Cultura Tiahuanaco

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Características generales y ubicación geográfica

Tiahuanaco es el nombre de una aldea del Altiplano boliviano habitada en la actualidad por indios aymaras y mestizos. Se encuentra aproximadamante a la misma altitud que el lago Titicaca, de cuya orilla meridional la separan muy pocos kilómetros. Frente a la iglesia de estilo colonial allí erigida, a ambos lados de la portada, vemos la estatua de piedra de un dios primitivo.

Las dos estatuas se parecen como dos mellizos. Su estilo es muy realista, los pómulos muy salientes y las costillas claramente visibles. Sorprenden sin embargo por su hieratismo, aunque estas dos figuras se distinguen del resto de las esculturas de Tiahuanaco por estar mucho menos arraigadas en el bloque de piedra.

La zona del altiplano albergó a una de las tradiciones que aportaría las semillas del primer fenómeno imperial en esta parte del continente. La Cultura Tiahuanaco (100 a.C. - 1200 d.C.), gracias a que ha dejado impresionantes vestigios arqueológicos a lo largo de gran parte de territorio, ha sido uno de los fenómenos más mencionados por los investigadores, pero se cuentan con pocas investigaciones clarificadoras a la fecha.

Una de las primeras cosas que hay que mencionar cuando hablamos de Tiahuanaco es el medio geográfico en el cual se desenvolvió. La hoya del lago Titicaca y gran parte del Altiplano presentan una geografía bastante uniforme y diferente con respecto al resto de los Andes.

La altura (sobre los 3,000 m.s.n.m.) y las condiciones climáticas (alternancia climática, inundaciones, sequías, impiden un desarrollo extensivo de la agricultura, reduciéndola a tubérculos y quenopodiáceas (quinua); mientras fue de suma importancia el uso del ganado camélido andino. Si bien queda claro que esta zona es separable de los Andes Centrales, es por demás interesante que el Altiplano haya sido una zona donde se gestaron muchos de los procesos económicos, sociopolíticos e ideológicos que luego tendrían repercusión en las culturas andinas hasta los Incas, cuyos gobernantes fundadores reclamaban proceder de esta zona.

Los investigadores se han interesado por Tiahuanaco desde 1892, estableciendo que se trataba de una cultura anterior a la de los Incas. En 1932, Wendell Benett establece una secuencia de tres épocas para esta cultura: Tiahuanaco Temprano, Clásico y Decadente. Investigaciones posteriores han llegado a la conclusión que esta clasificación es incompleta y hasta errada, pero lamentablemente a falta de otras que la esclarezcan, se sigue usando, no sin reparos.

Orígenes

No se ha podido explicar con claridad el significado de la palabra Tiahuanaco. En Bolivia se ha impuesto en parte la ortografía más; simple de "Tiwanaku". El nombre no se ha conocido únicamente por la pequeña localidad de escasa importancia sino que lo han hecho famoso las ruinas situadas a medio kilómetro de la aldea, enmarcadas por una serie de colinas en el horizonte y extendidas por la altiplanicie en una zona de varias millas cuadradas. Seguramente podríamos tener una idea más aproximada de su extensión real si se tomaran fotografías aéreas. En el año 1533 aparecieron los primeros soldados españoles en el Altiplano boliviano. Preguntaron a los indios quiénes fueron los constructores de los edificios, ya en ruinas, y los indígenas respondieron que ellos "no podían decir ni explicar quién los habia construido". Hacía apenas un siglo que los incas habían conquistado el Altiplano de Bolivia. Las leyendas incaicas cuentan que los hombres y los astros fueron creados en estas alturas. Pero en la época de los incas los templos ya estaban arruinados y casi cubiertos por la tierra. Todo lo que acabamos de decir no viene a dar la razón en modo alguno a ciertos autores que pretendieron descifrar los misterios de Tiahuanaco recurriendo a la fantasía y atribuyeron a la ciudad, emplazada a 3800 metros sobre el nivel del mar, la antiguedad de quince milenios o más; la relacionaron con la leyenda de la Atlántida o afirmaron que fue construida por gigantes. Heyerdahl, el audaz navegante que cruzó el Pacífico en una balsa, ha llegado a poblar las islas de Polinesia con fugitivos de Tiahuanaco. Pero los colosos de piedra de la isla de Pascua no tienen nada en común con las estatuas del Altiplano

