Lima Bohemia
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Jirón Quilca
El jirón Quilca es actualmente el centro de la bohemia en Lima, Perú. Allí el histórico bar Queirolo es refugio de escritores, pintores y artistas. El escritor Oswaldo Reynoso recuerda los años cincuenta en ese bar.
Adémás es un boulevard de la cultura, con ofertas de libros viejos y nuevos en diferentes tiendas. Allí, en la segunda cuadra se encuentra el centro contra cultural El Averno, que se mudaría en los próximos meses a un nuevo hogar. Artistas, escritores, pintores, escultores, bandas musicales que no son aceptadas en el tradicional circuito cultural de Lima, recalan en el Averno para su difusión sin censura alguna.
El Jirón Camaná es también otro Segundo Boulevard de la Cultura, pues a lo largo de él hay muchas galerías de libros entre el Jirón Quilca y la Plaza Francia, en la cual está el Teatro de la Universidad Católica; pasando la misma y cruzando la Av. Uruguay están a la izquierda el Centro Comercial Centro Lima y a la derecha Compu Plaza y Galerías Wilson, dos grandes galerías de computación, donde se puede adquirir hardware y software a precios módicos. Todo un circuito cultural y tecnológico.
Taberna Queirolo
La Bodega y Taberna “Santiago Queirolo” funciona en la avenida San Martín 1062 y nos ofrece un excelente servicio de restaurante y cafetería. Se trata más bien de un ambiente cargado de tradición y donaire, un rincón del pasado que nos muestra imágenes del Pueblo Libre que pasó, pero sobre todo un lugar propicio para degustar de los mejores vinos de la famosa bodega de los Queirolo.
Esta taberna es resultado, como en otros casos del esfuerzo y los sueños que traen consigo aquellos que migran buscando un futuro mejor. Este es el caso de don Santiago Queirolo Raggio, que llegó a Magdalena vieja a fines del siglo XIX y logró establecer con el tiempo una de las más famosas tabernas de nuestro país.
La familia mantiene, aun las sepas, Barbera, Italia y Borgoña con las que iniciaron su negocio en el fundo la Huaca el que se ubicaba entre Pando y Maranga. Debido a la presión urbana de los años sesenta trasladaron sus viñedos al fundo “La Lagrima” en Cañete, manteniendo siempre la planta de producción en nuestro distrito.
Bar El Cordano
Está ubicado a cinco metros del Palacio de Gobierno, en pleno centro de esta capital, el Cordano ocupa una vetusta casona de paredes de barro y deslucidos pisos de granito, desgastados por el tiempo y los pasos de los parroquianos.
Un siglo no es poca cosa. Y si el Cordano vive y sobrevive es por el empeño de sus actuales propietarios, los mozos. Fundado en 1905 por los genoveses Fortunato y Andrés Cordano, y regentado luego por sus sobrinos Antonio y Luis Cordano, este bar-restaurante ubicado frente a la estación de Desamparados, fue, en sus mejores momentos, el rincón -a veces no tan apacible- de políticos, intelectuales y trasnochadores.
Gozó de pompa y circunstancias, pues varios presidentes de la República degustaron aquellos eternos platos que hoy todavía desfilan por las mesas de mármol y granito, como los riñoncitos al vino o los sesos a la romana, o bebieron sus célebres chilcanos de pisco. Y en sus paredes retumban aún célebres acuerdos y conversaciones.
En 1978, sin embargo, los Cordano decidieron traspasar el negocio a sus mozos. Ocho de ellos no han dejado de empujar, cada mañana, la legendaria puerta de vidrio. Y dadas las circunstancias, no dejarán de hacerlo. Si bien han pasado por tiempos sumamente difíciles, desde el año pasado sienten que las cosas van mejorando.
Además, el alcalde Luis Castañeda Lossio tuvo la gentileza de visitar el restaurante el pasado 6 de enero y prometió pintar los interiores y la fachada (a través del proyecto Lima Linda). El hecho es que ha cumplido. La esquina de Pescadería y Desamparados (hace tres meses a cargo del INC), junto a la Casa de las 13 Puertas y el rastro de San Francisco -al que se une el Parque de la Muralla- vienen por lo tanto a formar parte importante del remozado Centro Histórico de Lima y un nuevo atractivo para los turistas.
“Quien haya venido a Lima y no visite el Cordano es como si no hubiera conocido la Ciudad de los Reyes”, afirma este peruano de rostro cobrizo y risa fácil.
El Bar Cordano está situado en una esquina, con dos entradas, una en el Jirón (calle) Ancash 202 y la otra en Carabaya, frente a la “Estación de Desamparados” del viejo ferrocarril limeño.
Sus puertas fueron abiertas en 1905 para “matar la sed” de los campesinos y hombres de negocios que descendían del convoy y ahora, en tiempos de ajetreo y la insalvable globalización, es lugar predilecto de hombres de negocios que paran a tomar café expresso.
