Cultura Chavín

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Cabeza clava

Ubicado a 3.185 msnm, y a sólo 3 horas de la ciudad de Huaraz, el centro mágico-religioso de Chavín fue construido aproximadamente en el año 327 a.C. Sus muros son de piedra y sus estructuras piramidales, lo que ha generado controversia respecto a la función que habría tenido el edificio: ¿un templo?, ¿una fortaleza? Los lugareños suelen referirse al lugar como "el Castillo".

La construcción presenta una compleja red de caminos y túneles de piedra únicamente iluminados por haces de luz que penetran a través de ductos estratégicamente dispuestos. En su interior aún pueden apreciarse el "Lanzón Monolítico" piedra tallada de cinco metros de alto en la que se observan feroces divinidades y monstruosas figuras antropomorfas, o las "Cabezas Clavas", suerte de centinelas enclavados en las murallas del castillo. Chavín fue una de las primeras culturas americanas, coetánea de los Olmecas, en México. Es notable el nivel de desarrollo que alcanzaron en agricultura, arquitectura y cerámica, así como en su capacidad administrativa, lo que le permitió dominar gran parte del norte y el centro del Perú. Quizás en eso radicara la importancia del castillo de Chavín de Huantar: en su ubicación estratégica como punto de contacto entre costa, sierra y selva. Para nosotros, sin embargo, los monumentales restos descubiertos en 1919 por el arqueólogo peruano Julio C. Tello, tienen el valor de ser una parte imprescindible de nuestra cultura.

Contenido

Ubicación Geográfica

Chavín se encuentra ubicado en Ancash, Perú; en el inicio de un estrecho callejón, formado por el río Pukcha o Mosna, el que se forma con los deshielos de la Cordillera Blanca y conduce sus aguas hacia el río Marañón, donde nace el Amazonas. Está pues en el corazón mismo de los Andes, a 3180 ms. sobre el nivel del mar, formando parte del llamado Callejón de Conchucos, que corre de sur a norte, paralelo al Callejón de Huaylas, formado por el río Santa que también se nutre de las aguas de la Cordillera Blanca, pero que por estar al occidente desagua en el océano Pacífico. Dos cadenas montañosas separan a Chavín del mar -las cordilleras Blanca y Negra- y dos otras cadenas lo separan de la selva amazónica: la central que se levanta entre las cuencas del Marañón y el Huallaga, y la oriental, que establece la separación de aguas entre el Huallaga y el Ucayali. Esta situación geográfica crea serias dificultades de comunicación entre las poblaciones allí asentadas, cuya proximidad relativa está mediada por la altitud y la irregularidad de la tierra. Eso crea una difícil condición de vecinos distantes. Chavín, está en un punto crucial de conexión este-oeste y norte-sur de un extenso territorio. Es una suerte de "nudo de caminos" de una región que cubre la costa y la sierra de Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Huánuco y Lima. Desde Chavín, además, se puede llegar a la floresta amazónica siguiendo el curso del Marañón. Según Antonio Raimondi (1873: 205), en el s. XIX mantenía la exportación de maíz a Huaraz y Huamalíes (Huánuco) y de harina de trigo hacia Huánuco y Cerro de Pasco, del mismo modo como gente de la costa iba todos los años para adquirir ganado. Señala también que hay oro en el distrito de Uco, cerca de la desembocadura en el Marañón. Chavín está sobre una terraza aluvial asociada a un río mayor -el Pukcha- que baja desde el sur, y un tributario -el Wacheqsa- que baja abruptamente desde la Cordillera Blanca, en cuyos estribos orientales está el sitio.

Ámbito de Influencia Cultural

Durante los siglos X-IV a.C. que es la época de mayor florecimiento de Chavín, no hay indicios de existencia de una organización política de tipo estatal. Cuando se comenzó a conocer el área de dispersión que tenían los rasgos atribuidos a Chavín, Julio C. Tello se inclinó a pensar que era una civilización expansiva; en cambio Rebeca Carrión Cachot y otros estudiosos, creyeron ver indicios de un Imperio Megalítico o algo semejante. En efecto, el área que cubrían los restos que en ese tiempo se atribuían a Chavín, era inmensa. Con el tiempo, el conocimiento adquirido ha permitido reducir el ámbito de influencia Chavín y está precisando cada vez mejor la naturaleza de tal influencia.

Una primera conclusión es que no se trata de una expansión de Chavín y que su influencia se debe más bien a contactos entre Chavín y los territorios donde aparecen vestigios "chavinoides", derivados de una relación de intercambio de bienes y servicios, donde la oferta de Chavín parece haber sido la de brindar "oráculos". Eso se concilia con la evidencia que hay en Chavín de Huántar, de ofrendas que procedían de un ámbito que incluye Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Lima y Huánuco, con eventuales materiales que, al parecer, provenían de las costas del Guayas y de Ica, Huancavelica y Ayacucho.