Arquitectura

La portada del Sol

Es muy poco lo que se puede ver en la actualidad sobre esta superficie; el primer contacto con unas ruinas de las que tanto se han hablado y cuyo renombre como santuario nacional de los bolivianos es tan considerable, resulta verdaderamente decepcionante. Lo que realmente impresiona es la magnificencia del paisaje montañoso, el aire tenue y fresco, recalentado por el sol tropical de los días buenos, y algunas estatuas de piedra de aspecto más o menos arcaico; pero por encima de todo la famosa Puerta del Sol, tallada en un solo bloque de andesita, el símbolo de Tiahuanaco tantas veces descrita. No ha faltado quien ha visto en ella la obra de una raza de gigantes antediluvianos. Esta puerta monolítica fue colocada en el lugar que hoy ocupa en época muy reciente, el año 1903, y seguramente cambió de lugar otras veces. Es probable que se tratara de la entrada de un gran templo, desaparecido hace ya muchos años. En la parte superior, muy extensa, sobre la angosta y baja apertura de la puerta, está esculpido un relieve llano, cuyo dibujo recuerda los tapices de esta misma época. En el centro vemos una divinidad erguida sobre un trono escalonado y con cetros en ambas manos. Los bordes de sus ropajes están adornados con cabezas humanas reducidas; en esta figura central se ha querido ver al dios del Sol, porque su rostro, de mirada fija despide rayos en todas direcciones, terminados en una cabeza de animal. En tres frisos, colocados uno sobre otro, se representan seres mitológicos alados, con una rodilla doblada y coronas dentadas en sus cabezas, avanzando hacia la divinidad central. En sus manos sostiene algo que semeja también un cetro. La figura de los frisos superior e inferior tienen cabezas humanas con grandes ojos redondos, mientras que las del friso central elevan hacia el sol sus cabezas de cóndor o de águila. En los tres frisos los personajes tienen extremidades humanas.

En la soledad del inmenso Altiplano encontramos otros portales monolíticos más pequeños y aislados; carecen de ornamentación. La Puerta del Sol es con mucho el más importante y el de más interés para la historia del arte. Algunos elementos de su iconografía se propagaron por todo el Perú y parte de Bolivia; los relieves que decoran su entrada propiamente dicha simbolizan sin duda fenómenos cósmicos, expresados plásticamente. Se han dado innumerables interpretaciones de la Puerta del Sol; muchas de ellas parten de la hipótesis de que se trata de un calendario.

