Fernando de Syzlo
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Un artista destacado
Fernando de Szyszlo es uno de los artistas más importantes que surgió después de la segunda guerra mundial en Latinoamérica. La obra de Szyszlo vacila en el crepúsculo entre lo abstracto y lo figurativo. Sus pinturas evocan lo quieto, monumental y poderoso de las formas pre-hispánicas mientras que al mismo tiempo sugieren las energías dinámicas y a menudo violentas de sus nucleos poéticos y espirituales.
Las energías más obscuras del arte de Szyszlo se contrabalancean por su amor a la textura, color y diseño. La tendencia hacia la decoración tiene su raíz en la apreciación de Szyszlo hacia los textiles pre-hispanos.
Cualquiera que sea la imagen de una obra en particular, ya sea hacia lo figurativo o lo abstracto, o rehusando a hacer la distinción, el drama bajo la pintura de Szyszlo esta invariablemente centrado en las tensiones de la transformación física y espiritual y de los rituales de la muerte y lo erótico.
Biográfia
Nacío en Lima, Perú en 1925; su madre era peruana de ascendencia indio-española y su padre un geógrafo de Polonia.studió en la Escuela de Artes de la Universidad Católica. Vivió en París donde trabó inmediata amistad con Octavio Paz, su generoso lazarillo cultural, quien le presentó a varios integrantes del grupo Surrealista, y a otros creadores que serían fundamentales en el encuentro de sus ojos.
Vivió en Florencia de 1948-1955 y luego regresó a Perú. En 1962 se convirtió en profesor de arte en Cornell University. En 1965 Yale University lo nombró profesor invitado. Su primera exhibición fué en 1947. Su más reciente exhibición en museo fué en el año 2005 en el Palacio de Bellas Artes de Buenos Aires. Actualmente reside en Lima.
Szyszlo ha exhibido en muchos importantes locales através del mundo, entre ellos: el Bienal de Venecia; el Bienal de Sao Paolo; the Guggenheim Museum, New York; the Art Institute, Chicago; y el Museo Rufino Tamayo, en la Ciudad de México.
Si me hacen una fotografía en este lugar parecerá tomada por Rembrandt.
Escuchándolo recordamos que en sus inicios él se había obsesionado por el chiaroscuro y que la contrastada técnica de Tiziano y Tintoretto fue parte fundamental de su aprendizaje, aplicada muchas veces en la iluminación de sus pinturas abstractas.
Breton usaba el concepto de sagrado laico; de lo hierático sin religión, sin dios. Yo creo que la pintura tiene una comunicación mística, aunque esa palabra esté contaminada. Porque lo sagrado es lo inexplicable, lo que está por encima de nosotros, lo que no podemos ver y sin embargo nos hace verdaderamente existir.
Su amistad con Mario Vargas Llosa
He vivido muy cerca del arte precolombino, no sólo peruano, sino mexicano, colombiano… El gran Rilke en alguna parte dice: «para escribir un poema hay que haber amado, sufrido, gozado, visto nacer y visto morir; después debemos olvidar esas sensaciones para que cuando regresen estén hechas de sangre y surja la obra». Por eso pienso que es necesario tomar directamente del arte precolombino muchas cosas ya olvidadas, porque están digeridas, han sido bien expresadas. En el arte primitivo la forma no cuenta: no es más que el envoltorio de una sensación, de un sentimiento. Y el artista primitivo se cuida poco de cómo aparece su mensaje, pues el contenido es lo esencial.
También artistas como Gauguin, quien vivió sus primeros años en el Perú, emprendieron una búsqueda perturbadora del tiempo original…
"Vargas Llosa estaba escribiendo hace un par de años sobre Flora Tristan y su nieto Gauguin, y me invitó a seguir los pasos de ese incesante viajero. Estuvimos en el sitio donde vivió con Van Gogh en Arlés… Fuimos al asilo de Saint-Remy; allí parece que se hubiera detenido el tiempo. Estuvimos en Auvers, al noroeste de París donde se pegó el tiro. Fue un itinerario maravilloso. Luego Mario fue a Tahití, e incluso a Las Marquesas, que son el lugar más isleño del mundo (más apartado de cualquier continente), a ver la tumba de Gauguin. Y allá fue donde el Koke, como lo llamaban, intentó encontrar el paraíso.
