Movimiento Revolucionario Túpac Amaru

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Antecedentes

El MRTA,hunde sus raíces en la tradición guerrillera revolucionaria latinoamericana, en auge tras la victoria cubana de 1959, que tiene por objetivo la toma del poder y la instauración de un régimen socialista. A nivel local, sus referentes son el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y más directamente el Movimiento de Izquierdas Revolucionarias (MIR), que actúan en Perú en la década de los '60 y que fueron militarmente derrotados en 1965.

A partir del golpe militar de octubre de 1968 encabezado por el general Juan Velasco, se introdujeron en Perú las transformaciones capitalistas que sufrieron todos los países de América Latina durante ladécada de los '70. Explotación y pobreza. Este giro fue aún más brusco tras el contragolpe que lideró el también general Morales Bermúdez, en 1975, encargado de aceptar por vez primera los "paquetazos" que el Fondo Monetario Internacional descargará desde entonces contra la sociedad peruana.

Bandera del MRTA

Pero la década de los '70 es también la del nacimiento de lo que después se llamará la "Nueva Izquierda", una generación que crece enfrentada a este gobierno militar y que a lo largo de un arduo camino de aprendizaje, teorización, movilización, y de muchos encuentros y desencuentros entre organizaciones, asociaciones y movimientos, logra crear un clima propicio para la revolución que ven inminente. Desencantados con los viejos partidos de la izquierda, buscan inspiración en los clásicos, =de Marx a Lenin, de Troski a Mao, para interpretarlos de una manera propia, latinoamericana. Y encuentran nuevos referentes, Fidel, Farabundo Martí, los Sandinistas. En estos años Centroamérica se enciende, Salvador, Honduras, Guatemala, allí arde la revolución y triunfa en Nicaragua. Sin embargo, en el cono sur vence la bestia. Caen Argentina y Uruguay, y sobre todo, caen Allende y Chile. Llegan la dictadura, la tortura, las desapariciones, la muerte.

Las primeras acciones de esta nueva izquierda peruana se concretaron en movimientos masivos que pillaban desprevenidos a las autoridades. Paros nacionales de protesta y choque, liderados por obreros y campesinos, tomas de tierras en los campos, organización y lucha. A lo largo de estas acciones, distintas agrupaciones se van uniendo en un objetivo y una organización común, y nace el FRAS (Frente Revolucionario Antiimperialista y por el Socialismo), de tendencia proletaria y militarista o revolucionaria. En esta asociación coinciden dos grupos que se fundirán en Junio de 1980 y que fundarán el MRTA en marzo de 1982, el Partido Socialista Revolucionario- Marxista Leninista (PSR-ML) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria- El Militante (MIR-EM).

El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru se define como una organización político-militar, vanguardia revolucionaria al mejor estilo leninista, socialista y obrero. Internacionalistas y bolivarianos, promulgan la revolución a escala continental. Su prédica: mantener la vietnamización de América latina.

En 1980 año en que termina la transición política y comienza la consolidación democrática, pero que también marca el comienzo de la acción de Sendero Luminoso, un grupo de antiguos militantes del MIR, de la guerrilla del 65, ex-apristas, del Partido Socialista Revolucionario Marxista Leninista, del Movimiento Revolucionario Velasquista, conforman una nueva organización que toma el nombre provisorio de: Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.

Primeras acciones

Este grupo durante los dos años siguientes desarrolla un trabajo de discusión ideológica, política y militar para definir lo que serían sus posiciones políticas, en lo que constituye su primera etapa. A partir de marzo de marzo de 1982, adopta oficialmente ese nombre, en memoria del indígena peruano José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, cacique de Tungasuca que se rebeló contra la dominación española el 4 de noviembre de 1780. Ese mismo año pasan a la segunda etapa de su historia: "la acumulación de fuerzas" que consiste en la incorporación de militantes para preparar las condiciones para su accionar. En 1984 abre la tercera fase: "la de propaganda armada, cuyo objetivo central no es la derrota o el aniquilamiento de las fuerzas vivas del enemigo, sino el darse a conocer al pueblo peruano, principalmente de llegar a las conciencia de las masas".(Combatiente El; Revista del MIR C- Militar chileno, Nº 20, abril 1991, pág 9)

Victor Polay Campos. Fundador del MRTA

El 28 de julio de 1984 se hizo público, por primera vez, el nombre del MRTA a través de un embanderamiento masivo. La bandera tupacamarista es similar al emblema peruano, pero lleva en la franja blanca la imagen de Túpac Amaru II rodeado de un fusil y una porra incaica que se cruza en "V", con las siglas MRTA. Además, durante ese período atacó el puesto policial de Villa El Salvador en Lima, robó el sable de San Martín y la primera bandera peruana. En esa ocasión realizó una incursión a la localidad de Tabalosos que originó un gran efecto político y sicológico a nivel nacional e internacional.