Posteriormente aparecen figuras aisladas de la Puerta del Sol en la decoración cerámica y los tejidos del período expansivo de Tiahuanaco, en Perú y Bolivia; adoptan distintas forman y variables locales. A veces se reproducen fragmentos difícilmente reconocibles. Las ruinas de Tiahuanaco, emplazadas en el Altiplano de Bolivia, cerca del gran lago Titicaca y de la actual frontera con el Perú han dejado de ser consideradas por algunos autores modernos como un punto de partida del estilo pan-peruano; es indudable sin embargo que en este lugar se pueda distinguir claramente un estilo importante, que influyó de manera decisiva en los estilos posteriores de la costa y del interior Bennett fue el primero en señalar tres fases estilísticas para la cerámica Tiahuanaco. Pero únicamente los hallazgos estratigráficos que resulten de excavaciones más extensas, como las iniciadas en la actualidad por el gobierno boliviano, permitiran establecer una serie de fases estilísticas bien definidas.El americano Bennett sólo obtuvo licencia para abrir diez fosos de prueba, y el sueco Rydén tuvo que limitarse a una cantidad reducida de intentos y pruebas dentro del complejo de ruinas. Con anterioridad a ambos investigadores, nadie habia escavado sistemáticamente aquellas altitudes. No han faltado en cambio los buscadores de tesoros desde los primeros tiempos de la Conquista. Hoy siguen apareciendo de vez en cuando joyas de oro en Tiahuanaco. Bennett incluye en un estilo "primitivo" los incensarios monocromos decorados con estrías y los platos para quemar incienso, con decoración en ángulos y en zig-zag a dos colores. Los bordes son ondulados suele esculpirse una cabeza de fiera de rasgos angulosos. Ni la forma ni la decoración producen en general la impresión de que se trata de objetos primitivos.Existen fundadas razones para considerarlos como tardías fustradas de una fase anterior desconocida. Otros escenarios semejantes a los que acabamos de describir, pero de superficie mas lisa, se incluye en el llamado período clásico de Tiahuanaco. Su colorido es más variado y más brillante: amarillo, pardo o gris claro sobre fondo amarillento o pardo-rojizo claro. Las figuras pintadas, principalmente los dos animales sagrados, el puma y el cóndor, o solamente sus cabezas, y a veces tambien cabeza humanas, poseen contornos blancos o de color oscuro. La cerámica Tiahuanaco tiene en común con Nazca la acentuación de los contornos, con la diferencia de que el estilo del Altiplano las figuras son más simples y rígidas. Las abstracciones simbólicas, que aumentan en la época tardía, empiezan a aparecer esporádicamente en la época clásica como "glifos" sagrados. La gama de colores no es tan rica como en la cerámica Nazca aunque la recuerda vagamente. La escultura en barro es parecida a la escultura en piedra; encontramos a menudo incensarios en figura de animal, aunque no se representan animales reales sino fantásticos, con elementos de la llama y de animales dañinos. Los pumas llevan generalmente una esquila colgada al cuello y una guirnalda que les sirve de corona. Los signos simbólicos se pintaron sobre el cuerpo del animal. La ornamentación en ángulos y otras decoraciones geométricas se encuentran también independientes en algunas vasijas. Es menos frecuente la cerámica pulimentada de color negro. Un tipo de cerámica muy característico, que aparece en la época postclásica en todo el litoral peruano, lo constituyen los cuencos ensanchados hacia los bordes y las copas para beber, parecidas a ellos. El trazado de las líneas, muy simple y rígido en las operaciones, está sujeto a un simbolismo dogmático, que tiende a eliminar todo rasgo individualizado. A escasa distancia de Akapana, en dirección nordeste, se extiende la llamada Kalasasaya, cuadrado de 130 metros de longitud, orientado de este a oeste. Hoy pueden verse solamente pilares de piedras aislados, toscamente esculpidos, que circundan el recinto a distancias irregulares. Estos pilares estaban unidos unos con otros por material de construcción, al que servían de sustento. Los restos de la muralla están ahora derrumbados y mezclados con la tierra caóticamente. Es muy probable que fuera alguna tribu o pueblo enemigo quien perpetrara esta obra de destrucción; lo mismo se dice, por lo menos, de la ciudad de Teotihuacán en el centro de México. Si efectivamente sucedió algo semejante en Tiahuanaco, no poseemos el menor punto de referencia sobre la fecha en que pudo ocurrir. Conozco tan sólo una fecha, obtenida con el método C14, de la época clásica de Tiahuanaco; correspondería aproximadamente al año 500 después de J.C. Una sóla fecha poco puede aclarar, no constituye un punto de referencia. El hecho es que en muchos sectores de Tiahuanaco parece como si todo se hubiera revuelto y destrozado sistemáticamente. Los incas se sentían intimidados ante los dioses extranjeros y no se hubieran atrevido a hacerlo, y los buscadores de tesoros de los primeros tiempos de la conquista jamas hubieran podido completar la destrucción de manera tan sistemática y total, no era así como actuaban. En la parte oriental de Kalasasaya una magnífica escalera de piedra asciende hasta un cuadrado de menores dimensiones, del que se afirma que en la época de los españoles estaba aún rodeado de murallas con esculturas de cabezas humanas aplicadas en ellas. En este lugar consiguió Bennett sacar a la luz hace algunos años una estatua de piedra, la mayor entre todas las que se conocían hasta entonces. Fue llevada a la Paz. Otra figura más pequeña, de aspecto más primitivo, descubierta también por Bennett, permaneció en el lugar donde fue hallada. Sirvió de modelo a Heyerdhal para su "Kontiki": pero cayó en el error de creer que el anillo nasal era la barba del "dios blanco" Se ha llamado "Palacio de sarcófagos" a los restos de un edificio que se alzaba al oeste de Kalasasaya. Su existencia viene atestiguada únicamente por los cimientos, que se hallan bajo tierra. El edificio tenía cuarenta y ocho metros de longitud y cuarenta de anchura. En los últimos años los bolivianos excavaron el lugar con tanta habilidad que consiguieron poner al descubierto los cimientos. Alrededor de un espacioso patio interior se alinea una serie de recintos más o menos grandes, y no se requiere mucha fantasía para ver en el "palacio" a juzgar por su grandeza, la residencia del sacerdote más importante y de sus ayudantes o acólitos, que celebraban las ceremonias del culto. No sabemos a qué dioses se adoraba; es muy posible que cada uno de los templos estuviera dedicado a un dios determinado. En el palacio se encontraron además suelos con una blanca capa de estuco a diferentes alturas, circunstancia que permite obtener datos cronológicos de relativa seguridad. Es posible que a lo largo de los trabajos de escavación surjan nuevas moradas de sacerdotes que, como en el caso descrito, conserven los cimientos sepultados bajo tierra.

