Dinastía Borbón

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En el siglo XVIII, luego que el último rey habsurgo Carlos II, muriera sin dejar descendencia, se desató una guerra entre las potencias de Europa, en las que intervinieron España, Francia, Holanda e Inglaterra principalmente. Luego de la firma del tratado de Utrecht, se restauró la paz. El nuevo monarca de origen francés, llamado Felipe V era nieto del “rey sol” Luis XIV, este cambio de dinastía generaría una transformación administrativa y política de las colonias,generando un malestar entre la población, que algunas décadas más tarde, culminará en la Independencia, frente al poder español.

Contenido

Administración colonial

La nueva familia reinante, realizará una reforma del estado, eso incluirá a las colonias de América. Entre las medidas tomadas, estará la secularización de la sociedad, o sea, el intento del estado por concentrar en si mismo los poderes y las autoridades. La iglesia, que en los siglos anteriores había sido la más vigorosa aliada de la corona, sufrirá una serie de restricciones, ya que desde la nueva óptica del estado, no debería existir ninguna institución que podría representar una amenaza a la hegemonía de la corona, y en efecto, la iglesia tanto en la metrópoli como en las colonias, había adquirido un poder económico, pues era poseedora de inmensas propiedades, además de un enorme poder social, sustentado en la legitimidad de su función evangelizadora y normativa de los distintos grupos sociales. La iglesia se había envestido de un poder tal que podía intervenir en los asuntos de la “vida privada” de los feligreses.

Actividades Productivas

La minería

El sector minero había sufrido un gran retroceso en cuanto a la producción de los principales minerales, que décadas anteriores, habían generado cuantiosas ganancias al Virreynato. Tanto la plata como el azogue fueron blanco de una merma de considerables proporciones .El Cerro Rico de Potosí se encontraba en un estado lamentable, esto debido a numeroso factores de naturaleza técnica, pero especialmente social .La sobreexplotación de los años anteriores, devino en una disminución de la población de la zonas aledañas a Potosí, quienes fueron las encargadas de mantener las labores activas dentro de Cerro. No obstante, muchas familias habían abandonado sus hogares para huir de la fuerte carga de la mita, y otros habían fenecido en plenas labores de extracción ya que desde el comienzo mismo del trabajo en Potosí, las condiciones fueron bastante deplorables y por supuesto muchos indios murieron en el camino. La política de los Habsburgo había consistido en proteger a la Minería, darle una prioridad por encima de otras actividades productivas, la nueva política de los Borbones, consistió en quitarle en parte ese interés primario, pero tampoco la descuidó del todo. Como nos señal Carlos Contreras, el estado dejó la anterior actitud proteccionista hacia la actividad minera, para crear condiciones que les permitiesen sustentarse por si misma. Por ello, es que se creó el Tribunal de minería, que debería ser el organismo encargado de recaudar los impuestos establecidos a los mineros., los mismos que serían destinados a solventar todos los gastos administrativos, mejorar la tecnología relativa a la minería, enfocarse en el florecimiento de la educación de los mineros y finalmente otorgar préstamos. Hubo muchos problemas, que llevaron al cierre del Tribunal, específicamente, las planificaciones y objetivos buscados, fueron muy difíciles de plasmar en la realidad. Primero, las escuelas de mineros no llegaron a funcionar, por falta de maestros conocedores del medio. Segundo, los préstamos que otorgaban a los mineros eran exiguos, no ayudaban a financiar todos los costos de extracción, esto juntado a la fama de ser malos pagadores, ya que siempre adeudaban a los bancos no logró atraer la inversión de los comerciantes, los cuales eran los proveedores de capital e insumos. Estas limitaciones con relación al sector minero, terminó en el cierre del Tribunal de Minería. Esta situación de decadencia, se verá mejorada en parte, luego del descubrimiento de nuevas minas como la de Cerro de Pasco, Trujillo, Lima, Huaylas, Ayacucho, entre otras. La innovación de la técnica también dará un valioso aporte al introducir el uso de la máquina de vapor en la extracción del mineral.