Vargas Llosa en su reciente novela recrea sus vidas, y sostiene que ambos fueron perseguidores de utopías. Su abuela Flora persiguió la utopía socialista y Gauguin un sueño estético; que pagaron muy caro porque los dos fueron devorados por sus búsquedas.
En el Café Flore coincidíamos también frecuentemente con Julio Cortázar y compartimos momentos estupendos. Pero el verdadero lugar de encuentro era la casa de Paz, debido a que era el único que no vivía en un hotelucho.
Él era Secretario de la Embajada de México y residía en la avenida Víctor Hugo, en un sitio tan privilegiado, que jamás he vuelto a dormir en la ribera derecha en París desde aquellas veces que amanecimos en ese lugar ejercitando nuestro cinismo. Ya se había casado con Helena Garro, esa inteligente y endemoniada novelista que siempre estaba confrontándolo, y que luego acusó a García Márquez de haber plagiado Memorias del porvenir en Cien años de soledad, debido al parecido de sus ambientes narrativos.
Su amistad con el grupo surrealista
Octavio nos llevó (a Blanca Varela y a mí) a un café de la Place Blanche, donde se reunía el Grupo Surrealista. Y allí conocimos a André Breton quien nos invitó a su casa, ubicada en el 42 de la calle Fontaine. En la puerta había un implacable letrero que decía: Nada de entrevistas, nada de prólogos. No se recibe sin cita previa.
Era un lugar extraordinario. Tenía grandes pinturas, era un verdadero templo de la imaginación artística. Desde un De Chirico enorme a la entrada, hasta cuadros de Picasso, Miró, Klee; arte mexicano y peruano, varios Ernst, y algún Dalí de la buena época, anterior al pleito. Dos décadas después los latinoamericanos nos hicimos contemporáneos de todos los hombres.
Su aproximación con Vallejo
El autor de Trilce fue para mí una especie de catedral. Si la poesía es lo único que me produce envidia, entenderán lo que pretendo decir. Conocí a la viuda de Vallejo, a quien le referí mi gran admiración por nuestro poeta trágico y durante un tiempo cultivamos la amistad. Un día ella quiso agradecerme mi interés por su salud con algo que le era muy preciado: un mechón de cabellos que conservaba de él, que le parecía su más alta posesión.
Pero yo quería los milagros del santo y no su hábito, y quedé perplejo. Pueden imaginarse mi sorpresa al recibir ese extraño e incalificable obsequio. Año tras año trasladaba ese manojito de cabellos de lugar sin hallarle un sitio adecuado, tratando de que nadie lo hallara por equivocación provocando su maledicencia. Hasta que un día encontrando la solución al acertijo, lo pegué al lado de una pintura que realicé en su homenaje… Posteriormente la viuda me obsequió, lo que para ella era secundario, unos manuscritos del poeta, que doné a la Universidad Católica de Lima, por considerarlos un patrimonio universal.
Siento que pintar es una derrota y que nunca puedo atrapar la idea. Entonces vuelvo a intentarlo por otro lado, y es tanta mi obstinación que realizo una serie de cuadros; pero en realidad no es más que una suma de derrotas. Hay tanta desigualdad entre lo que uno siente y aquello que la mano puede hacer. Es la carrera del galgo en busca de la liebre… Si la alcanza se termina el poema, y más conviene que éste no concluya.
Creo que es el encuentro visible de lo sagrado con la materia. Es la materia sacralizada, o lo espiritual materializado. La confluencia de esas dos extraordinarias fuerzas.