Escultura

Con excepción de las dos estatuas de dioses arrodillados que flaquean la portada de la actual iglesia de Tiahuanaco, el resto de la escultura en piedra es siempre de apariencia arcaica y resalta apenas del bosque en que está esculpida. Y sin embargo puede decirse que ningún otro pueblo andino dominaba el arte de tallar la piedra como los escultores del Altiplano. Prueba de ello son ciertos trabajos, muchas veces en miniatura, que parecen maquetas arquitectónicas; se trata de nichos y pequeñas escaleras, cruceros escalonados e incluso pequeñas columnas redondas. Junto a estas miniaturas existen monolitos que pesan toneladas, tallados igualmente con gran delicadeza. La cantidad de pequeñas maquetas arquitectónicas que se han perdido es incalculable. Las que no se usaron en la construcción de la iglesia o de las casas aldeanas, tuvieron un final oscuro y sin gloria en el tendido del ferrocarril que va desde el lago Titicaca a la ciudad de la Paz. El relieve llano es típico de casi todas las estatuas conservadas. A veces se limita a una simple incisión de muy poca profundidad, y envuelve como un manto a algunas de las grandes figuras. Se ha mencionado muchas veces la influencia de los dibujos de los tejidos, incluso en los relieves de la Puerta del Sol y, en efecto, dicha influencia parece indudable.

Textilería

Desgraciadamente no se ha conservado ninguna muestra de tejidos antiguos, perdidos a causa de las lluvias, frecuentes en el Altiplano. Los magnificos tapices y los mantos pintados, que se encontraron en las tumbas del litoral, deben pertenecer casi todos ellos a una fase tardía de la cultura Tiahuanaco. Conozco como única muestra de tejido equiparable al estilo clásico de la cerámica de Tiahuanaco. Por desgracia se desconoce su procedencia. Las figuras de la Puerta del Sol pueden reconocerse en otros tejidos pero casi siempre se reducen a partes aisladas, estilizadas; esto puede deberse a las exigencias de la técnica textil, aunque casi siempre se busca intencionadamente la abstracción Agricultura Las difíciles condiciones geográficas y climáticas colindantes a la zona del Titicaca obligaron a que los pobladores de Tiahuanaco desarrollaran una serie de técnicas y tecnologías que les permitieran no sólo una supervivencia, sino la posibilidad de desarrollarse y consolidar una cultura por más de un milenio.

Acueductos, sistemas de canales, diques y campos elevados son las técnicas utilizadas en la zona de Koani. Los campos elevados, llamados camellones o waru-waru, son plataformas artificiales rodeadas por canales que alcanzan alturas de 1.50 m. por 20 m. de ancho y hasta 100 m. de largo. El agua que las rodeaba capturaba la energía solar durante el día y la liberaba en la noche, creando un efecto térmico que protegía a los cultivos. Otro método utilizado fue el de las cochas o lagunas artificiales de forma rectangular u ovalada, que creaban un clima favorable para sembrar tubérculos, ollucos, tarwi, habas, oca, quinua, entro otros.

Estas técnicas permitieron que el vertiginoso desarrollo de la tradición Tiahuanaco fuera posible, abasteciendo a grandes centros poblados y, luego, logrando complementar su producción gracias a la expansión y sistemas de distribución. Inclusive los Tiahuanaco consiguieron excedentes agrícolas que, bajo la batuta del Estado, dieron sustento a una naciente burocracia. Ganadería Si bien la agricultura les permitió desarrollarse, fue la ganadería la real fuente de riqueza de los Tiahuanaco, integrando ambos sistemas productivos. Ello se ve en los grandes rebaños que manejaba esta cultura, y la manufactura de sus fibras, que llegaron a ser de gran calidad y les permitió incluirlos en el complejo de intercambios que se realizaban con otras culturas. Esos tapices polícromos fueron una muestra de poder y un medio de difusión ideológica que utilizaron los Tiahuanaco con sus aliados comerciales.