Las Manufacturas y los obrajes

Las manufacturas eran producidas por los indígenas dentro del círculo familiar para su autoconsumo y en algunos casos para pagar tributos. En las ciudades, existieron diversos gremios, que elaboraban artesanías, en los talleres donde existieron varias jerarquías. Los obrajes, fueron centros de producción textil y estuvieron ubicados principalmente en la Sierra, aunque también hubo algunos en la Costa. Los más importantes centros febriles del Perú colonial fueron: Lima, Jauja, Huancayo, Puno, Huanchaco, Cajamarca, Cusco, etc. Sus propietarios fuero clérigos, encomenderos y funcionarios caciques, las comunidades y parroquias. El trabajo en los obrajes peruanos empezaba a los cinco años y con un horario de nueve horas de trabajo. Durante todo el año, los trabajadores recibían treinta días de permiso para ausentarse.

España en el Siglo XVIII

En este siglo, los Borbones, como ya mencionamos, se propusieron modernizar la anticuada y anacrónica estructura económica del reino hispano. Había que salvar a España y acortar la distancia que empezaba a separarla de los demás países de Europa occidental. España aún contaba con un enorme imperio para solventar sus programas económicos. Sus colonias no sólo debían enviar metales preciosos, sino también productos agrícolas y además decepcionar los textiles, vinos y demás productos españoles. Pero la tarea no fue fácil. Ya en Europa se había diseñado claramente una geografía del surgimiento del capitalismo industrial. España estaba la margen de esta geografía y más bien aparecía como un país subdesarrollado y dominado por las economías más modernas. España dentro del concierto de potencias europeas había pasado a un segundo plano, e incluso algunos llegan a considerarla como una prolongación del Gibraltar africano y no como la parte más occidental de Europa. Los orgullosos franceses sostenían que Europa terminaba en los Pirineos.

El Comercio Marítimo

España dedicará una especial atención a su comercio ultramarino. La monarquía ilustrada pensaba que este podría ser la solución de gran parte de sus males. Sin embargo aquí encuentran la presencia masiva e imponente del Imperio de su Majestad Británica. Los productos ingleses, a través del contrabando llegaban a todas partes. Eran mejores y más baratos. Ante esta realidad en 1713, se firmó el Tratado de Utrecht y se concedió a Inglaterra el Navío de permiso. Los comerciantes ingleses siempre ocultaron el verdadero tonelaje de sus mercancías internadas e hicieron del navío de permiso el vehículo legal del contrabando masivo. Luego el perfeccionamiento de embarcaciones y el desarrollo de los conocimientos náuticos permitieron que desde mediados de este siglo, la ruta hacia Europa se hiciera a través del Cabo de Hornos. Así el tráfico se agilizó y el comercio parece intensificarse. Este cambio de ruta traerá consigo la necesidad de cambios complementarios en la organización administrativa de las colonias, con la creación de nuevos virreinatos. Estas medidas produjeron una decadencia en Lima y la ruina de los comerciantes.

La Lima de los Borbones

Paseo de Aguas

Hacia 1794, José Ignacio de Lecuanda, funcionario español, describía a Lima como una ciudad ociosa y consumista si manufactura y sin futuro. Por entonces Lima tenía 56 627 habitantes: 17 215 españoles, 3919 indios, 8 960 negros y el resto estaba constituido por las castas. Lecuanda pedía que los obrajes de Lambayeque, Huaylas, Cuenca y Loja pasen a Lima. Esta ciudad no era un centro de producción, sino más bien de percepción fiscal y vivía de espaldas a los Andes y a las realidades del interior. Lecuanda resume su impresión general del Virreinato diciendo: “La pasión dominante en el Perú, y particularmente en la capital, es el lujo en el vestido”

La sociedad indígena

Después de la gran peste de 1720 la población indígena com9ienza a recuperarse y a fines del siglo se orienta claramente hacia su crecimiento. Dentro de este grupo, se había producido un proceso de diferenciación social. Los linajes de curacas como los de Chuquiwanca de Azángaro o los Condorcanqui de Tinta, se habían enriquecido. La explotación de la tierra, el comercio y el arrieraje les había permitido acceder a la cultura hispana y a una mejor comprensión y conocimiento de la realidad andina colonial. Estos curacas, se mostraron respetuosos de las tradiciones indígenas. Dentro de este ambiente se produce el florecimiento de una escuela de pintura cuzqueña, el teatro quechua adquiere un vigor inusitado y la lectura de los Comentarios Reales de Gracilazo, contribuyen a despertar el orgullo étnico y la conciencia de un pasado por rescatar y reestablecer.