Al igual que otros grupos del continente, como el M-19, el MRTA realizó sus primeras acciones buscando símbolos que le dieran legitimidad en la sociedad. "Robaron esa espada para apoderarse de un símbolo nacional y para dar a entender que librarían la segunda guerra de emancipación. con eso decían: nosotros somos los detentores de la legitimidad nacional. Sendero con los perros colgados, lo que pretendían era colocar una barrera entre ellos 'los legítimos herederos del maoísmo', y los demás". (González Raúl; Una larga agonía: conversando con Henri Favre; Revista Qué Hacer, Nº54, agosto-septiembre 1988, pág. 50)

Ideología

A diferencia de lo sucedido con Sendero Luminoso poco se ha estudiado la concepción político-ideológica del MRTA. Principalmente existen análisis de sus acciones de propagandas armadas, subestimando aquellos elementos programáticos que definen su personalidad política.

En ello sus propios militantes tienen responsabilidad, pues no han dado la importancia del caso a la difusión de su línea, bajo la justificación de sustraerse de un debate principista, al que ha sido tan adicta la izquierda peruana.

En el documento "MRTA-MIR: Unidad para la revolución", de diciembre de 1986, se resumen sus principales presupuestos teóricos. El MRTA pretende buscar en lo profundo de la historia del Perú, sus raíces y la justificación de su existencia como organización política.

"A sí mismo, se consideran como una prolongación de las luchas del pueblo peruano: desde la resistencia indígena al colonialismo español, pasando por la revolución de Túpac Amaru II -que da origen al nombre- hasta nuestros días. En lo anterior se percibe el intento de resolver la compleja relación entre socialismo y nación en una sociedad como la nuestra, en que la cuestión nacional continúa siendo un problema pendiente para la revolución".( Simon Yehude; Estados y Guerrillas en el Perú, EES, Lima, pág. 119)

Se autodefinen como una organización político militar de origen marxista leninista, no ortodoxa, continuadora de las Guerrillas del 65 y del Che Guevara, e influenciados por todas las experiencias guerrilleras latinoamericanas, principalmente la sandinista. Pero no niegan su vocación nacionalista que les ha permitido realizar alianzas tácticas con otros partidos políticos de izquierda peruanos.

Propaganda Emerretista

El marxismo leninismo lo entienden como lo formuló José Carlos Mariátegui: no como calco o copia, sino como creación heroica. Insisten que el marxismo leninismo no es un cuerpo religioso repleto de verdades inapelables, sino un dinámico conjunto de leyes y principios que se nutren con lo más avanzado del pensamiento y la praxis revolucionaria de la época. Esta visión es la que los lleva, por ejemplo, a plantear la apertura hacia las diversas corrientes del campo popular, que van desde los cristianos de izquierda hasta el pueblo aprista.

El MRTA, por otra parte, afirma explícitamente su total autonomía respecto de cualquier país socialista o centro ideológico internacional, mostrando distancia con esta afirmación de Cuba o Nicaragua.

Afirman que la suya "es una corriente político-ideológica que se está construyendo en la lucha, ajena a las divisiones y conflictos entre los Estados socialistas son más compromisos que los que existen con la causa histórica de nuestro pueblo y las obligaciones del internacionalismo proletario". Y añaden: "Somos parte del movimiento revolucionario latinoamericano, que bajo las banderas del Che Guevara le dieran una nueva actitud y perspectiva a la izquierda del continente. no obstante cuestionan a quienes dogmáticamente califican al campo socialista de "socialimperialista" -refiriéndose explícitamente a Sendero Luminoso-. (Ibídem., pág. 119)

La revolución socialista es establecida en su programa como su objetivo final. Creen que el socialismo es la única salida a la profunda crisis del sistema imperante y para llegar a él consideran que es necesario transitar por una primera etapa, dentro de las cuales las tareas nacionales y democráticas tienen un peso importante: resolviéndolas es que se despejará el camino al socialismo. Afirman que mientras más se retrase la revolución, más patética serán las deformaciones del capitalismo dependiente (miseria, desocupación, depredación de los recursos naturales, estancamiento agrario, centralismo).