Variantes de la cultura Tiahuanaco

No puede hablarse de un estilo unitario sino de diferentes estilos emparentados entre sí que, de algún modo, poseen todos ellos elementos característicos de Tiahuanaco. Las famosas ruinas del Altiplano, cuyo misterioso orígen tantos quebraderos de cabeza viene provocando, no fueron seguramente el único centro de la cultura de Tiahuanaco, ni el único foco desde el cual se propagó dicha cultura en todas direcciones. Muchos investigadores consideran como punto de partida de una expansión cultural otras ruinas menos conocidas situadas al Norte del Lago Titicaca, a considerable distancia del mismo. Allí, en los alrededores de la localidad de Huari, cerca de Ayacucho, se encuentran fosas de piedra profundas y rodeadas de losas talladas con gran habilidad, típicas del estilo Tiahuanaco, junto a murallas de grandes rocas. Existe un parentesco muy lejano entre las estatuas de piedra de Huari y la escultura clásica de Tiahuanaco. Por el contrario la cerámica policromada de Huari muestra un claro paralelismo con el estilo de los valles de Nazca, derivado de Tiahuanaco. Es posible que algunas provincias de la costa peruana fueran en efecto influenciadas por nuevas ideas religiosas procedentes de Huari, reflejadas en el estilo de la cerámica; mientras que del propio Tiahuanaco partieron corrientes de una cultura superior hacia regiones meridionales, como el Departamento de Arequipa en el Sur del Perú, hacia el Norte de Chile y algunas provincias de Bolivia. Tampoco hay que excluir la posibilidad de que las corrientes culturales del Altiplano boliviano influyeran directamente sobre la Sierra, hacia el centro y el Norte del Perú. Parece ser que en Bolivia, donde se encuentran los mayores yacimientos de Estaño, se descubrió la aleación estaño-cobre; así lo admiten la mayoría de los autores. Desde allí se extendería la fundición del bronce en todas direcciones. No obstante, las áncoras, que se aplicaban a la arquitectura de Tiahuanaco, se componen casi siempre de cobre puro. El problema de Tiahuanaco es uno de los más complejos de toda la arqueología andina, y no se ha dado aún una solución bien fundamentada a muchas de las cuestiones que plantea. Es muy codiciada por los museos y coleccionistas una cerámica que, hasta ahora, se ha encontrado en un solo lugar y en cantidad muy escasa. Hasta el momento se han descubierto poquísimos recipientes completos de este estilo especial emparentado con el de Tiahuanaco. El lugar de donde procede se llama Pucará y se encuentra en territorio peruano, al Noroeste del lago Titicaca, aproximadamente a la misma altura que Tiahuanaco. No puede comprenderse por qué motivos se ha dicho que el estilo de la cerámicade Pucará es un precedente del estilo clásico de Tiahuanaco. No disponemos por desgracia de fechas estratigráficas, pero el parentesco con Tiahuanaco no aparece, en mi opinión, por ningún lado. La cerámica de Pucará se distingue por gruesas capas de color negro y amarillo sobre fondo rojo oscuro. Las zonas coloreadas tienen los contornos incisos como en el primer estilo de Paracas. Son características de esta decoración las cabezas de animales en posición frontal, que resaltan de manera muy plástica en los fragmentos encontrados. Las zonas próximas a los bordes están decoradas a menudo con ornamentaciones en ángulos o perfiles de rostros humanos. la palabra "Pucará" significa fortaleza, aunque en el lugar en que se encontró la cerámica no hay indicios de fortificaciones. A la sombra de una pared rocosa, muy abrupta, debió existir un templo; asi lo atestiguan de manera inconfundible los cimientos de los muros. En el centro del complejo de edificaciones había un patio interior. También se encontraron en Pucará estatuas de piedra de un estilo propio; aunque no puede negarse su parentesco con las dos figuras arrodilladas de Tiahuanaco. Nos afirmamos cada vez más en la idea de que no se ha prestado la atención suficiente a la posible existencia de distintos talleres, cuando se estudia el arte del Perú precolombino. El estilo de Pucará no es de ningún modo más primitivo que el de Tiahuanaco; su cerámica no posee evidentemente una forma primitiva. Los restos y fragmentos descubiertos por Bennett en una colina habitada, situada en la orilla meridional del lago, lo demuestra palpablemente. "Chiripas" es el nombre de la antigua residencia de los señores españoles; en ella apareció un nuevo estilo que se caracteriza por el empleo de dos únicos colores, el rojo y un amarillo difuso. En contraste con las vasijas de Pucará aparece junto a la decoración con contornos incisos, la simple pintura de los mismos. Los descubrimientos estratigráficos sólo demostraron que el estilo de Chiripa es anterior al Tiahuanaco expansivo. Sin duda se descubrirán otras derivaciones del estilo de Tiahuanaco cuando se efectúen excavaciones más intensas en la cuenca del lago y en otros lugares de la montaña peruana. El reinado de los dioses de Tiahuanaco debió extenderse durante varios siglos a amplios sectores del país de los incas; al Sur, desde Bolivia hasta el Norte de Chile y Noroeste de Argentina; y al Norte hasta las provincias más septentrionales del Perú. Posiblemente siguieron manteniendo su poder en el Altiplano durante la época incaica. A fines del siglo IX, a juzgar por la iconografía de los vasos cerámicos y por los dibujos de los tejidos, existían pueblos y grupos énicos muy distantes, que tenían la misma religión. En cuanto a los sistemas políticos es muy difícil conocerlos y estudiarlos, por la gran mezcla de pueblos y razas. A pesar de la comunidad de religión, parece haber reinado un gran desorden en el aspecto político, que se traduce en la ausencia de grandes construcciones y en la pérdida de las instalaciones de regadío en la región litoral. Los tejidos de riquísimo colorido se cuentan entre las más bellas manifestaciones artísticas que nos han legado los artesanos indios; en los tapices con decoración abstracta, se ocultan en realidad los elementos típicos de Tiahuanaco. por lo que respecta a las artes menores hay que destacar los amuletos y objetos de culto; incrustaciones de conchas de diversos colores, oro y turquesa sobre maderas preciosas, cuerno o hueso; artísticos recipientes para polvo de cal, que se usaban en las ceremonias donde se masticaba la coca; coronas de cuatro puntas con signos sagrados, para el culto de algún rito misterioso, y otros objetos de considerable belleza.