Crisis y rebeliones indígenas

Es en estas circunstancias de surgimiento de un “nacionalismo indio”, de pauperización de las masas campesinas y de crisis económica, que la corona española permite que los corregidores sigan con el injusto reparto de mercaderías, y que el tributo, la mita y los diezmos pesen gravosamente sobre el campesinado indígena. La respuesta a la explotación se inicia con la rebelión de Juan Santos Atahualpa (1742-45) y continúa intermitentemente con revueltas, motines, incendios de haciendas o muerte de corregidores. Oscuros personajes, o conocidos curacas, se proclaman descendientes de los últimos incas y se lanza a la revuelta. Los indígenas parecen vivir un clima de exasperación, de espera y de latente rebeldía. De espaldas a esta realidad, Carlos III, decreta un reajuste de las cargas fiscales. Esto contribuyó el detonante de la rebelión de Túpac Amaru II y de los hermanos Catari (1780-1781). La participación de los indios” forasteros” parece haber jugado un papel significativo, en esta sublevación que conmovió a la región comprendida entre el Cusco y Oruro.

Las Reformas Borbónicas

Rey Borbon Carlos III

La segunda mitad del siglo XVIII, fue testigo de los cambios a nivel administrativo, económico y político, emprendidas por la corona española, para centralizar y mejorar la estructura del gobierno. El plan imperial fue ejecutado por Carlos III, en 1763. La reformas borbónicas, fueron puestas en marcha desde los tiempos de Felipe V, primer rey Borbón, teniendo como campo de acción la propia España, con Carlos III, se buscó incorporar a la colonias a la política reformista. Entre las medidas mas importantes tomadas por la corona estuvieron:

Aspecto religioso

Arrebatar a la iglesia el enorme poder que había adquirido durante todo el período anterior. La nueva concepción del estado, era que este no podía permitir la presencia de algún otro organismo que le pudiera hacer la competencia en términos de influencia. Las órdenes religiosas se habían vuelto muy autónomas con respecto a la autoridad regia, especialmente, los jesuitas, fueron no sólo personas influyentes, sino que también muy ricas, dueños de enormes latifundios, haciendas etc. Por ésta razón la metrópoli ordenaría la expulsión de los jesuitas de España y sus colonias, en 1767. Acto seguido, se crearon la Casa de las Temporalidades, institución designada para la administración de los bienes y recursos de la orden jesuita, y también el Real Convictorio de San Carlos, que concentraba a los colegios mayores jesuitas.

Aspecto Administrativo

Se busco racionalizar los gobiernos locales de los virreinatos, del mismo modo, se buscó la manera de mejorar la administración de los territorios., y así poner un freno efectivo al contrabando, problema que existió ya desde la época de los Habsburgo. Entre las reformas, pertenecientes a este aspecto estuvieron, la creación de nuevos virreinatos, como el de Nueva Granada, en 1717, cuyo capital fue Santa Fe de Bogotá. Luego seguiría la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776, cuya capital fue la ciudad de Buenos Aires. Con esto Lima perdió cierta importancia, al emanciparse vastos espacios de su jurisdicción. El Virreynato del Perú, vio reducirse su anterior puesto centralizador. Hubo algunos cambios en la administración interna del Virreynato peruano, como a creación de las intendencias en 1784, que de una forma permitieron, menoscabar el poderío de los corregimientos, que habían generado un gran descontento entre la población.

Aspecto Comercial

Pretendió mejorar el comercio entre España y las colonias e incrementar los ingresos de la corona. El objetivo principal fue eliminar de una vez el contrabando, para ello se decretó en 1778 el Libre Comercio, que puso legalmente fin al sistema de monopolio comercial, que por años, había sido totalmente inefectivo, por el contrario había propiciado que los mercaderes adquirieran productos baratos y a veces de mejor calidad, de manera ilegal. Con esta medida se debilitaron ciertos sectores de la economía que se habían visto beneficiados por largos años como los Consulados de Lima, de Cádiz, de México y sus puertos. Surgieron otros importantes en Montevideo, Buenos Aires, Valparaíso.

