El Dorado

De Wiki Sumaq Peru

(Redirigido desde Paititi)

Paititi es el nombre que se le da a la supuesta ciudad perdida de los Incas, muchas veces confundida con El Dorado, ciudad mítica donde el oro se encuentra en demasía. Se dice que esta situada en algún sitio, todavía incierto, dentro de la frondosa selva amazónica, repartida en la actualidad por divisiones políticas modernas entre el Perú, Bolivia y el Brasil. La afirmación del pasado Inca es particularmente fuerte en el Perú y la ciudad de Paititi se ha vuelto parte de la historia mítica de la Nación. De esta manera el Estado Peruano ha llegado a colaborar con expediciones, curiosamente la mayor parte de ellas siendo de iniciativa extranjera, por encontrar lo que podría ser la ciudad perdida de Paititi en alguna parte de la selva de Pantiacolla, en el departamento de Madre de Dios, al Sureste del Perú. ¿Como se formo el mito de Paititi?

Tabla de contenidos

Aparición del mito de “El Dorado”

Se asume que el Paititi se encuentra escondido en la amazonia
Se asume que el Paititi se encuentra escondido en la amazonia

A partir de la llegada de los españoles a América, la cosmovisión mágico-mítica del conquistador se conjuga con el potencial del nuevo mundo, lleno de misterio e incertidumbre. Estos, dentro del contexto de la conquista, que fue una empresa privada, no tanto Estatal, buscaban principalmente su beneficio y realización personal. Dentro del beneficio y la realización caben no solo el honor, el reconocimiento social y la afirmación como cristiano con el deber de convertir a los indios en el nuevo mundo. Si no, cabe también, de forma preponderante, la eterna pesquisa de riquezas bajo la forma de piedras y metales preciosos.

Entonces, el mito de “El Dorado” no se va a hacer esperar. La ciudad perdida de El Dorado no es más que una ciudad en donde el oro existe en tal cantidad que pierde su valor de cambio cediendo frente a su valor de uso. En otros términos, al haber tanto oro, los habitantes de la ciudad en cuestión dejan de apreciarlo por su rareza y entonces no tiene mas que un valor intrínseco, el valor que tienen los objetos mercantiles por el uso que se le puede dar. Los españoles, para quienes el oro si tenía valor de cambio, fomentaron dentro del imaginario colectivo la aparición de ciudades doradas en varias partes del continente. La mas famosa de ellas será “El Dorado”, que estaría situada en la actual Colombia, tan celebre que la expresión de “El Dorado” se utilizara hasta el día de hoy como sinónimo de utopía o lugar utópico. La historia también hará su trabajo en echar mas leña al fuego de la imaginación del conquistador cuando el Imperio Inca sea derrotado y los supuestos tesoros del Inca sean llevados a una ciudad lejana en las densas selvas al este de la Cordillera de los Andes.

Mito de Paititi

Bases históricas

En 1527, Huayna Capac, el Inca, muere sin escoger un heredero. Sus dos hijos, Atahualpa y Huascar se disputan el trono y fácilmente se llega al estado de guerra civil entre las dos partes, Huascar al Sur y Atahualpa al Norte. Los españoles, llegados desde 1527, empiezan la conquista del Perú, de forma material, desde 1532. Los conquistadores son bienvenidos por todo lado. El Imperio esta en decadencia por la guerra y las enfermedades curiosamente traídas por los españoles sin percatarse que su simple presencia ya era mortífera. La Conquista del Perú no significo mayor esfuerzo para Francisco Pizarro. En 1533, después del famoso episodio en el que Atahualpa es capturado, obligado a entregar una sala llena de oro y luego ejecutado, Choque Auqui, presunto hermano de Atahualpa, habría salido del Cuzco, acompañado por importantes personajes del imperio cargado de miles de llamas cargadas con los tesoros del imperio hacia el este, hacia las fronteras del Tahuantinsuyo, nombre original del Imperio Inca. Pero esta huida representa en la actualidad mucho más que la conservación de los bienes materiales incas.

