproximadamente, ocupando la parte monumental propiamente dicha, mas de una. Sechín es un complejo arquitectónico formado por 7 estructuras, seis de ellas construidas con piedra y barro y una con adobes cónicos, típicos del Período Arcaico (1600 antes de nuestra era).

Están distribuidos de tal manera, que dos de las estructuras ocupan la parte central, siendo una de éstas el "Edificio Principal" (con planta rectangular, esquinas curvas y 51 metros de largo por lado) , que es el que ostenta las piedras grabadas en su cara exterior y que cubre a la estructura de adobes cónicos (más antigua) que tiene relieves de barro. Las otras cuatro estructuras se ubican en pares a ambos lados del Edificio Principal, y se les han llamado Edificio A, Edificio C, Plataforma Rafael Larco Hoyle y Plataforma Julio C. Tello.

Fue explorado por primera vez por Julio C. Tello en 1937, comprobando que el montículo más grande, es un ciclópeo edificio de 300 m. de largo, por 250 m. de ancho y cerca 35 m. de altura.

Está construido desde la base con enormes piedras, algunas pesan más de diez toneladas, talladas en los vanos y/o esquinas, y casi en la forma natural en los muros, habiendo en la parte superior y central una construcción con adobes cónicos hechos a mano y de gran tamaño conservando algunos bajo relieves policromos y pintura mural.

Frontis Principal

El lugar también era conocido como "Huaca del Indio Bravo" el espiritu inquieto de Julio C. Tello le llevo a realizar estudios en el lugar descubriendo unos 98 monolitos grabados, el primero hallado por su inseparable colaborador Toribio Mejia Xesspe; guiado por el lugareño Victor Dueñas, esto acontecía por la década de los 30, posteriormente multiples visitantes, estudiosos, curiosos, fotógrafos, llegaron por el lugar admirando los vestigios del ayer; huella de los antiguos pobladores y sus obras quedaron como muestras del pasado. Las muestras de su labor quedan presentes en los grabados líticos manifestaciones hechas con realismos y sencillez de lineas bien trazadas en forma de surcos anchos, procedimiento que les permitió plasmar inequivocamente personajes con indumentaria otros sin ello, así como cuerpos y partes de los mismos y otros detalles.

El edificio presenta las esquinas redondeadas caracteristica muy difundida en esta época actualmente hay mas de 300 losas de piedra esculpida que revisten las estructuras, rodeando en un establecido orden de personajes que llevan mazos, otros ataviados, la observancia de cuerpos seccionados, tales como cabezas, brazos, piernas, ojos, son parte de la cantidad de materiales iconográficos asociado a la fase constructiva en adobe como en piedra y que informarian de un acontecimiento epico que le permitio continuar señoreando en el valle.

Las opiniones de su fechado presenta discrepancias; antes de Chavín o posteriores a Chavín. Los trabajos realizados en 1981 por Henning Bischof, Enrique Vergara y Lorenzo Samaniego permitieron conocer más detalladamente el aspecto constructivo del edificio.

Las investigaciones realizadas por Samaniego y el Proyecto Sechín 1980-85 han logrado encontrar más restos líticos de esta manera permitiendo entender el desarrollado arte grabado y su iconografía así mismo su asociación a lo que se conoce como período Casma, quedando comprobado por el hallasgo de sectores intactos encontrandose la relaciones con la construcción que pueden correlacionarse con la tradición lítico escultórica del lugar conocido como "Moxeque" el cual tiene un fechado aproximado de 1400 a.C.

Todas estas evidencias se encuentran en el frontis principal y laterales, representan: cabezas, personajes ataviados con porras o mazo ceremonial, personaje con casco y taparrabos guerreros pertenecientes a la "Huaca indio Bravo" o llamado tambien Templo Sechín.

En las cercanias del templo de Sechín hay un Museo de sitio llamado "Max Uhle" construido con financiamiento de un adonación efectuada por la Fundación Volkswagenmerk de la República Federal de Alemanía; donde la información es más detallada sobre la cerámica, datos, mapas y replicas líticas de los grabados y los demás motivos pintados sobre las paredes de barro y todo aquello que está relacionado al lugar mismo

Cuenta la historia que en 1937 un agricultor de Casma, llamado Víctor Dueñas, con 20 años en aquel entonces, informó a Julio C. Tello acerca de una zona donde existían grandes piedras con impresionantes dibujos.

De acuerdo con los relatos de los lugareños, Tello tenía como destino algún punto de la Selva del país, pero ante la noticia de ese hallazgo, no dudó en cambiar su itinerario.