Rumbo a la Independencia

El proceso independentista en América tiene la característica de haber sido inédito e impulsado por causas externas, es decir que las colonias lograron su independencia debido a un hecho inusitado que sorprendió a todos, peor que en el mediano plazo, llevó a la ruptura total con España El año de 1808, marca el inicio de un nuevo proceso histórico, que durara hasta 1821, fecha en que San Martín proclamaría la independencia.

La invasión napoleónica

En 1808, Napoleón Bonaparte, entra con sus tropas a España, y exige la claudicación del monarca Carlos IV. Luego nombra a su hermano José Bonaparte, como nuevo rey de España. Ante tamaño acto de traición contra su antigua aliada, el pueblo español, dirigido por la elite intelectual y política, decide desconocer la nueva autoridad ilegítima de Bonaparte. El rey había sido depuesto, pero los súbditos permanecieron fieles a su investidura. El razonamiento de la época fue el siguiente, que el rey y su pueblo tiene un pacto, una alianza, en caso que el rey se ausenta por cualquier razón, la soberanía recae sobre la población. Fue según esta lógica que por iniciativa propia el pueblo se agrupó en juntas de gobierno, las cuales gobernaron en ausencia del rey, pero reconociéndose como súbditos de el. En España se organizaron numerosas juntas de gobierno, las cuales tenían como directora, a la Junta Central Mientras tanto en América, la noticia de la intromisión napoleónica, fue tomada con el mismo repudio, y a semejanza de España se intentaron formar juntas de gobierno, leales en la teoría al rey, mas algunos funcionarios españoles, las interpretaron como un disfraz que en el fondo buscaban deshacerse del poder español.

La Junta Central de España

Una de las declaraciones más trascendentes que hizo esta junta, fue la igualdad política entre España y América. Lo que sucedía era que a partir del gobierno de los Borbones, los territorios americanos, fueron catalogados, ya no como reinos de ultramar, sino como simples colonias, que servirían para crear recursos económicos al estado español, pero que no tenían ni voz ni voto, en las decisiones importantes, es decir, que América era gobernada por España, pero esta vez sin la participación o beneplácito de los americanos (criollos).Por ello se consideraba un avance importante el reconocimiento de la igualdad política. Debido a este reconocimiento es que se invitaron a representantes americanos a participar en las Cortes Generales. El grupo criollo que por algunas décadas había sido blanco de discriminaciones, volvía nuevamente a la escena política. Sin embargo, los problemas se presentaron cuando llego el momento de elegir a los diputados que irían a España. Ahí es precisamente que se notó una pugna entre las diversas ciudades, que querían que sus diputados fuesen los elegidos. Además, la pretendida igualdad política, en la realidad no lo fue tanto, cuando se estableció que los americanos estarían representados por nueve diputados, mientras que los peninsulares por veintiséis.

Juntas americanas

En un movimiento político casi simultáneo y continental, dad la aparición de la coyuntura favorable, los criollos y mestizos ganados intelectualmente por la idea del separatismo y bajo la aparición de sumisión a Fernando VII, empezaron a deponer a las autoridades españolas nombradas por el rey y a formar juntas de gobierno. La primera Junta de Gobierno fue la de Chuquisaca en el Alto Perú, en 1809, la de la Paz y de Quito, y en 1810 las de Caracas, Buenos Aires y Bogotá. En la constitución de estas juntas de gobierno, jugaron un papel fundamental los Cabildos, que bajo la forma de cabildos abiertos, aparecieron como expresiones de la soberanía popular, naturalmente no de todo el pueblo, o de la masa, sino sólo de los notables, esa misma burguesía criolla que alentaba secretamente el separatismo.

Las Cortes de Cádiz

Las cortes generales se llevaron a cabo en la ciudad de Cádiz. Los representantes se comprometieron a redactar una constitución y jurar fidelidad al rey Fernando VII. Ya desde el inicio de los debates, se fueron perfilando dos posturas distintas: los absolutistas o serviles al rey y los liberales, que conformaba la mayoría que buscaba crear un nuevo orden político. Los cambios políticos en el siglo XVIII.