La Cosmología de los templos Tiahuanaco

Sólo recientemente han llegado hasta la imprenta descripciones del núcleo ceremonial de Tiahuanaco. Todo el complejo ceremonial de Tiahuanaco se halla rodeado por un foso cuyo propósito, por utilizar las palabras de Alan Kolata, fue el de evocar la imagen del núcleo de la ciudad como una "isla", es decir, el de separar el mundo ordinario y cotidiano del "espacio y tiempo de lo sagrado". Eliade ha documentado esta misma utilización simbólica en el Viejo Mundo, así como en el mundus romano o foso circular, que "constituyó el punto donde se encontraban las regiones bajas y el mundo terrestre". El propósito de tales cercos era el de crear el espacio sagrado dentro del cual pudiera construirse el templo o modelo del cosmos, es decir, la zona donde se cruzaban los mundos terrestre superior (divino) y subterráneo. Como hemos visto en la explicación de Eliade, el simbolismo central de tales estructuras de templos era el de la montaña cósmica que representaba el ombligo de la Tierra que conectaba las tres regiones.

La estructura dominante del centro sagrado de Tiahuanaco era la Akapana, una pirámide truncada de más de unos diecisiete metros de altura, llamada por Kolata "la montaña sagrada de Tiwanacu". La pirámide Akapana tenía siete niveles. El número siete, como ya se ha indicado, aparece asociado con el "padre cielo", que equivale al uso de las coordenadas polar y ecuatorial, expresadas mediante referencia a las direcciones cardinales. El antiguo sistema aymará de orientación tenía siete direcciones, empleando cuatro direcciones cardinales junto con el centro y el nadir. La Akapana está orientada en las direcciones cardinales.La misma idea encontramos en la relación entre el contiguo complejo de estructuras llamado el templo Semisubterráneo y el Kalasaya. Aparecen trazados a lo largo de un eje este-oeste, que habla de los puntos de salida y puesta del Sol en los equinoccios, cuando el Sol cruza el ecuador celeste. Las estrellas que van hacia arriba y hacia el oeste desde el templo Semisubterráneo hasta el nivel del suelo conducen directamente a una segunda escalera que se eleva en los recintos situados por encima de la planta baja del Kalasaya, donde la estatua monolítica de un dios ( la llamada Estela Ponce) miraba hacia el este, de espaldas al templo Semisubterráneo.

