Felipe Guamán Poma de Ayala

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Misterio de la vida de Guamán Poma

El nombre de Guamán Poma de Ayala fue absolutamente desconocido para sus contemporáneos, y para la historia posterior hasta 1908. En este año el Director de la Biblioteca de Gottinga, Richard Pietschmann, descubrió en la Biblioteca de Copenhague, encuadernado en pergamino, el manuscrito Nº 2232 de la Colección Real que contenía, con numerosos dibujos, en 1,179 páginas, la crónica del indio peruano. Numerosas divagaciones y las inevitables sospechas de los detractores de España, han surgido alrededor del viaje de este manuscrito hasta Dinamarca.

Markham, sobre todo, patetiza, según su costumbre: "Es un misterio cómo el libro con todas estas ilustraciones escapó a la destrucción y aún cómo se permitió su envío a España. Por fin esta obra importantísima se halló en manos compasivas".

El presunto destierro, la fuga o la vía crucis del voluminoso códice, no fueron acaso sino la ocasional odisea de tantas otras producciones de la época, como la de los manuscritos de Cieza, Betanzos o Santa Cruz Pachacutic y del propio Sarmiento de Gamboa, el defensor de las tesis oficiales españolas, hallado después de tres siglos en Gottinga por el mismo Pietschmann.

Quipucamayoc

El manuscrito mártir no fue, sin embargo, ni quemado ni destruido, sino probablemente remitido a España para ser conservado en las cámaras imperiales, como una expresión curiosa de las civilizaciones primitivas de América.

Los estudios de Pietschmann publicados en Nachrichten de la Real Sociedad de Goettingen, en 1908 y en las Actas del Congreso de Americanistas de Londres de 1912, revelaron la importancia del cronista autóctono y hasta entonces totalmente ignorado. Este no pudo ser cabalmente conocido e interpretado en el Perú, sino a partir de 1936, en que el manuscrito de Guamán Poma fue publicado en edición facsímil por el Instituto de Etnología de París. La historiografía peruana se empeña, desde entonces, por desentrañar y comprobar el enorme y confuso material aglomerado en las páginas apretadas y bilingües del grueso códice.

Los profesores Tello, Varallanos y Lastres han estudiado particularmente el aspecto arqueológico, folklórico, jurídico y científico de la obra de Huamán Poma, abriendo el camino, aún difícil, de una estimativa total. La reciente edición boliviana, hecha por Posnansky, en que se traduce por primera vez íntegramente, a la letra impresa, el manuscrito únicamente reproducido en la edición facsimilar de París, puede contribuir eficazmente a ese esclarecimiento, necesario para nuestros estudios históricos.

La época en que esta crónica fue escrita puede situarse, a primera vista, entre los años 1567 y 1615. En el pórtico de la obra hay una carta del padre del autor Martín de Ayala al Rey de España, Felipe II, fechada en Concepción de Huayllapampa, a 15 de mayo de 1587 (págs. 5 a 7). En ella dice al Rey que su hijo, Teniente de Corregidor de la Provincia de Lucanas, ha escrito su historia empleando en su trabajo veinte años. Debería haberla comenzado, pues, en 1567. Pero hay indicios de que la obra se escribió más tarde.

Desde las primeras páginas de la crónica se comprueba que ésta fue escrita, en su forma presente, no sólo después de 1587 sino después de 1600 y quizás entre 1613 y 1615. Así en la página 9 se alude a los virreyes que gobernaron el Perú después de 1600. Se nombra primeramente a los virreyes del siglo XVI, Cañete (1556-1561), Toledo (1569-1581), Enríquez (1581-1583), Conde del Villar (1585-1589), García Hurtado de Mendoza (1590-1595), y luego a los virreyes Luis de Velasco (1596-1604), el Conde de Monterrey (1604-1606) y el Marqués de Montesclaros que gobernó de 1607 a 1615.

No hay duda, pues, que el manuscrito actual se escribió entre 1613 y 1615. Pietschmann, quien ha estudiado el códice directamente, cree que toda la obra se escribió en 1613 (no menciona las referencias a 1614 y 1615). Según él, no hay en la grafía del cronista, esas variaciones de pulso y de caracteres que deberían existir en un manuscrito hecho en épocas sucesivas.

Su obra

Nueva Corónica y Buen Gobierno (1615)

Imagen del Puerto del Callao

(Una crítica colonial mestiza) La "Nueva Corónica y Buen Gobierno" está escrita en estilo de una carta dirigida en 1615 al rey Felipe III (1598-1621).Esta obra contiene más de mil páginas y más de 400 dibujos. Se cuenta la historia del mundo y en especial la historia peruano-indiana desde la perspectiva y en el espíritu de un indio andino. Poma de Ayala es un indio cristianizado. La "Nueva Corónica y Buen Gobierno" describe en el inicio la época incaica, siguiendo con una historia crítica de las autoridades durante la conquista. Es la visión de un participante de la conquista y cuenta las experiencias y sufrimientos de los indios incaicos al fin del siglo XVI e inicios del siglo XVII.

Poma se concentra en descubrir el destino de sus compatriotas bajo el poder español. Él denunció, siendo un convencido y teológicamente bien educado cristiano (esto se puede ver en sus dibujos y en el texto), fuertemente el tratamiento de los españoles hacia los indios. Así él negó la legitimidad de la dominación de América Latina por los españoles, que era la evangelización de los "bárbaros"

Una fuente excepcional

  • Hay pocas obras que cuentan la perspectiva de los conquistados y así criticando la conquista y sus agentes.
  • Felipe Guamán Poma de Ayala es uno de los pocos autores de los siglos XVI y XVII que abre a nosotros hoy una perspectiva indígena (o mestiza) de los hechos de la conquista.

Si el Inca Garcilaso es la expresión más auténtica de la historia inca y cuzqueña –la visión dorada y suave del Imperio paternal–, en Sarmiento de Gamboa está la leyenda épica antagónica del señorío tiránico y turbulento de los Hijos del Sol, en Gutiérrez de Santa Clara la pasión y el estrépito de la guerra civil entre los mismos conquistadores y en Pedro Cieza de León la visión integral y ecuánime del Incario unida a los más nobles y humanos impulsos del colonizador.

El indio Felipe Huamán Poma de Ayala, en cambio, hasta por sus nombres totémicos –huamán y puma: halcón y león– aparece póstuma y sorpresivamente, como una reencarnación de la behetría anterior a los Incas. Su Nueva crónica y buen gobierno no sólo trata de revivir épocas remotas, casi perdidas para la propia tradición oral en los fondos milenarios de la raza, sino que es también por la confusión y el embrollo de sus ideas y noticias, y por el desorden y barbarie del estilo y de la sintaxis, pura behetría mental.