Los movimientos precursores

La idea de patria deriva originalmente de la tierra de los padres (patris, en latín). Para los españoles del siglo XVI, su lugar de origen, su tierra de nacimiento: pueblo, ciudad, provincia o región. Hasta el siglo XVIII no tiene una definición muy precisa pues los criollos se consideraban españoles americanos. Afines del siglo XVIII, cuando surgió la conciencia de lo americano y lo peruano, en oposición a lo español, la patria de los habitantes de las colonias era todo el continente hispanoamericano y tuvo un claro sentido continental. Este último tiene vigencia para los criollos, pues los indígena tenían su propio conciencia de nación, con lo que se potenció la identificación con el incario y los valores del Tahuantinsuyo. La idea e patria tomó un sentido beligerante a medida que avanzaba el proceso emancipador. Los seguidores de la causa del separatismo, los hombres opuestos al poder colonial empezaron a llamarse “patriotas”, en sus programas y escritos, pues los españoles los llamaban bajo el nombre genérico de insurgentes. La conciencia nacional peruana, el concepto de Perú como nación tuvo primero un significado geográfico, después alude a la tierra de nacimiento, y posteriormente en el siglo XIX, a fines de la Emancipación y en la República a una sociedad nacional con características propias y singulares. La formación de una conciencia nacional común a todos los habitantes del Perú, es también el producto de un largo y complejo proceso histórico, que permanece en desarrollo hasta nuestros días, pues aún hoy, el Perú es un estado pluricultural y multinacional, en el que se va gestando lentamente la conciencia de lo nacional.

Menatlidad criolla y mestiza

En el terreno histórico sabemos por la Historia de las Mentalidades cuan difícil es el cambio de mentalidad. Las grandes ideas conscientes e inconscientes de una sociedad sobre sí misma, sobre el espacio, el tiempo, la vida, la divinidad, el amor, la historia, etc, son parte de un proceso mental que unas generaciones transmiten a otras en el largo tiempo, es decir, que son categorías de análisis de larga duración, que no cambian de un día para otro, ni pueden ser borradas sin más, de la conciencia social. Por eso el proceso mental por el cual criollos y mestizos, dejaron de sentirse españoles americanos y empezaron a considerarse peruanos, amantes de su país, tuvo un largo y gradual desarrollo, y no fue una ruptura mental violenta y radical. Se trata como todo proceso histórico mental, de un cambio gradual, lento y lleno de contradicciones, que sólo culmina con el fin del proceso emancipador.

Los Precursores

Fueron personas o instituciones que propusieron la independencia del Perú, con sus ideas, prepararon de esta manera el terreno para futuras realizaciones y acontecimientos. Entre los precursores podemos distinguir dos grupos: los denominados reformistas y los separatistas, donde los primeros tenían una postura moderada frente a la relación con España, no pensaron en una separación definitiva como en el caso de los separatistas, quienes afirmaban y reconocían el pleno derecho de los pueblos americanos a gobernarse por sí mismos.

Reformistas

José Baquijano y Carrillo

Nació en Lima en 1751. Fue un criollo muy prestigioso. Formó parte del grupo de redactores del Mercurio Peruano ( en el que escribió bajo el seudónimo de Cephalio) un periódico, que surge a finales del Siglo XVIII, y que tenían como objetivo “hacer más conocido el territorio que habitamos”, es decir forjar una idea de lo que es el Perú. Se dedicó a la carrera de Leyes, trabajó como catedrático de San Marcos, fungió como fiscal del crimen y Protector General de los indios en la Audiencia de Lima y fue Juez de Alzadas del Tribunal del Consulado de Lima. En Junio de 1781 leyó un elogio al Virrey Jáuregui que fue considerado muy crítico al sistema colonial. Participó en la formación de la Sociedad de Amantes del País, además fue convocado como Vocal del Consejo de Estado de Cádiz y murió allí en 1816.

Toribio Rodríguez de Mendoza

Nació en Chachapoyas en 1750 y murió en Lima en 1825. Estudió Teología y Derecho en San Marcos. Fue rector del Real Convictorio de San Carlos desde 1786 donde renovó los estudios introduciendo la corriente de la Ilustración, desplazando a la Escolástica. Favoreció los estudios de Matemáticas, Física y Ciencias Naturales así como la Geografía. Se le acusó de conspirar contra el estado. Fue presidente de las Juntas Preparatorias al Primer Congreso Constituyente y terminó su vida como rector de San Marcos.