En todos esos territorios se encuentran, además, indicios del contacto con Chavín, que se expresa, en los mejor conocidos, en una época en la que se produjo una suerte de "moda" chavinense, que se expresa en el hecho de que el arte local es alterado por la inserción de una serie de motivos y personajes que tienen una madura representación en Chavín mismo. Eso ocurre, en casi todas partes, entre los años 800 y 500 a.C. Desde luego, antes de esa época, durante más de un milenio, los pueblos de ese territorio habían desarrollado sus propias maneras de hacer las cosas, en una larga etapa Formativa, conocida como "inicial" y aun antes, durante el Período Arcaico.

El grado de impacto de la influencia chavinense fue muy diverso. Nada indica que "exportaran" sus divinidades propias; en cambio sí sus temas sacralizantes, como la forma de las bocas, las bocas agnáticas, los ojos excéntricos, las garras, las cabezas de serpientes y, sobre todo, los colmillos. Los estilos contemporáneos, como los de Jequetepeque, Cupisnique, Huacaloma, Kuntur Wasi, Ancón y Paracas, tomaron mucho de esta "moda", que incluye usos y formas del espacio arquitectónico y el traslado multidireccional de diversas tecnologías. Pero, mantuvieron siempre su autonomía regional.

Estudios Realizados

Julio C. Tello " Padre de la arqueología peruana "

Los primeros visitantes que dejaron escritas sus impresiones sobre este sitio arqueológico fuero los funcionarios estatales españoles que luego de la conquista del Perú en 1532 realizaron "visitas" y "tasas" a los nuevos territorios ocupados o de los "extirpadores de idolatrías", sacerdotes católicos encargados de reprimir y "extirpar" cualquier tipo de culto o adoración que no sea cristiano. El informe escrito por Antonio Vázques de Espinoza, y cuya cita inicia este texto, es un ejemplo de esas primeras noticias. Esto ocurrió hasta mediados del siglo XVII. El interés sobre Chavín se reaviva siglos después, pero con otras intenciones, la de los viajeros y aventureros del siglo XIX que recorrieron el mundo relatando en libros de viajes sus impresiones sobre (para ellos) tierras exóticas. Muchos de estos viajeros traen aires científicos y a ellos les debemos las primeras descripciones modernas de Chavín. Ejemplo de ello son Charles Wiener (1880) o Ernest Middeendorf (1893 - 1895). A principios del siglo XX era poco lo que se sabía sobre el pasado más remoto del Perú. Julio C. Tello, el padre de la arqueología peruana llega a Chavín de Huántar en 1919 y rápidamente se da cuenta de su gran importancia y la considera como la más antigua, centro y origen de toda la cultura peruana. Esta cultura, que para Tello, en su época, fue el origen de todas las demás culturas se llama Chavín, al igual que este sitio arqueológico, su centro principal. Al transcurrir el siglo XX la arqueología encontró otros sitios arqueológicos más antiguos que son considerados como los orígenes de Chavín. Pese a no ser el más antiguo, sin embargo Chavín de Huántar es considerado como la primera cultura que unificó los andes peruanos durante el período histórico llamado "Horizonte Temprano". Sin embargo ya desde esa época el sino de Chavín también a estado marcado por la política contemporánea del Perú. Ya en su época, la teoría de Tello de "Chavín como cultura matriz de la civilización andina" que le daba a la cultura peruana un origen amazónico y una supremacía serrana (desde Chavín) sobre la costa estaba opuesta a la teoría de Rafael Larco Hoyle (contemporáneo de Tello) quien sostenía que Chavín era un sitio menor subsidiario de la cultura Cupisnique, cuyo centro geográfico fue los valles de Moche y Chicama (lugar de las principales investigaciones de Larco) en la costa norte del Perú y por tanto había (ya desde esa época) una mayor importancia de la costa sobre la sierra. Aunque sus protagonistas iniciales hace tiempo ya no están, esta discusión aún no ha concluido.