A los niños les gusta comer el sándwich de mermelada, otros prefieren el de aceituna, mantequilla, huevo, queso, pollo, jamón y mixto que ofrece la variada carta del Bar Cordano.
La esquina de lo que en 1595 se llamó “Calle de la Pescadería”, a un costado de unos solares que fueron comprados por la ciudad para construir la cárcel, un molino, la carnicería y la pescadería, es un foco de atracción turística.
Los platos que llegan a la mesas de granito y mármol son apreciados por políticos, intelectuales, periodistas, turistas, estudiantes de gastronomía, entre otros, que lo acompañan con cerveza helada, vino o pisco (licor de uva).
Las viejas fotografías de Luis Cordano y Amelia Boitano, el día de su boda en 1937, forman parte de las valiosas joyas de este rincón de los recuerdos enclavado en el corazón de Lima.
Ahora, la esquina de Pescadería y Desamparados, junto a la Casa de las 13 Puertas y el rastro de San Francisco, son edificios protegidos por el Instituto Nacional de Cultura (INC) y ha empezado a ser remozado con recursos de los propios trabajadores.
En ese lugar han llegado a comer presidentes como Alan García, quien en la década de los 90 degustaba con regularidad el Tacu Tacu (frijol revuelto con arroz frito) y el bistec apanado, mientras que Alberto Fujimori también lo visitó, pero sólo se tomó una bebida.
Este bar, considerado como monumento histórico por el INC, podría desaparecer a la muerte de alguno de sus actuales y envejecidos socios, quienes trabajan más por al amor al arte que por las ganancias, según refieren sus empleados.
Casi todo está igual, el mismo mostrador con que fue inaugurado, las mismas mesas, las desvencijadas sillas, las vetustas estanterías que guardan como preciados tesoros vinos traídos del sur peruano y uno que otro italiano.
El mejor “lomo saltado” (carne de res con papas fritas, cebolla en juliana y arroz) lo he comido en El Cordano, refiere “Pepis”, una estudiante que tiene por costumbre comer ese plato cada semana.
Ese plato refleja el sincretismo y el amasiato consumado de las cocinas peruana y china que se funden en jugoso sabor a carne y olor a hierbas, a sierra, a costa y a selva.
Aquí, en el tradicional Bar Cordano, se desfoga el siglo de oro español, la poesía de América Latina, la leyenda urbana, las lenguas, y una danza de recuerdos, con bastante olor y sabor.
Bar Mochileros
Mochileros es un bar sumergido en la fábula de una noche Barranquina. Solía ser un hospedaje para trotamundos, de ahí el nombre. Y aunque hoy ya no existen mas habitaciones para viajeros, ellos continúan pasando las noches aquí, gozando de la buena movida limeña.
Mochileros tiene tres zonas: el café, el pub y el bar. El café ofrece cocteles y cafés tradicionales para la gente que le gusta empezar de a pocos, pero que se suelta avanzando la noche. Excelente para tomarse una cerveza entre amigos.
El pub del sótano toca música ochentera y full pachanga. Un poco mas juvenil con la zona de baile, aunque cuando la noche se llena de euforia cualquier rincón es bueno para mover el cuerpo.
El bar tiene un acogedor espacio con mesas al aire libre y una barra para conversar y beber algo. Además de una pequeña sección subiendo las escaleras espirales, perfecta para sentirse cerca a una buena compañía. Cada cierto tiempo visitan gringos trotamundos y se acomodan ha hacer música junto al jardín.
Aquí las recomendaciones del barman:
- Pisco Power: parecido al pisco sour, con la misma preparación pero con el secreto de la casa. Versiones blue y white.
- El Beso del Diablo: el único trago que te puede emborrachar con una sola copa. Granadina, pisco y tequila flameado, servido en una copa de martini.
- La Cucaracha, Sexo en las Llamas, y tragos macerados con piscos exclusivos.
- Cerveza en chopp, choppón y jarra .
Eventos
El bar también presenta eventos musicales y culturales. Obras de teatro, seciones de música electrónica, acrobacias, conciertos de rock, jazz, blues y reggae de lunes a jueves, y pachanga mochilera los viernes y sábados.
La hora de acción varía, puede empezar entre las 10:00PM y la media noche, pero cuando revienta, revient
Bar Yacana
El Yacana Bar es uno de los míticos en Lima y queda justamente en el centro de la ciudad, en el Jr. de la Unión 892. Es un lugar muy bueno, todos los sábados se ofrecen conciertos en vivo, junto con recitales de poesía,o prsentaciones de libros, y siempre se ha mostrado abierto paras er tribuna de literatos, o intelctuales que necesiten de sus espacios para la transmisión del conocimiento
Es un bar que además se caracteriza por proponer espacios culturales, y alternativas artisticas de Vanguardia, aparte para improvisar nuevos rollos es un buen lugar para una movida fresca…
Centro Cultural El Averno
Circuito Cultural y Tecnológico Quilca - Camaná - Wilson
Si hay una calle mágica en el centro de Lima, ésta se llama Jr. Quilca, que es a su vez el centro de la bohemia en Lima, Perú. En la Galería de Discos que está a media cuadra de la av. Wilson puedes conseguir aquel disco en formato de vinilo que todavía no está editado en CD.