El análisis de la realidad peruana les muestra un país capitalista dependiente y deformado, que mantiene relaciones de producción pre-capitalistas. Ven como sujeto histórico de la revolución a la clase obrera, en alianza con el campesinado y aglutinando en torno suyo al conjunto del pueblo. De este modo, la construcción de la nación peruana, la solución de la cuestión agraria, el fin del centralismo burgués, la reedificación de la relación agricultura-industria, la reestructuración de la industria y la ruptura de cualquier lazo de dominación y dependencia imperialista, son tareas que sólo puede resolver plenamente en el socialismo.

La condición indispensable de este proceso de transformaciones -que impulsa el MRTA- es la construcción de un nuevo Estado. Este, edificado sobre los escombros de la vieja maquinaria estatal burguesa, será expresión de la democracia directa de las masas a través de sus órganos de poder popular y se sostendrá en las fuerzas armadas revolucionarias y el pueblo organizado en milicias.

La revolución peruana afectará, a su vez, a los intereses del imperialismo y la gran burguesía, cuyos bienes serán confiscados y pasarán a manos del nuevo Estado para conformar el área socialista de la economía. Así se pondrá en práctica un planificación democrática, que progresivamente se convertirá en el eje organizador de la reproducción económica y social; y se mantendrán formas plurales de propiedad, coexistiendo el área estatal socialista, el área cooperativa, y el de la pequeña y mediana propiedad privada, dentro de un proceso de transición en que la primera área es la predominante.

El MRTA considera, finalmente, que dentro del nuevo Estado que propugna es factible la más amplia libertad política y cultural del pueblo. Cree, así, que la libertad burguesa de hoy es fetichista porque da una falsa igualdad jurídica a quienes se encuentran desigualmente ubicados en la sociedad; y que logrando superar los abismos sociales que separan a los peruanos, se alcanzará la verdadera libertad.

Estrategia y tácticas

Pero cómo el MRTA piensa que logrará los objetivos anteriormente señalados: A través de la "Guerra Revolucionaria del Pueblo", concepción estratégica que implica un complejo entrelazamiento de factores ideológicos, políticos, sociales, económicos y militares en torno a un eje estratégico: la lucha armada.

Algunos de sus lineamientos estratégicos de dicho proyecto son los siguientes:

1.La Guerra Revolucionaria es un proceso en que concurren diversas formas de lucha y de organización, las mismas que se supeditan a la lucha armada;

2.Es necesaria la construcción tanto de la "fuerza política" como de la "fuerza militar" del pueblo, en la medida en que ambas tareas se impulsan paralelamente y no la segunda después de la primera; y

3.La guerra revolucionaria se desarrolla donde están las masas, tanto en las ciudades como en el campo. No obstante estiman que cada escenario tiene sus particularidades: mientras en el campo buscan construir su fuerza militar regular (el Ejército Tupacamarista), consideran a las ciudades como los centro de luchas principales político y social, donde lo militar tiene la función de auxiliar la guerrilla rural y preparar las condiciones para la ofensiva insurreccional del pueblo.

Es necesario señalar que las derrotas de la mayoría de las experiencias foquistas y de guerrilla urbana en América Latina, más que mostrarles un camino errado en pro de sus objetivos, sólo los llevo a realizar ajustes en la construcción estratégica, tratando de contar, al mismo tiempo, con una base social y política sólida tal como la conseguida por los sandinistas. Pero al igual que el Che Guevara apuntan a que las condiciones para una revolución pueden ser apuradas por un pequeño grupo guerrillero, urbano o rural. Convirtiéndose este grupo en el fósforo que encienda el pajar en que están parados, dado la crisis global que sacude a ese país, que provoca -a su juicio- las condiciones objetivas y subjetivas precisas para el estallido insurreccional.

Caso: Asalto a la embajada del Japón en Perú

Nestor Cerpa Cartolini, dirigente del MRTA, al momento de la Toma de la Emnajada del Japón

Presentación

En este informe se expone un análisis de los sucesos acontecidos entre el 17 de diciembre de 1996 y el 22 de abril de 1997, producto de la toma de la embajada de Japón en Perú, por el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru.