Sociedad y Economía

Fue una sociedad teocrática, cerrada; adoraron al dios jaguar y sus ceramicas y esculturas, tienen rasgos felínicos. Puede decirse que en la evolución de esta sociedad de la comunidad aldeana, aún convivieron hombres del ande que se dedicaban a: Actividades Primarias: recolección, caza o pesca Actividades Nuevas (especializadas): agricultura, ganadería, alfarería, textilería, orfebrería, arquitectura, escultura, pintura y otras artes. Los más hábiles se destacaron, se hicieron categorizar por la comunidad y terminaron convirtiéndose en líderes, jefes, autoridades. Estos líderes forzaron a la comunidad a producir más y mejor y terminaron imponiéndose a las demás, mediante el intercambio; los que tuvieron éxito, construyeron grandes edificaciones en honor a sus dioses. El principal motivo del progreso de Chavín de Huántar, fue que se convirtió en la agricultura más moderna y productiva e innovadora de su época y dentro de esa agricultura, el maíz conocido en el idioma Quechua como SARA O ARA y el choclo ó maíz tierno conocido como HUANSA, ocuparon el sitio principal conjuntamente con sus derivados, entre ellos la chicha de jora, que se convirtió en su fuente de riqueza y dominio. Parece ser que el trueque fue la modalidad de pago del maíz. Este trueque se generalizó y fue la modalidad imperante en sus transacciones, desde Chavín de Huántar hasta el Imperio de los Incas. La sociedad Chavín fue teocrática y el rey sacerdote era el representante de la casta gobernante. Esta casta gobernante formó el primer Estado del Ande. Esta casta sacerdotal, eran especialistas y grandes técnicos agrícolas hidráulicos. Entre sus logros, hay manufactura de gran calidad en la arquitectura, agricultura, hidráulica, cerámica y orfebrería, entre otros. Es cierto que estas sociedades, ya sea para mantener la hegemonía de la que gozaban o para proteger su “modus vivendi”, debieron mantener un ejército capaz de garantizar las condiciones de desarrollo indispensables para su expansión y dominio y para mantener el “statu quo” de la época. La decadencia de Chavín de Huántar, parece ser que se debió más a estancamiento del desarrollo que a intervención militar de otras culturas; es decir, se “agotó como cultura”, siendo superada por otras culturas “más frescas”.

Agricultura

Los habitantes de Chavín tenían una agricultura bastante desarrollada. Cultivaban el maíz -que constituía su fuente principal de alimento-, la calabaza, las habas, la papa y el maní. Los habitantes del sector de la costa se mantenían sobre todo de la pesca. Construían sus hogares de adobe o piedra, con el techo de paja, y las instalaban cerca de los ríos, para facilitar el riego de sus siembras. Los muertos eran enterrados en el desierto, en el fondo de fosas profundas. Les acompañaban distintas ofrendas funerarias, como vasos de cerámica, instrumentos de trabajo y algunos alimentos, tales como habas y espigas de maíz. El principal motivo del progreso de Chavín de Huántar, fue que se convirtió en la agricultura más moderna y productiva e innovadora de su época y dentro de esa agricultura, el maíz conocido en el idioma Quechua como SARA O ARA y el choclo ó maíz tierno conocido como HUANSA, ocuparon el sitio principal conjuntamente con sus derivados, entre ellos la chicha de jora, que se convirtió en su fuente de riqueza y dominio. Parece ser que el trueque fue la modalidad de pago del maíz. Este trueque se generalizó y fue la modalidad imperante en sus transacciones, desde Chavín de Huántar hasta el Imperio Incas.