Por ello, dando testimonio de su palabra, caminando de la mano con su energía y afán de trabajar para recrearse con su innata creatividad, Don Fernando de Szyszlo sigue cabalgando en los caballetes de su estudio de arte para tener listo las 15 pinturas yuna escultura con las que el próximo 7 de febrero,expondrá en la exigente Galería Crysler de Madrid -España,en el marco de la sugestiva temporada universal del Día de San Valentín.
Y es que hace 60 años, en 1947, con sus florecientes 22 años, Fernando de Szyszlo sorprendía con su Primera Exposición Personal, haciendo la diferencia en el lenguaje de las formas y los colores para expresar la riqueza de sus emociones y sentimientos, trasladándose posteriormente a Paris y Florencia cuando todavía no había terminado la II Guerra Mundial, para internarse en los santuarios del arte y nutrirse del genio renacentista que tanto caracteriza a Francia e Italia.
Szyszlo a sus 82 años, mantiene la lozanía y su vigor creativo, sin embargo, Con espíritu deportivo, y risueño remarca, ‘‘ya me estoy jugando mi tiempo suplementario’’ , pero sigo trabajando, como antes, más que antes, porque si no trabajo, no tendría sentido mi vida, lo único que he hecho, puntualizó, ha sido trabajar con toda con toda honestidad.
Influencia andina en sus pinturas
El arte cuzqueño, la pintura cuzqueña es propia a pesar de que los curas obligaban a los pintores indígenas a pintar temas religiosos, pintaran a fulano de tal con su ovejita o a la otra señora dándole de mamar a un niño. Sin embargo, ellos impusieron su manera de ver el mundo o sea que seguimos siendo originales, seguimos siendo autónomos. ¿Qué pasa con la República? Es el descalabro, creemos que ser republicano es imitar; creemos que ser republicano, ser moderno es copiar a los franceses o a los españoles y eso que pasa en el arte pasó en todo, todo se descalabró. Se volvió pequeños cacicasgos locales que peleaban unos con otros y América Latina perdió un destino que tenía.
Una vez me pidieron que diera una opinión sobre Miguel Ángel y dije: que puedo decir yo sobre Miguel Ángel que no se haya dicho veinte veces mejor, pero si hay una cosa que me hace soñar, es que cuando Miguel Ángel nació el Perú lo gobernaba el Inca Túpac Yupanqui y cuando Miguel Ángel murió San Marcos tenía trece años de fundada. O sea que nosotros en el espacio de la vida de Miguel Ángel habíamos pasado del imperio Incaico a la civilización occidental. Cien años antes que Harvard, San Marcos tiene cien años más que Harvard y sin embargo hemos ido derrochando todo eso que recibimos.
Reflexiones sobre la política peruana
Cuando nací a la vida consciente fue elegido el doctor José Luis Bustamante y Rivero; yo tenía 20 años en 1945 y esa era una ilusión. Ahí cambiábamos, como decía Octavio Paz, por primera vez éramos contemporáneos de todos los hombres.
Estábamos al día. Leíamos a Sartre cuando se acababa de publicar aSartre en Francia. Todo estaba abierto, sin embargo, tres años después… el APRA que no lo deja gobernar primero, que suscita esa situación en que un militarote se hace del poder y de ahí todas son ilusiones pérdidas. La ilusión que tuvimos con el presidente Belaúnde, que también creímos.
Qué era el hombre que hablaba del Perú profundo, que hablaba de la conquista del Perú por los peruanos y fundó Cooperación Popular y cuando vio que eso tenía un asidero un poco fuerte en el pueblo, se asustó y se hizo atrás y quedó, como ha quedado, como un presidente honesto, buena persona, magnífico candidato, pero totalmente inútil.
Y la revolución que le hicieron los militares, que parecía también que era una revolución que iba a cambiar finalmente las cosas, lo único que hizo nos hundió más, destruyó la agricultura peruana y se comienza a recuperar recién en estos últimos años.
Referencias
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