La configuración mental de la línea del equinoccio como una escalera no hace pensar inmediatamente en la constelación andina chacana (escalera), las tres estrellas del Cinturón de Orión, que están sobre el ecuador celeste.

Estas estructuras relacionadas axialmente también se relacionan con la cosmología religiosa asociada con el mito de emergencia surgido en el Titicaca. Como ya hemos visto, en el simbolismo arquitectónico celeste, el suelo de la casa, que representa el trópico meridional debería estar, estrictamente hablando, por debajo de la planta baja, así que ésta represente el ecuador celeste. Tal como indica su nombre, el templo Semisubterráneo fue construido a unos dos metros por debajo del nivel de la planta baja, abierto al aire. En consecuencia y nuevamente en términos estrictos, el subterráneo tenía que representar el trópico meridional y el acceso a la tierra de los muertos. (Del mismo modo, se decía que el suelo del patio del juego de pelota de Quiché descansaba sobre el tejado de la casa de los señores del inframundo.) Concuerda con esta interpretación el hecho de que las huacas de linaje de las tribus agrícolas que participan de la esfera de influencia tiahuanacana se encontraron hundidas en el suelo del templo Semisubterráneo. En medio de esta disposición, una segunda estela, llamada la Estela Bennett, que contiene una compleja información relativa al año agrícola, miraba hacia el oeste (la dirección celeste asociada con la Luna, la noche, la lluvia y la muerte), de espaldas a la Estela Ponce, en el recinto elevado del Kalasaya. Y, a la inversa, la Estela Ponce, por encima del Kalasaya, dominaba una vista del horizonte oriental.

Un segundo patio hundido más pequeño aparecía situado en lo alto del séptimo nivel de la pirámide Akapana. Lo mismo que con el modelo del Viejo Mundo, en el que lo alto de la montaña del templo sagrado representa el "ombligo de la Tierra", el patio hundido de Akapana era, simbólicamente hablando, un omphalos. Este patio hundido fue trazado en forma de una plaza sobrepuesta a una cruz griega (ver abajo derecha). La cruz, que representa las direcciones cardinales y está orientada hacia ellas (y por lo tanto hace referencia a las coordinadas polar y ecuatorial) representa el ámbito celeste, o padre cielo. La plaza, tal como ya hemos encontrado en la forma de las maras cuadrangulares, o piedras de amolar "femeninas" (que toman su nombre de la palabra aymará que significa "año"), marcan en sus esquinas los puntos cardinales que representan los lugares de salida y puesta de los soles solsticiales, es decir, los parámetros de la "tierra celeste" según vienen determinados por el plano eclíptico. Si conectamos las esquinas, se forma las diagonales, y la X marca el lugar, el centro, el ombligo de la diosa tierra. Este simbolismo ya se ha observado en el unanacha de Viracocha en el diagrama de Pachacuti Yamqui, situado como está por encima de la cruz intercardinal, designada como femenina, que encontramos por debajo; y, también, precisamente este mismo simbolismo se encuentra entre los quiché, donde el Dios-Siete, representado jeroglíficamente como Osa Mayor y Orión, aparece trazado sobre el ombligo de la Diosa tierra.

Una segunda característica singular del patio hundido de Akapana sólo ha sido descubierta recientemente. Este patio sirvió como un dispositivo de recogida del agua de lluvia, y estaba conectado con un sistema de drenajes que vertían el agua fuera de los muros verticales de cada nivel, que llevaban el agua horizontalmente por debajo de la superficie de cada tramo y luego la vertían de nuevo, haciéndola caer así en cascada por todos los niveles de la pirámide.

Así pues, los constructores de Tiahuanaco construyeron una "montaña llena de agua" a la vista de un lago y de una isla llamados Titicaca, o "Acantilado del León", donde el agua brotaba desde un acantilado y cuya jeroglíflica en México (una montaña con colmillos y una cueva en la base) representaba el pueblo, alteptl, que significaba literalmente "montaña llena de agua". Y como cualquier verdadera montaña cósmica, la Akapana reciclaba también las aguas de la vida espiritual, cuyo nacimiento se encontraba en lo alto de la montaña cósmica, en el solsticio de junio, en el ámbito de la Vía Láctea.

Referencias

Artehistoria

Temakel

Fortunecity

Educared

La historia del Perú