Cerámica

En 1919 y 1924, durante sus visitas a Chavín, Julio C. Tello halló algunos fragmentos de cerámica con rasgos determinados. Al haber definido a Chavín como una época de la historia del Perú, identificó su cerámica como negra, oscura y decorada con incisiones y diseños en relieve. Cuando descubrió que ésta se parecía a la que Max Uhle había hallado en Supe y en Ancón, atribuida a los llamados "pescadores primitivos", y a la que se había hallado en el valle de Chicama, cuyas piezas mostraban íconos parecidos a los de las litoesculturas chavinenses, Tello caracterizó a Chavín como la época más antigua de la cultura peruana, cuyo centro estaba ubicado en una zona de sierra próxima al río Marañón: Chavín de Huántar. Luego de la década de 1920 comenzaron a aparecer evidencias de cerámica oscura e incisa en otros lugares de la costa y la sierra del Perú, que fue denominada erróneamente Chavín o chavinoide. Este hecho generó una gran confusión, pues, como se reveló durante la segunda mitad del siglo XX, esta cerámica en realidad se había producido a lo largo de muchos siglos y no había estado necesariamente ligada a Chavín. En la selva del río Ucayali (Tutishcainyo), en Huánuco (Wayra Jirka), en otras zonas de la sierra y en la costa los ejemplos más antiguos tienen estas mismas características. Algunos de ellos fueron establecidos por Tello e incluidos en su complejo Chavín, pero los anteriores a la época de las litoesculturas y de los grandes templos de Chavín de Huántar, no. Estos últimos se conocieron gracias a investigaciones posteriores que se hicieron en muchos lugares de la costa, como Ancón y Guañape, o de la sierra, como Huánuco (Kotosh) y Cajamarca (Pandanche y Huacaloma). En Ancón, más que en ningún otro lugar, se encontró una larga secuencia de cerámica. En ella se logró identificar una ocupación con los rasgos propios del estilo Chavín relacionada al Horizonte Temprano y otra anterior de larga permanencia, que se ubica en la etapa Inicial, llamada también Formativo Inferior. En cuanto a términos de espacio, el afinamiento de los estudios realizados en base a la cerámica ha permitido distinguir diferencias regionales y locales significativas y segregar áreas en las que es reconocible alguna o ninguna vinculación con Chavín. El primero en reconocer esto fue Rafael Larco Herrera, quien reclamó la necesidad de distinguir el estilo Cupisnique -la cerámica del valle de Chicama que Tello reconocía como "Chavín clásico"- del estilo Chavín. Las investigaciones posteriores fueron dándole la razón a Larco, restringiéndose de esta manera la esfera de influencia de Chavín a los territorios de Ancash, Huánuco y Lima. Por otro lado, en las regiones de Cajamarca, Lambayeque y Jequetepeque se desarrolló una cerámica similar en algunos aspectos a la de Cupisnique, mientras que en Ica se iba desarrollando la cerámica Paracas, emparentada de alguna manera con la de la sierra de Huancavelica y Ayacucho y la de Chavín. En Apurímac, Cusco y el lago Titicaca las evidencias dan cuenta de una cerámica con rasgos propios claramente diferenciados. De este modo, la cerámica ligada a las litoesculturas que definen el estilo Chavín quedó restringida a la región centro-norte del Perú y a un período de esplendor que puede fecharse entre los siglos X y IV a. C. Es a esa época, al siglo IX, a la que pertenecen las hermosas piezas encontradas en la Galería de las Ofrendas, donde las modalidades Dragoniana, Qotopukyo y Floral tuvieron tan magnífica presencia. Todavía están por descubrirse las varias fases que tuvo la historia de estas modalidades del estilo Chavín, pues todo nos hace pensar que se trata de cerámica que no representa más que los usos y gustos de una o dos generaciones de alfareros. También está en proceso de investigación la procedencia de estas modalidades y de las demás representadas en la galería, donde sin duda se reunieron ofrendas de artesanos de las tierras de Cupisnique, Cajamarca, Huánuco y la costa central. Las distintas técnicas que se usaron para hacer vasijas con las mismas formas nos llevan a inferir que se trataba de alfareros que tenían tradiciones, expresiones artísticas y arcillas diferentes y que había distintos centros de producción que, además, cubrían un "mercado" de consumo diverso, de carácter local o regional.

Chavín de Huántar

El aspecto actual que presenta Chavín de Huantar es el resultado de una larga historia de construcciones y remodelaciones mientras estuvo en uso, y de reutilizaciones y destrucción desde que fue abandonado, alrededor del año 200 a.C.. Para su mejor entendimiento y reconocimiento se han nombrado individualmente a las varias pirámides, plazas, portadas y escalinatas que forman parte de este sitio arqueológico y que, como ya se dijo, no fueron usadas todas en un mismo momento. La imagen que se puede ver a continuación ilustra la ubicación de cada uno de los sectores y edificios que en la actualidad se pueden ver en Chavín de Huántar.

El Arte en piedra

Estela de Raimondi

A todos los visitantes y estudiosos de este sitio les ha admirado la gran cantidad y belleza de figuras labradas en piedra que adornan los diversos espacios de este maravilloso templo. Las características de éstas representaciones son singulares para este sitio y su época (el Horizonte Temprano, entre el 800 a.C. al 200 d.C.) y en base a ellas (las piedras labradas) se ha caracterizado al arte de la cultura Chavín. Uno de los primeros y más importantes estudiosos del arte Chavín fue el arqueólogo norteamericano John H. Rowe quien analizó las principales esculturas de este sitio identificando sus principales características las que comparó con la secuencia alfarera del estilo Paracas en el valle de Ica (contemporáneo con Chavín en la costa sur del Perú), desarrollando una secuencia cronológica de este arte que dividió en cuatro fases que nombró como: AB, C, D y EF. Rowe nos dice que el arte Chavín es fundamentalmente representativo y recargado de convenciones que rigen este estilo, los que fueron muy respetados por quienes ejecutaron este arte pues lo cumplieron a cabalidad y no se apartaron de sus normas. Las principales convenciones fueron: la simetría, la repetición, el módulo de anchura y la simplificación de motivos a combinaciones de líneas rectas, curvas y volutas (Rowe 1972). Otra de las características principales es la representación de ojos redondos, saltones con las pupilas desorbitadas (excéntricas) y el uso de grandes colmillos. Las representaciones más frecuentes son de aves (como águilas y halcones), felinos y serpientes con atributos humanos y viceversa. En Chavín de Huántar podemos apreciar, en la actualidad muchos ejemplos del arte de labrado en piedra en piezas únicas que hoy llamamos Estela Raimondi, Obelisco Tello, Lanzón Monolítico, La Medusa y otras como la Cornisa de las Falcónidas, las columnas de la portada principal del Templo Nuevo, las piedras grabadas de la Plaza Circular Hundida y las "Cabezas Clavas", esculturas de cabezas humanas con atributos divinos que estuvieron clavadas a modo de cornisa en el Templo Nuevo.