Es así que el famoso arqueólogo, guiado por el joven Dueñas y junto a los integrantes de su expedición al Marañón, llegó hasta el Monumento Arqueológico de Sechín el 1 de julio de 1937. Con 3 mil 500 años de antigüedad, este complejo tiene una extensión aproximada de cinco hectáreas y comprende un espacio arquitectónico de siete edificaciones, seis construidas con piedra y mortero de barro y una con adobes cónicos unidos con barro.

Las investigaciones realizadas en la zona por el arqueólogo y estudioso de la cultura Sechín, Lorenzo Samaniego Román, indican que todo este complejo arquitectónico constituyó un templo-palacio que estuvo rodeado de una pequeña aldea que fue destruida por las ocupaciones de otros pueblos.

Los monolitos grabados

Ubicación de los relieves de Sechín

Adornan todo el contorno del Edificio Principal. Los litos grabados fueron colocados intercalando unos grandes con representaciones de Guerreros / Sacerdotes con pilas de 3 o más pequeños con representaciones de despojos humanos.

Para el arqueólogo Lorenzo Samaniego estos bajorrelieves muestran una doble procesión de personajes que parte de un pórtico formado por 2 monolitos grabados que sostienen un dintel al centro del muro sur y se encaminan hacia otro pórtico, ubicado al centro del muro norte, e intercalados, como ya se dijo, están los grabados que representan despojos humanos (brazos, piernas, cabezas, cuerpos seccionados, vértebras y vísceras) como si estuvieran regados por el suelo, recreando un cuadro de hondo dramatismo y horror. En esta procesión no hay figuras de dioses, semidioses o animales míticos, solo hombres.

Monolitos Grabados de Sechín

Las esculturas tuvieron como cantera el mismo cerro Laguna, de donde fueron extraídas usando palos de algarrobo o huarango (árboles oriundos de la costa peruana) usados como palancas y auxiliados por gruesas y con fuertes sogas de maguey arrastrados hasta los talleres donde fueron trabajados.

Alisaron una de sus caras y usando un carbón dibujaron el motivo a tallar, procediendo a frotar y frotar esos trazos con otra piedra más dura, usada como cincel, hasta formar hendiduras anchas, profundas y uniformes, que son las que dan forma a los grabados. A esta técnica se le conoce como "abrasión". Hasta ahora el número de tallas descubierto es de 326, faltando por excavar un sector del muro sur, en donde varios litos aún están enterrados, esperando ser descubiertos.

Los Guerreros / Sacerdotes fueron dibujados con la cabeza, piernas y brazos de perfil, mientras que el tronco y la pelvis están de frente. Como único ropaje llevan taparrabos y sobre la cabeza rapada unos gorros de forma trapezoidal.

La cara, posiblemente esté pintada, ello a juzgar por una banda curva que parece atravesar su ojo. Sostienen un arma o cetro en la mano, en la que hay que destacar el curioso detalle de la uña del dedo pulgar: está muy crecida y afilada. La boca entreabierta muestra los dientes juntos, y sus ojos están desorbitados, tal como, siglos después fueron representados en las tallas líticas del sitio de Chavín de Huantar, que fuera considerada por Tello como la cuna o matriz de toda la civilización andina.

Arte Mural

A la arquitectura se une la escultura, lograda en barro y piedra. Todos los motivos en bajorelieve, no hay escultura de bulto ni alto relieves. En el edificio de barro los bajo relieves se ejecutaron en el enlucido fresco con instrumento cortante y con mucha precisión, esto se deducede las líneas gráciles y rotundas de los motivos descubiertos, ellos son: un personaje de cabeza, dos peces, otros parcialmente conservados o difíciles de identificar.

La escultura lítica representada por más de 300 tallas se hizo en granodiorita, mediante diseños con hulla y con un cincel sobre los trazos negros para lograr la figura incisa. El conjunto de motivos representados es una alegoría a la cruenta lucha entre antiguos pueblos de la cuenca de Casma, originando la composición temática de éxtasis, de euforia y dolor del hombre en dichas tallas.

Así, hoy podemos reconocer con claridad a dos grupos de guerreros semi desnudos y arma o cetro en la mano, desfilando desde lados opuestos hacia la puerta principal, encabezados por sus propios estandartes, en forma triunfal y ceremonial, mientras tirados en el suelo reposan los despojos humanos de los vencidos: cabezas, brazos, piernas, vísceras, etc., formando una escena de sangre, muerte y espanto.