El análisis aquí presentado se efectúo desde los actores involucrados en los sucesos antes mencionados, como generadores de opinión pública. Para ello, se realizó un seguimiento de prensa a través de aproximadamente 158 noticias difundidas por la empresa internacional de información Prensa Latina, la cual realizó una cobertura especial de los hechos y cuyas informaciones fueron accesadas a través de Internet.

De esta manera, se pudieron espaciar los sucesos en tres fases o momentos, hasta la finalización de la toma de la embajada con la toma por asalto de un grupo comando del gobierno del Perú.

Con el propósito de que las hipótesis aquí planteadas puedan ser verificadas con base a la información que las sustentan, se presentan un conjunto de anexos a título demostrativo, que contienen un total de 60 noticias emanadas desde la agencia internacional de noticias Prensa Latina.

Primera etapa: ( 17 de diciembre de 1996 - 1ero. De febrero de 1997)

Esta fase comienza con la toma de la embajada del Japón en Perú por el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), la cual se caracterizó por una efervescencia de la opinión pública ante los acontecimientos sucedidos.

Durante este primer momento, ante las exigencias del MRTA que produjeron el establecimiento de las negociaciones entre el gobierno y este grupo guerrillero, se rompen las conversaciones en cuatro oportunidades por iniciativa del sector gubernamental, a pesar del reciente comienzo del conflicto.

Así mismo, se difunden un conjunto de frases y expresiones descalificadoras a priori sobre las intenciones del MRTA al tomar en calidad de rehenes a más de 400 personas inicialmente. Esto no brindó la posibilidad, de que se generara una matriz de opinión en la cual los actores involucrados en el conflicto tuvieran igualdad de oportunidades para influir en la conformación de la misma (Gobierno, rehenes y MRTA). Más aún, considerando que el movimiento guerrillero tuvo sólo en una ocasión pudo establecer relaciones directas con el grupo de periodistas que cubrían los hechos, lo cual fue producto de la iniciativa tomada por éstos sin previo aviso al gobierno. Esto colocó al MRTA en desventaja con respecto a sus posibilidades de transmitir a la opinión pública nacional e internacional del Perú, las intenciones y razones de su acción.

Esto ocasionó que, en las noticias difundidas tuviera un bajo índice de aparición relativa, las demandas del MRTA en comparación con las exigencias del gobierno para construir la viabilidad de una salida pacífica a la crisis. Así comienza destacándose, el mayor poder ejercido sobre la opinión pública por parte de uno sólo de los actores implicados en los hechos.( Gobierno)

Segunda Etapa (2 de Febrero - 15 de marzo de 1997)

En esta fase prevaleció una preocupación gubernamental por el comportamiento de la popularidad del presidente Alberto Fujimori, ya que la misma comenzó a mostrar fluctuaciones frecuentes durante este período del conflicto.

Esto propició una de las principales características del conflicto desde este momento hasta su finalización, como lo fue la personalización del mismo desde el sector gubernamental, haciendo ver que el mismo era protagonizado por el presidente Alberto Fujimori y el MRTA, lo cual contribuyó a centrar la atención de la opinión pública en estos dos actores, de los cuales el presidente era sólo el representante de una de las partes, mas no uno de los protagonistas del mismo. Esto sin considerar la evidente omisión de quienes si constituían uno de los protagonistas de los hechos, como eran los rehenes capturados por el MRTA, quienes como actores relevantes pasaron incluso a ser "cuasi espectadores" de los acontecimientos, cuyos centros de atención eran el presidente y el movimiento guerrillero.

Por otra parte, durante esta fase el presidente peruano mostró a la opinión pública un proceso de negociaciones agotado, durante el cual se realizaron todos los esfuerzos gubernamentales por lograr un acuerdo entre las partes que permitiera una salida pacífica a la crisis. Así mismo, la opinión pública parecía ya cansada y convencida del desgaste de las conversaciones, producto de la imagen proyectada por el presidente sobre el agotamiento de las mismas y por la alta frecuencia con que ocupó la noticia los medios informativos, lo que deterioró la atención de la opinión pública sobre los sucesos. Esto posiblemente contribuyó a la generación de una actitud de resignación por parte de la opinión pública, ante una salida al conflicto, fuese de cualquier manera incluso a través de la fuerza.

Todo ello, de igual manera que durante la primera fase, estuvo acompañado de una presencia escueta y esporádica en los medios de comunicación, sobre las demandas del MRTA y las razones en que se basaban las mismas.