Mitificación de Paititi

Durante el resto de la historia del Perú, el mito del Paititi se convierte en el sueño de exploradores y aventureros. Para el siglo XVII, este “El Dorado” era relativamente común en las reuniones sociales aristocráticas. Pero la conservación de este lugar no se haría gracias a la tradición oral. La oralidad de los mitos hace que, a través de los siglos, se pierda parcial o totalmente el mito en si. O puede también que se vean transformados de tal forma que no tengan la menor semejanza con el hecho histórico que lo funda. Tal como sucedió con al antigua Troya, Paititi puede ser verdadero. Durante siglos, la ciudad de Troya no fue considerada más que una literaria invención de Homero para ofrecer un lugar a sus personajes. Pero Heinrich Schliemann, en el siglo XIX, tomando las obras de Homero como documento histórico más que como narración fantástica, descubrirá la verdadera ciudad de Troya en las costas de la actual Turquía. Solo que hay que tomar en cuenta que la obra de Homero fue igualmente perpetuada en lenguaje escrito. Igual sucedió con el mito de Paititi. Para fines del siglo XVII, se realizaran escritos sobre el tema, basándose en crónicas de conquistadores y exploradores, pero también en relatos orales de las poblaciones indígenas. Así, se populariza a Paititi para despertar el espíritu aventurero de numerosos hombres en búsqueda de este tesoro perdido.

Expediciones en busca de la ciudad perdida

Expediciones de todo tipo se lanzan para encontrar Paititi. Saciando el espíritu de “descubrimientos” que marca la descubierta del nuevo mundo, exploradores europeos, entre españoles, franceses e ingleses principalmente, organizan exploraciones durante los siglos XVII, XVIII y XIX. La mayor parte de ellas no encontraran más que la muerte en las frondosas selvas del entonces Virreinato del Perú. A partir de comienzos del siglo XX, importantísimos hallazgos incentivan un renacimiento del mito. Se encuentran a la orillas del río Sinkibenia, rió sagrado para una de los pueblos indígenas amazónicos de la región, los machiguenguas, unos petroglifos. Esto sucede en 1921 cuando el misionero dominico Vicente de Cenitagoya los descubre de forma inintencionada. Gracias a este descubrimiento, se multiplican las expediciones al lugar. Y, por mas que los petroglifos en realidad no hayan sido hechos por los Incas, como efectivamente demostraron las expediciones, estos propiciaron una nuevo renacer para el mito de Paititi. Esto sucedió hasta 1970. Los trabajos mas importantes sobre estos grabados fueron los realizados por el sacerdote y antropólogo A. Torrealba quien fotografió y estudio los grabados. A raíz de los varios estudios e investigaciones se han descubierto elementos que si poseen características Incas, desde simples piedras talladas hasta caminos parcialmente pavimentados. Las piedras talladas encontradas en aquella zona poseen perfiles denotando un uso domestico de la piedra, lo que permitió a os científicos deducir que el usuario de tal utensilio era sedentario por lo tanto habría una instalación de seres humanos incas en algún momento en aquella zona. Posteriormente se descubriría los caminos incas en buenas condiciones que no hacen mas que corroborarla hipótesis de la existencia de una ciudad inca, la posible Paititi.

Hasta que, el 31 de Diciembre de 1975, el satélite estadounidense Landsat 2 percata en la exacta posible ubicación geográfica de Paititi unas formaciones extremadamente peculiares. En la cadena montañosa de Pantiacolla, en una zona que solía estar curiosamente siempre cubierta por nubes, 10 “puntos” son avistados por el satélite. Estos estaban extrañamente alineados en dos líneas de 5 puntos cada una. La resolución satelital permitía a los investigadores suponer que se trataba de formaciones con forma de “pirámides truncas de proporciones enormes”. El descubrimiento se le atribuye al arqueólogo Rodolfo Bragagnini.

Situado en las selvas vírgenes del departamento de Madre de Dios, estas enigmáticas pirámides no dejan de alimentar las fantasías y fantasmas mas desquiciados. Muchos llegan inclusive a afirmar que son la evidencia de la presencia de extraterrestres en el universo y del ancestral contacto de los incas con los otros mundos.

La investigación más detallada del lugar, vía satélite, nos muestra que en realidad el local es más complejo que un simple alineamiento de supuestas pirámides. En la Sierra Baja de Pantiacolla, las pirámides se encuentran inclusive ellas dentro de otra formación similar a un gran anfiteatro. Además, otras formaciones semicirculares o rectangulares también fueron distinguidas. Un estudio dimensional de las evidencias fotográficas permitió a los investigadores afirmar que algunas pirámides tendrían hasta 150 à 200 metros de ancho. Este complejo deja pensar que se trata de una especie de santuario o inclusive los restos de una ciudad, posiblemente…Paititi.

Dentro de las expediciones más recientes destacan aquellas realizadas por Gregory Deyermenjian en Junio 2004 y la más reciente, por Thierry Jamin y Herbert Cartagena en 2005. Estas encuentran serios problemas con el clima, caracteristico de la zona. pero se les presentan problemas con los que las expediciones de comienzo de siglo no tenian que lidiar: traficantes de antiguedades.

Referencias

Paititi.com
Granpaititi.com
Paititi.com
Wikipedia.org

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