La postura anrrogante de los guerreros contrasta con las actitudes y gestos expresivos de los vencidos en un drama sobrecogedor. La escultura lítica es figurativa - como afima Arturo Jiménez Borja- y expresionista, alcanzado madurez con respeto a la del edificio de barro, sin que se pierda la unidad estilística.

Volviendo a los guerreros, ellos anuncian cambios en el aspecto socio-económico y político de la comunidad y también para la cuenca de Casma, en el siglo XVII a.n.e., nueve siglos antes que surja Chavín.

Relieves de Barro de Sechín

Sin embargo le faltaba el escenario geográfico, el lugar desde dónde se pudo realizar este sacrificio. Para ello volvió a visitar los lugares arqueológicos próximos a Sechín ubicados a orillas del mar y que sean contemporáneos con éste. Dos de ellos se ajustaron bien a sus requerimientos: Las Haldas y Culebras.

En el segundo edificio en importancia de Las Haldas, una escalara larga construida con esmero conduce a un peñasco que cae perpendicularmente hacia el mar, unos 25 metros abajo, el mar es agitado y espumoso, la rocas afloran filosas. El espacio geográfico y el arquitectónico se confabulan al servicio de la "dramaturgia ritual". Es obvio que la ubicación y concepción de este sitio no fue al azar, corresponde con el ritual escenificado en los muros de barro de Sechín.

Todos estos motivos iconográficos se relacionan al mar y la necesidad de controlar la periodicidad de las lluvias, que son escasas y cuyo ciclo parece, a veces, errante, intercalándose momentos de grandes precipitaciones (como en épocas de fenómeno del niño) con años de duras sequías y otros años "normales". Se suple en el nivel mágico-religioso una tecnología agraria incipiente. Las referencia más valiosas de la relación mar-lluvias-sacrificios se obtiene de mano de Julio C. Tello, quien en 1923 publica su obra Wiracocha (en la revista Inca).

En ella expone la opinión de un chamán de esos años sobre el dios Wari. Dice que tal deidad representa a la fuerza, la potencia, y construyó por arte de magia las represas y canales de irrigación de la anterior prosperidad agrícola. Para propiciarlo, el chamán debe subir a la cordillera a visitarlo en su morada, las lagunas que se forman al pie de los grandes nevados producto del deshielo. Lo hacen llevando "sunku" mezclado con sangre humana.

Cuando no llueve en la cordillera, los ríos que alimentan los valles de la costa bajan casi secos, produciendo la pérdida de los cultivos. Por ello es necesario visitar a Wari y ofrendarle un sacrificio. Para ello el chamán llena un cántaro con el agua recogida de la parte más agitada (espumosa) del mar. En base a unos ritos especiales se identifica con el espíritu mismo del agua, ascendiendo a la cordillera dando gritos y bramando como felino, repartiendo por aquí y allí un poco de agua. Deja otro poco en cada manantial que encuentre a su paso. Llegado a la laguna la arroja poco a poco y del cántaro sale la nube que ennegrece el espacio desencadenando la tempestad que inaugura un nuevo período de lluvias. La identificación del chamán con el espíritu del agua y su trasfiguración en felino refuerzan la teoría de Bischof sobre el significado de los relieves estudiados por él en Cerro Sechín, pues a ambos lados de la entrada del templo de barro hay dos de ellos (felinos) pintados.

En la margen izquierda del río Sechín, a la altura del puente que cruza el río Casma (mucho antes de la confluencia de los mencionados) desviandose de la panamericana con dirección Este a unos 2 Kms. se encuentran los restos del Templo de Sechín; ubicado a un costado de la afloración rocosa del cerro Laguna de cuya cima se puede divisar el verdor del valle bajo. Los antiguos constructores eligieron en el lado norte, al pie de la aislada elevación en cuyas faldas construyeron una recia arquitectura de piedra y barro. La peculiaridad del lugar es que presenta revestimientos líticos grabados, los cuales decoran el contorno del edificio.

Imágenes bélicas

Este preludio histórico es más que un anzuelo para el visitante que llega hasta el kilómetro 370 de la carretera Panamericana Norte por el desvío de la vía Casma-Huaraz. Allí, entre el intenso verde de los alrededores y la expectativa de una nueva cita con la historia, aparece Sechín.

La primera parada tiene como escenario el museo de sitio, a cargo del Instituto Nacional de Cultura. Allí se detalla el proceso de formación de las civilizaciones que, como Sechín, contribuyeron en la formación de la primigenia cultura Chavín.