El Templo Viejo

Chavín no fue construida en un solo momento. Tiene una larga historia de ampliaciones y remodelaciones. La pirámide más antigua es la llamada Templo Viejo (850 a.C.) y albergó en su interior al oráculo principal de esa época: El "dios Sonriente", representado en la escultura llamada Lanzón Monolítico. Al Templo Viejo lo forman 3 pirámides que juntas y vistas desde el aire forman una letra "U". Este estilo de diseñar templos tuvo su origen siglos antes en la costa del Perú, en sitios como La Florida y Garagay en el valle del Rímac o Huaca de Los Reyes en el valle de Moche. Cada una de las partes que forman el Templo Viejo tuvo una función dentro de las ceremonias que se celebraron allí. La Pirámide Central del Templo Viejo fue construida con muros de piedra labrada unidas con barro. Los espacios interiores fueron rellenados con tierra y piedras sin trabajar. Al interior de esta pirámide se construyeron pasadizos estrechos que se asemejan a pasajes subterráneos, por eso se les han llamado "galerías". En el Templo Viejo la más importante es la "Galería del Lanzón", donde está el ídolo llamado "Lanzón Monolítico", uno de los principales íconos para los Chavín. En esta piedra está tallada la imagen del dios del mundo de abajo, también llamado "El dios Sonriente", responsable de la fecundidad de la tierra y de las estaciones del año. La manera en que fue dibujado "El dios Sonriente" caracteriza al arte de los Chavín. Ubicada entre los brazos del Templo Viejo, los Chavín construyeron una plaza de forma circular, por debajo del nivel del suelo, hundida, en oposición a la Pirámide Principal, que está elevada, por encima del nivel del suelo. Al centro de esta plaza estuvo clavado el otro ídolo principal para los Chavín, el "Obelisco Tello" (Makowski 1997). La Plaza Circular Hundida tiene dos escalinatas, ubicadas en lados opuestos, por los que se puede acceder a su interior. Las paredes estuvieron enchapadas con piedras finamente pulidas y decoradas con imágenes de seres míticos. Estas imágenes talladas sobre las piedras que cubren la pared de la Plaza Circular Hundida representan una procesión de seres míticos caminando hacia la escalinata que conduce a la Pirámide Principal, donde está el Lanzón. Debajo de ellos hay otra procesión tallada en piedra, pero de felinos, quienes siguen la misma dirección que los seres míticos. El Obelisco Tello es otra de las principales esculturas representativas del arte de esta cultura pues representa una metáfora del universo tal como lo entendían los Chavín. Fue descubierto por el agricultor Don Trinidad en 1908. Años después es estudiado por el arqueólogo Julio C. Tello de quien tomó su nombre. Sobre las cuatro caras de este obelisco están tallados los dibujos de 2 lagartos: macho y hembra, quienes habitan cada cual en una mitad del universo. Ellos expresan su poder en la tierra a través de mensajeros, como el jaguar o el águila. A un lado de la Plaza Circular Hundida está la Galería de las Ofrendas que es un largo pasadizo subterráneo con 9 recintos en uno de sus lados en donde se depositaron, sobre el suelo, gran cantidad de vasijas rotas de cerámica mezcladas con restos de animales como ofrenda. En el lado opuesto de la Plaza Circular Hundida está la Galería de las Caracolas, en cuyo interior se depositaron, principalmente, caparazones de grandes caracoles (de la especie Strombus sp.), algunos de ellos bellamente decorados. El "Templo Viejo" fue diseñado pensando como una representación simbólica del universo Chavín (Makowski 1997). Está dividido en 2 por una línea imaginaria que va del "Lanzón" al "Obelisco Tello" dividiendo todo el conjunto en partes iguales. En el diseño del Templo Viejo los brazos laterales representan a las dos fuerzas, opuestas y complementarias, que gobernaron el cosmos es esa era. El espacio entre los brazos, donde están la Pirámide Central y la Plaza Circular Hundida, representa el mundo en el que vivimos y donde las dichas 2 fuerzas cósmicas interactúan (Makowski 1997). Al interior de la Pirámide Principal del Templo Viejo la galería principal (la Galería del Lanzón) tiene forma de cruz y divide simbólicamente en 4 a este edificio. En el centro de dicha cruz esta clavado el Lanzón, simbolizando ser el centro, el eje sobre el que gira el universo (Makowski 1997). La línea imaginaria que divide en partes iguales al Templo Viejo también divide a la Plaza Circular Hundida. En cada una de las mitades hay 56 imágenes talladas en piedra ordenadas en 2 filas, como ya se dijo, las que parecen desfilar desde una escalera a la otra en dirección a la Pirámide Principal. Para Richard L. Burguer, arqueólogo estudioso de Chavín durante esta época se construyó un puente sobre el río Wachecsa y una muralla que controlaba el ingreso desde la parte baja del valle. Los pobladores de Chavín estaban divididos en dos, unos, alrededor del Templo Viejo y los otros, al otro lado del puente.