De esta manera, la crisis comenzó evidentemente a ser capitalizada por el presidente e incluso por dos candidatos a Alcaldes de la capital, quienes optaron públicamente por una salida de fuerza a la crisis.

Tercera Etapa (16 de marzo - 1 de mayo de 1997)

Todos los sucesos acontecidos y la influencia sobre la opinión publica ejercida en la anterior segunda fase del conflicto, pareció ser sólo la preparación política de la opinión pública nacional e internacional ante una salida de fuerza a la crisis, la cual se patentizó en el asalto comando que realizara el gobierno el 22 de abril a las 3:30pm a la embajada del Japón con el propósito de rescatar a los rehenes.

Esta hipótesis sobre la preparación del piso político para la ejecución de una acción de fuerza el 22 de abril, se apoya en el manejo deliberado que hiciera Fujimori de la opinión pública, tal y como se señaló en la segunda fase del conflicto, además del evidente comienzo de la planificación del asalto gubernamental desde el mes de enero, dado que al principio de ese mes el gobierno comenzó la construcción de los túneles que permitieron la operación comando.

Operación Chavín de Huantar.Permitió el rescate de los rehenes de la Embajada del Japón, acaecido durante el Gobierno Fujimorista

Ante el "éxito" de la acción de asalto que arrojó un rehén y un militar muerto y un rehén herido, Fujimori se sirvió de ello para justificar y encubrir sus prácticas represivas, lo cual contribuyó a un aumento sustancial de su popularidad, dado que a nivel informativo la ación comando fue presentada como exitosa debido a un margen de error menor de sólo 2 %, aun cuando una acción de este tipo era justificada y exitosa con un porcentaje de muertos igual al 15% de rehenes, según lo informado por los EEUU y otros países como el Reino Unido.

En este sentido cabe resaltar el manejo comunicacional de la acción comando, por cuanto para juzgar sobre el "éxito" de ésta, no se consideró la muerte de la totalidad de los guerrilleros del MRTA, quienes a nivel informativo no parecieron contar como víctimas de igual categoría a la de los rehenes y militares implicados en la operación.

Por otra parte, considerando que la fase central de la operación estaba planificada con una duración de 6 minutos y que la misma casi se triplicó en el tiempo al durar 16 minutos, cabe interrogarse sobre si una suerte providencial cubrió la operación o si evidentemente los emerretistas tuvieron tiempo de reaccionar en contra de los rehenes, a quienes optaron por no sacrificar siendo si ellos los ajusticiados impunemente por las fuerzas de asalto gubernamentales.

Por último, destaca el silencio con que la iglesia cubrió el asalto, interrumpido por unas iniciales lágrimas de Monseñor Cipriani y no así por una posición abierta ante los resultados de la acción comando. Así mismo, resalta la omisión en todo momento de los Derechos Humanos de los emerretistas, sobre los cuales prefirió la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no pronunciarse, abstrayéndose además, cualquier organismo internacional y las agencias informativas de comentar al respecto.

Informe final de la CVR

Lori Berenson, ciudadana estadounidense, sentenciada a 20 años de prisión por Terrorismo

El MRTA se define a si mismo como un factor en la construcción de la dirección estratégica de la revolución peruana. Esto es crucial dentro de su estructura partidaria: si bien posee la mística y la autoconfianza sin la cual una organización política no puede desarrollarse, erradican, en cambio, la noción de la autoridad cuasi papal del partido único y exclusivo. No es fortuito, entonces que uno de los ejes de su política sea precisamente la búsqueda de la unidad más amplia de la izquierda y el pueblo en general, como tampoco lo fue su unificación con el MIR.

Como señala el comentarista político Víctor Hurtado, de la revista Visión Peruana, en abril de 1986, cuando apareció el MRTA el escenario del campo popular se encontraba copado por el PCP-SL y la Izquierda Unida. Ambos habían logrado, cada uno en su terreno, una fuerza considerable. Por ello, no existía espacio para nuevos proyectos.

Esta tesis fue compartida por muchos analistas y políticos que estimaban que era casi imposible que los tupacamarus pudieran abrirse un espacio entre estas fuerzas encontradas. Sin embargo, la dinámica política peruana llevó en los años siguientes a una caída estrepitosa de la IU, y su vía política, y un incremento en el posicionamiento del MRTA, con su proyecto, en el escenario de guerra que se vivía en el Perú.

Referencias

  • www.galeon.com
  • www1.universia.es
  • www.caretas.com.pe
  • www.peruactual.com