Hipólito Unanue

Nació en Arica en 1755. Estudió Medicina en La Universidad de San Marcos de la que además fue catedrático. Contribuyó a la formación de la Sociedad de Amantes del País y publicó varios artículos en el Mercurio Peruano bajo el seudónimo de Ariosto: Estudio sobre los monumentos del Antiguo Perú: Descripción científica de las plantas. Fundó el Anfiteatro Anatómico (1792), el Jardín Botánico de Lima y el Real Colegio de Medicina de San Fernando (1808). Fue nombrado Cosmógrafo Mayor y protomédico. Fue acusado de conspirar contra el rey. Representó al Virrey Pezuela en las conversaciones de Miraflores y suscribió el Acta de la Independencia (1821). Fue ministro de Hacienda de San Martín y de Gobierno y Relaciones Exteriores de Bolívar Murió en Cañete en 1833.

Separatistas

José de la Riva Agüero

Nació en Lima en 1783. Fue miembro de la aristocracia limeña, así como activo corresponsal de los patriotas de Buenos Aires y Chile. Redactó las 28 Causas para la Independencia de América. Participó en la conspiración de los Oratorianos. En 1823, tras el motín de Balconcillo, fue proclamado presidente del `Perú y ascendido a Mariscal. Trató de disolver el congreso y fue acusado de pactar con los realistas por lo que debió ir al destierro. Murió en 1858.

Juan Pablo Vizcardo y Guzmán

Nació en Pampacolca (Arequipa) en 1748. Estudió en el colegio jesuita de San Bernardo en el Cusco. Profesó en la Orden Jesuita en 1763 y abandonó el Perú en 1767, expulsado con sus demás compañeros. Se estableció en Masacarrara (Italia) desde donde inició su prédica contra el gobierno colonial español. Redactó la Carta a los españoles americanos. Fragmentos de “Carta a los Españoles Americanos” …”Todo lo que hemos prodigado a la España ha sido pues usurpado sobre nosotros y sobre nuestros hijos, siendo tanta nuestra simpleza, que hemos dejado encadenar con unos hierros que si no rompemos a tiempo, no nos queda otro recurso que el de soportar pacientemente ésta ignominiosa esclavitud (…) Privados de todas las ventajas del gobierno no hemos experimentado de su parte, sino los más horribles desórdenes y los más graves vicios. Sin esperanza de obtener jamás, ni una protección inmediata. En fin bajo cualquier aspecto que sea mirada nuestra dependencia de España, se verá que todos nuestros deberes nos obligan a terminarla. Debemos hacerlo por gratitud a nuestros mayores Que nos prodigan su sangre y sus sudores, para que el teatro de su gloria o de sus trabajos, se convirtiese en el de nuestra miserable esclavitud. Debémoslo a nosotros mismos por la obligación indispensable de conservar los derechos naturales, recibidos de nuestro Creador, derechos preciosos que no somos dueños de enajenar, y que no pueden sernos quitados sin injusticia, ¿bajo cualquier pretexto que sea; el hombre puede renunciara su razón, puede ésta serle arrancada por fuerza?. La libertad personal no le pertenece menos esencialmente que la razón. El libre uso de estos mismos derechos, es la herencia inestimable que debemos dejar a nuestra posteridad”. Escrito en 1791 Publicado en Londres en 1801.

Antonio Nariño

Nació en Santa Fe en 1765. Fue un escritor, político y precursor de la Independencia de Nueva Granada. Tradujo y difundió en América la Declaración de Derechos del Hombre y Ciudadano. Fue vicepresidente interino de la Gran Colombia en 1822. Murió en 1823.

Francisco de Miranda

Nació en Caracas en 1750. Fue oficial del ejército, participó en la independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa. En Inglaterra fundó la Logia Gran Reunión Americana y pidió apoyo a la corona inglesa para independizar América. En 1806 organizó una fracasada expedición a Venezuela, destinada a poner fin el sistema colonial. En 1810 retornó acompañado de Simón Bolívar. Murió en Cádiz en 1816, luego de haber sido atrapado por los realistas.


Véase También

La Colonia
Dinastía Habsburgo
Matrimonio en el siglo XVIII
Manifestaciones Artísticas en la Colonia