El Templo Nuevo

Al Brazo Derecho del Templo Viejo se le construyó una ampliación. Había un cambio en marcha. Para el año 390 antes de Cristo (aproximadamente) los cambios en Chavín son totales, se construye un nuevo templo, llamado "Templo Nuevo", al costado del anterior, el "Templo Viejo".. Aunque el "Templo Nuevo" se diferencia en varios aspectos del "Templo Viejo", comparten la forma en "U" del templo y la misma orientación geográfica. La Pirámide Central del Templo Nuevo tiene forma de cubo, con muros de piedra y dimensiones que impresionan al visitante (aproximadamente 70 metros por lado y 10 metros de altura) por ello se le conoce con el apelativo de "El Castillo". En su construcción se usaron piedras de origen exótico como el granito blanco o la caliza negra a las que pulieron prolijamente y les dieron forma rectangular. Al interior de la Pirámide Central está la mayor cantidad de galerías que se han encontrado en este sitio. Cada una de ellas tiene su propio lugar de ingreso. Aún no se conoce la función exacta que tuvieron. Al centro de la Pirámide Central, contra la fachada principal, está La Portada que en su singular diseño no conduce al interior del edificio, sino que mediante escaleras laterales lleva a la cima del mismo. Dicho portal está formado, principalmente por 2 columnas y un dintel sobre los que se han tallado las imágenes emblemáticas del panteón Chavín. La Plaza Cuadrangular Hundida, ubicada frente a la pirámide principal, guarda una exacta alineación con la portada del Templo Nuevo. Cuatro escalinatas (una por cada lado) comunican el exterior con el interior. Los cuatro muros laterales están enchapados con hileras de bloques de piedra pulidas. Sobre uno de esos bloques se ha tallado la imagen de un ser mítico llamado por los arqueólogos de la actualidad como la "medusa", pero en realidad es la representación de la época del Templo Nuevo del mismo ser mítico esculpido en el Lanzón del Templo Viejo. Las "Cabezas Clavas" son unas esculturas de piedra que representan cabezas humanas pero con atributos de los dioses Chavín que originalmente estuvieron clavadas en la parte alta del muro exterior del Templo Nuevo. Hoy en día solo queda una de ellas en su ubicación original. La Estela Raimondi es un gran bloque de piedra que tiene en una de sus caras tallada a la representación de la divinidad principal de los Chavín en la época del Templo Nuevo. Fue encontrada por el sabio italiano Antonio Raimondi, a mediados del siglo XIX en casa de Timoteo Espinoza, un campesino de la zona. Esta escultura representa al llamado Dios de los Báculos, el que es el centro de todo, sobre quien gira el universo. A partir de esta época el "dios de los Báculos" será representado en diferentes épocas y lugares por más de 2000 años.. Durante la época del Templo Nuevo el "eje ceremonial" conserva su antigua orientación, pero unos metros hacia el sur dividiendo, también, al nuevo templo en partes iguales. Uno de los lugares donde es más notoria esta dualidad es en la portada de la Pirámide Principal del Templo Nuevo. En la época del Templo Nuevo, la huaca de Chavín fue el centro del mundo conocido, recibiendo peregrinos de los lugares más alejados del antiguo Perú.