Luego de asegurar la compañía de Alex Huerta Poma, el guía para esta ocasión, empieza el recorrido por el espacio destinado al esparcimiento de los visitantes. El lugar luce adornado con altos algarrobos y algunos membrillejos, además de la fugaz presencia de los cañanes, especie de lagartijas, típicos exponentes de la flora y fauna de esta calurosa parte del país.

Uno de los hallazgos iniciales para el visitante es el denominado Templo Palacio –elaborado en adobe y piedra–, en cuya primera planta destacan los grandes monolitos tallados que representan, en su mayoría, figuras humanas, algunas más dramáticas que otras.

Se asegura que las piedras, previamente escogidas, fueron extraídas del cerro Sechín, desde donde las trasladaban hacia los talleres con palos de algarrobo, sogas y otros implementos. En los talleres, las manos de los escultores procedían a dar forma a los bloques; un trabajo lento y pesado en el cual utilizaron elementos como piedra, agua, arena y mucho esfuerzo. Existe la creencia que para los diseños de las figuras se habría usado carbón de piedra, proceso al cual seguía el desgaste, a fin de obtener el bajorrelieve en la roca.

Entre la gloria y el dolor

En esa galería de escenas, plasmadas en la parte anterior y los laterales del palacio, destacan aquellas que muestran a un guerrero de Sechín de cuerpo entero con sus implementos de guerra, junto a lo que podrían ser sus trofeos: los brazos mutilados de sus enemigos vencidos. Otros símbolos de triunfo son representados por los gráficos que detallan cabezas de los guerreros contrarios sangrando de la boca porque les cortaron la lengua o aquellos que expresan formas circulares, los ojos de los vencidos, cerca de trozos de cueros cabelludos cortados. En la galería de imágenes se encuentra, además, la del jefe sacerdote, que como parte de su atuendo tiene unas cabezas humanas reducidas, que significan los trofeos. Estos elementos, según Tello, sólo corresponderían a un personaje de la importancia de un jefe sacerdote. Estos guerreros tienen postura arrogante y transfigurada que contrasta con las actitudes de los vencidos, en su sacrificio simbólico y ritual. “Un hecho de esa naturaleza lleva al desarrollo de la medicina y mejor conocimiento del cuerpo ante la intención y el deseo de curar a los heridos, como lo demuestran las representaciones de la pelvis y del aparato digestivo”, detalla el arqueólogo Samaniego Román.

Conclusiones

  • Sechín fue una aldea de agricultores con un importante complejo arquitectónico de función político-religiosa.
  • Su arquitectura y escultura; lo mejor conocido hasta hoy, componen una tradición cultural bien definida.
  • Utilizaron el barro y la piedra con especial habilidad y arte. En primera instancia hay predilección por el barro, según palabras de Arturo Jiménez Borja, su plasticidad origina un edificio que "proclama una voluntad de forma tranquila, gustosa de la buena vida, amorosa de la tierra, sin aristas, conn dulzor de valle en cosecha".
  • Luego, utilizan la piedra para representar lo que no era posible en el barro, el drama humano de la guerra. La fuerza expresiva de las figuras grabadas es una conquista plástica pocas veces lograba en el arte prehispánico americano.
  • Sechín, en su total realización, nos presenta un pueblo de rico bagaje cultural, dividido en incipientes clases sociales, los sacerdotes y guerreros asumiendo la dirigencia de la comunidad, mientras los artesanos, los campesinos y quizá los prisioneros de guerra, en dependientes.
  • El desarrollo de Sechín fue durante el Formativo Temprano (2,000 a 1,000 a.n.e) de nuestra historia, consolidando en Casma una sociedad sobre bases socio-económicas y políticas nuevas, logrando constituir una Cultura del mismo nombre en toda la Costa de Ancash.
  • El recorrido por el complejo arqueológico de Sechín deja el sabor de una historia sin término, ya que de acuerdo con las investigaciones, no se encontraron restos humanos de los guerreros de esta zona.
  • Además, lo que constituye la parte posterior del edificio central es una verdadera y milenaria incógnita, ya que el acceso a esa área fue tapiado, según los estudios, por los propios guerreros.
  • Ese muro sur del edificio oculta cerca de un centenar de estelas y allí se encontraría el origen o el desfile de los guerreros sacerdotes –pórtico de los guerreros–, que con el resto de las imágenes explicarán mejor las creencias del pueblo de Sechín.
  • “Sechín representa la etapa más descollante del proceso histórico de la Cuenca de Casma, aportó ideas y nuevos descubrimientos a la formación de la alta cultura en el país”, asegura, a modo de conclusión, Lorenzo Samaniego Román.

Referencias

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