En el Boulevard de la Cultura hay ofertas de libros viejos y nuevos en diferentes tiendas, imposibles de encontrar en cualquier librería convencional, y probablemente, por mucho menos de la mitad del precio original.
Además tienes la posibilidad de experimentar con un concierto de rock subterráneo y/o con un recital de poesía en el Centro Cultural El Averno, que suele albergar a grupos de contracultura, envuelto en círculo de bohemios, y cómo no, puedes terminar tu noche tirándote unas chelas con tus patas en uno de los espacios más tradicionales y hermosos que tiene Lima, la bonita, el histórico Bar Queirolo, refugio de escritores, pintores y artistas. Éstas son las palabras de Henry Spencer.
El 4 de diciembre de 1998, en el Jr. Quilca 238 (Centro de Lima) abrió sus puertas el Centro Cultural El Averno, por los responsables directos: Leyla Valencia y Jorge "el Negro" Acosta. Desde esa fecha El Averno sirvió de refugio a poetas, músicos, actores, artistas plásticos, discusiones políticas, juergas diversas, visitantes (gracias a la generosidad de Leyla y el Negro diversa gente ha podido quedarse algunos días en este lugar), y en general, a la contracultura. Los murales que fueron pintados en sus inicios en la fachada poco a poco se fueron extendiendo a casas vecinas.
Por un tiempo también estuvo en la esquina de Quilca con Camaná (frente al Bar Queirolo) el Centro Cultural La Noche de Lima, que era como una sucursal del Centro Cultural La Noche de Barranco (www.lanoche.com.pe), pero desafortunadamente luego se cerró, quedando sólo La Noche de Barranco. Hagamos votos porque se reabra en un futuro próximo.
El Averno, fundado en 1998, es uno de los grandes reductos contraculturales y un espacio de libertad que creció poco a poco rompiendo el clima de mediocridad y autoritarismo del fujimorato. Allí empezaron a reunirse los intelectuales y artistas que ya estaban hartos de la dictadura y sus sobones. En el Averno se confeccionaron las primeras banderolas y pancartas que atacaban públicamente la tiranía. Allí se dio el famoso concierto del Nueve (9 del noveno mes de 1999) con Piero Bustos, César N y el mojarro pacharaco Cachuca. Al mismo tiempo que era sede de reuniones políticas, acogía conciertos, exposiciones y recitales. Fue hogar de quienes lucharon y luchan contra las atrocidades de las empresas mineras y allí albergaron a los Viernes Literarios que impulsa el poeta Juan Benavente.
El Averno acogió prácticamente todas las manifestaciones artísticas de nuestro Perú plural: teatro callejero, rock progresivo, danza moderna, música andina y criolla, poesía contemporánea, mimo, artes plásticas, fanzines. En El Averno se han presentado poemarios fundacionales, en sus paredes se han exhibidos singulares productos artísticos y allí se han celebrado fiestas históricas. Personalidades de la talla de Oswaldo Reynoso o Manuel Acosta Ojeda han participado en sus actividades. Los murales que Herbert Rodríguez y Jorge Miyagui pintaron en sus extramuros -que causaron irritación a los alcaldes Andrade y Castañeda- ya forman parte del paisaje ciudadano.
El Averno forma un trío cultural que convirtió al Jr. Quilca, sin duda alguna, en la calle más libre del Perú, junto con el Bar Queirolo y el Boulevard de la Cultura, librerías de Quilca.
Su propuesta consiste en recuperar la historia oral y la música de la diversidad de raíces del barrio en el tiempo y su contemporaneidad, lograr que los niños y jóvenes de Quilca reciban la influencia del arte siendo partícipes de talleres creativos, "muralizar" las paredes de las viviendas como expresión de temas e imágenes, colores y sensaciones que humanicen el deteriorado y hostil espacio urbano.
Todo ello para ser vivido por la comunidad junto con sus animadores culturales - serenazgo cívico capacitado para entender y lidiar con la problemática social, los cuales al mismo tiempo cumplan el rol de orgullosos guías de visitantes locales y extranjeros. Complementario a ello, el circuito educativo, cultural y bohemio (Cafés- Bares de artistas, Centros Culturales y Ferias del Libro) ofrecería una programación compartida en la cual los edificios habilitados para talleres de artistas y artesanos contemporáneos tendrían un rol protagónico.
Referencias
Página web de interés
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