Metalúrgia

Chavín representa la época que da inicio al uso de los metales. La producción metalúrgica comienza con el oro y casi simultáneamente con el cobre nativo en sitios ligados a Cupisnique y Chavín, a pesar de que la evidencia más antigua de objetos de oro en los Andes centrales se remonta 1 500 años antes de la era cristiana en la región de Andahuaylas, en la sierra sur del Perú. A lo largo de toda la etapa Formativa la metalurgia mantuvo una condición ciertamente primitiva utilizando los metales nativos -tanto el oro como el cobre- en su forma natural. Posteriormente el cobre, hallado en forma de rocas, sería convertido en metal mediante procesos de fundición. El oro y el cobre eran obtenidos en la naturaleza en forma de "pepitas" o pedazos que contenían físicamente sus cualidades de color, dureza y maleabilidad. Lo que hacían los artesanos era convertirlos en láminas mediante el martillado en frío, sin someterlos al fuego. Los dos metales mencionados son lo suficientemente maleables como para que esto ocurra, aun cuando el cobre podía exigir el calentamiento para ser trabajado, lo que llevó a descubrir que el uso del fuego podía permitir una unión más firme entre piezas que estaban originalmente separadas. Existen algunos objetos en los que también se usó plata nativa, como los de Chongoyape, donde se usó la unión de un segmento de este metal con otro de oro para obtener un efecto de color. Las láminas de metal, martilladas, presionadas, repujadas o trabajadas con instrumentos con punta o filo, eran finalmente convertidas en lienzos sobre los que se grababan o destacaban figuras o diseños de los estilos propios de la época. Estas láminas eran entonces dobladas o unidas con ayuda del fuego o simplemente también del martilleo y así eran convertidas en coronas, orejeras, narigueras, collares, pectorales, cinturones, brazaletes, ajorcas y otros adornos, casi todos dirigidos a ser parte del ornato o del vestir personal. Excepcionalmente se han encontrado piezas que pudieron servir para otros fines, como para inhalar estupefacientes, cubrir cetros y contener bebidas o comidas -pequeños recipientes en forma de vasos o copas-, que cumplían funciones más ornamentales que utilitarias. Los hallazgos de oro no son frecuentes y casi toda la información disponible se reduce a lotes o piezas aisladas encontrados de manera casual por campesinos o "huaqueros", especialmente en la costa y la sierra norte del Perú. Esto significa que el registro arqueológico propiamente dicho, es decir el realizado por profesionales, es mínimo. Por otro lado existen muchas piezas falsificadas para su comercialización entre coleccionistas y aficionados, debido a la facilidad con que pueden reproducirse. De todas maneras, los hallazgos más notables son los de Chongoyape y de Kuntur Wasi. Los registrados en el mismo Chavín son muy escasos y apenas consistentes en pequeñas láminas. Sin embargo, algunas piezas de colecciones antiguas indican que éstas "proceden de Chavín", aunque no mencionan el hallazgo. Pero en el valle de Chicama, en las excavaciones que hizo Rafael Larco Hoyle, sí aparecieron algunas piezas de oro, como también en los valles de Jequetepeque, Zaña y Trujillo. Así, se podría decir que el oro estaba asociado principalmente a los cupisniques y a su área de relación.

Religión

La influencia religiosa y cultural de Chavín unificó el Perú preincaico por medios pacíficos pero propendió el establecimiento de clases privilegiadas y de desigualdades de riquezas que no podían continuar siendo mantenidas solamente por medio de una ideología. En ausencia de una competencia militar central, la hegemonía cultural de Chavín se desintegró en innumerables grupos locales.

Los Sacerdotes

El "sacerdote", más que un personaje, es un conjunto de personas que cumplen cierto tipo de tareas en conexión con los templos. Se supone que hubo un sacerdote principal y otros subalternos, pero no existe prueba ninguna de que así fue. Lo más probable es que hubieran varios sacerdotes principales, cada cual asociado a una forma específica de culto, con una o dos autoridades centrales, que tendría sobretodo tareas de coordinación y gestión. Gracias a las representaciones conocidas, es presumible que la función fuera encomendada a hombres, sin embargo, hay indicios para suponer que el papel de la mujer era importante en el culto. Los sacerdotes no tenían bien diferenciada su función religiosa de las demás funciones que la sociedad requería para su organización. Así pues, eran guerreros o conductores de grupos que hacían la guerra; deben también haber cumplido la función de jefes políticos y desde luego jefes religiosos. Su actividad central, sin embargo, era especializada: los sacerdotes eran personas de la comunidad cuyo trabajo se basaba en una consistente información sobre los medios y los procesos naturales y sociales a los que estaba ligada la producción. Muchos de estos conocimientos requerían de una cierta formación especial y tiempo para estudios y capacitación. Eran especialistas en todas aquellas funciones que no podían ser cumplidas por el común de las gentes, que carecían de su formación. Los sacerdotes estaban a cargo del templo, que era su centro de trabajo. Allí estaban las instalaciones y personas dedicadas a la producción de los calendarios, de donde se deriva su condición de "oráculos", que es el servicio que ellos ofrecían (la predicción de los ciclos climáticos estacionales anuales o pluri-anuales). Los sacerdotes eran observadores del cielo y gracias a eso podían registrar con gran precisión los desplazamientos del sol tanto en el oriente como en el poniente, las fases de la luna y el movimiento de las estrellas. Con eso obtenían períodos fijos en el tiempo, a los que podían asociar los ciclos estacionales, que no son fijos. Los períodos de sequía o de intensas lluvias, si bien tienen un ritmo anual previsible, que se establece a partir del solsticio de verano (fines de Diciembre), son sensiblemente azarosos en su iniciación e intensidad. El prever con anticipación las características de cada ciclo de lluvias es una tarea -que requiere especialización- que es, sin duda, fundamental para conducir las campañas agrícolas cada año. Para eso, hay que combinar el calendario solar-estelar con otros indicadores del tiempo, tales como los de las costumbres de los animales. Esa era la tarea especializada -y según parece exitosa- de los sacerdotes de Chavín. Por todo esto, el status de sacerdote era muy alto en la sociedad chavinense. Se expresa en el conjunto de atributos que se le conceden y que se expresan físicamente en vestidos muy elegantes y costosos adornos hechos con plumas y piedras exóticas, oro y joyas.

El Hombre Chavín

Sabemos que la población no era significativamente distinta de la que identificamos en la época de los Mochicas, es decir unos mil años después, y es también evidente que eran mucho más numerosos que en períodos anteriores. La arqueología nos muestra que todos los valles de la costa y la sierra fueron ocupados. Según los datos procedentes de los pescadores de Ancón y Supe, los agricultores de Lima, Cupisnique, Cajamarca, así como los de Chavín mismo, sabemos que al menos los serranos eran relativamente altos y fornidos, con hombres que llegaban a un promedio de 1,70 m de altura y mujeres alrededor de 1,60; algunos llegaban hasta el 1,80 m. Según los restos de cráneos, los costeños eran de rostros redondeados, en tanto que los de Chavín los tenían más bien alargados; ambos con cráneos mesocéfalos. Tenemos imágenes de mujeres maduras ligeramente gordas, en vasijas procedentes de la costa norte, donde también se conoce la imagen de una anciana de rostro muy arrugado, de cara bastante pequeña y angulosa.

Según los estudios en vigencia, los chavinenses tenían muchos problemas dentales, presumiblemente derivados de un fuerte consumo de carbohidratos, pese a que su alimentación estaba siempre asociada con el consumo de carne y pescado, además de mariscos. Había una distribución irregular de alimentos, porque se nota que mientras que algunos restos muestran un buen desarrollo óseo, otros tienen osteoporosis avanzada desde muy temprano, lo que además se combina con diversas formas de reumatismo.

Hay tres tipos (hombre-mujer) de pobladores: los sacerdotes de Chavín, los peregrinos de diversas partes, con rango de sacerdotes, y la gente común. La diferencia entre el hombre y la mujer parece significativa, aun cuando el papel que el sexo femenino jugaba en la liturgia era muy importante; eso podría llegar hasta el punto que pudieran haber sacerdotisas mujeres. De hecho, casi todos los personajes sagrados que conocemos, presentan una versión femenina junto a la masculina.

La pintura facial es un rasgo característico de los hombres importantes. Las mujeres "nobles" , como la que estaba representada en un inmenso mural de Moxeke (Casma), y la gente común (incluso los varones) no usaban pintura facial. Los peinados eran de tres tipos: con moño, suelto y con trenzas. En los peinados sueltos hay diferencia entre hombre, con cerquillo, y mujer, peinada para atrás, según se aprecia en dos bellas esculturas en hueso que fueron halladas en la Galería de las Ofrendas . El peinado con moño encima de la cabeza era el más común; había de dos tipos: amarrado con lazo y sin él. El trenzado es usado por ambos sexos. También se usaba una cinta sujetadora que pasaba por la frente, con fleco atrás.

Los sacerdotes y otros personajes importantes, llevaban tocados de diverso tipo: emplumados, coronas, bonetes, diademas. Algunos de ellos estaban hechos en oro, tal como sabemos gracias a los descubrimientos de Kuntur Wasi, en Cajamarca, donde se han hallado las coronas y diademas.

Aparte de tocados, usaban también pulseras de oro, ajorcas, pectorales, collares y aretes circulares (como los del Lanzón) y rectangulares, adornados con dibujos de personajes sagrados repujados o incisos. Esto es común para los señores de Chavín y los peregrinos que llegaban al templo en busca del oráculo.

En cuanto al vestido, los varones usaban, todos, un taparrabo hecho a base de una tela que se ponía entre las piernas y se sujetaba en la cintura. Algo similar a los pañales actuales. Solían tener una o dos borlas terminales, que pendían de la cintura. Las piernas y brazos y el dorso quedaban desnudos, aunque en algunas ocasiones, y ciertos personajes, se cubrían el dorso con una camisa corta -cushma- que terminaba en flecos o una esclavina o pequeñísimo poncho, que apenas cubría los hombres y la parte alta del pecho y la espalda. Las mujeres usaban una túnica que les llegaba hasta los pies y hay varias evidencias que muchas llevaban el pecho descubierto, tal vez con sólo una manta larga a modo de falda. Los sacerdotes y personas importantes llevaban, además, un manto -hombres y mujeres- que les cubría los hombros y las espaldas y que podía llegar hasta la altura de las rodillas. Estos mismos personajes podían llevar una falda o camisa con flecos, que llegaba hasta encima de las rodillas.

Los hombres comunes llevaban sólo el taparrabo y tal vez una manta para cubrirse; los cargadores y cargadoras llevaban los cántaros sobre la cabeza y las cargas de la espalda sostenidas por la frente. Los peregrinos y los sacerdotes de Chavín se diferencian por los detalles de los tocados y la iconografía de sus vestidos y adornos.

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