Aymara

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Ubicación geográfica

Mapa de la Cultura Aymara

Los Aymarás habitan, traspasando las fronteras impuestas por las naciones, desde las orillas del lago Titicaca y la cordillera de los Andes, hasta el noreste argentino. Más precisamente, según los últimos censos de Bolivia y Chile (1992) y del Perú (1993) existen 1.237.658 aymaristas bolivianos, 296.465 aymaristas peruanos y 48.477 aymaristas chilenos. También existen varias comunidades de las provincias argentinas de Salta y Jujuy que se autoproclaman aymaristas aunque no hablen esta lengua.

En Chile el pueblo Aymara habita en dos zonas del norte, en la Región de Tarapacá y, en menor proporción, en la Región de Atacama. en la franja precordillerana y altiplánica. Actualmente existen 48.477 Aymara (censo de 1992), de los cuales sólo 2.397 residen en sus territorios originarios, ubicados en las provincias de Parinacota-Putre y General Lagos. Esto significa que se está produciendo un abandono de los territorios precordilleranos y altiplánicos de sus ancestros.

Historia del pueblo aymara

El "pueblo aymara" entendemos al conjunto de individuos que tienen como lengua materna al aymara y también a las personas y grupos que claman para sí su identificación como aymaras. No existe un subgrupo étnico exclusivo del aymara y recíprocamente el lenguaje aymara no puede ser considerado una exclusividad de ningún subgrupo étnico.

Esto porque diferentes subgrupos étnicos tales como los Qulla ,Lupaqas,Qanchis,Carangas,Lucanas, Chocorvos, Chichas, etc. hablaron aymara desde tiempos pre-incaicos hasta siglos post-incaicos. Geográficamente estos grupos estaban asentados en diferentes lugares de los actuales departamentos de Lima, Ica, Huancavelica, Ayacucho, Arequipa, Apurimac, Cuzco y norte de Puno, zonas de Cochabamba y Potosí localidades, hoy, de habla quechua.

Los apellidos Mamani y Quispe, linguísticamente son de indiscutido orígen aymara y son de los más numerosos en diferentes regiones andinas e inclusive urbes del Perú, Bolivia, y Chile. Sin embargo por el proceso histórico de avance del quechua y castellano sobre el aymara muchas personas con estos apellidos claman por una identidad quechua antes que aymara. Otros ni siquiera eso, planean, si no lo han hecho antes, cambiar Mamani ó Quispe por un apellido europeo.

Lengua Aymara

El aymara es un lenguaje andino hablado por aproximadamente un millón y seiscientos mil personas, en las proximidades del lago Titicaca." Con estas palabras concisas de Jorge P. Arpasi, posteriormente reformuladas, más tarde ampliadas y luego infinitamente copiadas por todo Internet, se iniciaba la portada de Aymara Uta hace no tantos años.

Orígenes de la Lengua Aymara

Mujeres Aymaras

Básicamente, existen tres corrientes teóricas explicando el origen geográfico de la lengua aymara.

  • En el altiplano del Titicaca (teoría localista del aymara altiplánico).
  • En los andes centrales del actual Perú.
  • En el norte del actual Chile. La versión localista es conexa con el estado Tiwanaku sosteniendo que el aymara convivía con las lenguas pukina y uru/chipaya, siendo el pukina la lengua de mayor prestigio hablada por la clase gobernante. El principal exponente de esta teoría es el arqueólogo norteamericano Alan Kolata.

Cualquiera que sea la veradad sobre la lengua de Tiwanaku, un recuento de la discusión sobre el origen lingüístico, étnico e histórico de los constructores de la ciudad de Tiwanaku comienza con Cieza de Leon, el primer europeo a documentar sus observaciones de esta región, en el siglo XVI. Cieza de Leon recoge versiones de los aymaristas pobladores de la época señalando que Tiwanaku fue una modelo y las ruinas de Tiwanaku fueron siempre un lugar sacro dentro del estado Inca. En el siglo XVII Bernabé Cobo observa, y luego publica, que el nombre aymara de Tiwanaku es Taypi Qala (La piedra central).

Después de esto Tiwanaku fue olvidado por los estudiosos y cronistas, posiblemente solo saqueadores lo tengan frecuentado. Con el adviento de las repúblicas la destrucción y abandono de Tiwanaku por parte del estado e iglesia bolivianas se dió hasta los primeros decenios del siglo XX.

Miles de piedras de Tiwanaku fueron usadas para construir edificios y templos de las localidades próximas. En esas circunstancias llega a Bolivia A. Posnansky a quien se debe mucho de la fama de Tiwanaku. De manera radical, Posnansky lanza su teoría de Tiwanaku como siendo la cuna de todas las culturas de la América pre-colombina.

Sin embargo según esta teoría los actuales indios aymaras no pueden ser descendientes de los constructores de Tiwanaku una actitud preconceptuosa, muy del agrado de las autoridades y élite bolivianas. Como resultado de esto en los textos escolares no se menciona ni siquiera como remota posibilidad que la inmensa mayoría de amerindios bolivianos sean los orgullosos descendientes de los constructores de Tiwanaku cuyas ruinas son reconstruidas en nombre de una discutible restauración.

Kolata sostiene que la razón fundamental del fin del estado Tiwanaku fueron las variaciones climáticas relacionadas con el recientemente estudiado fenómeno "El Niño". Posibles sequías de varios años de duración podrían haber destruido a este estado altiplánico cuya economía, como de todos los pueblos andinos antiguos, estaba basada en la agricultura.

Después de la decadencia de Tiwanaku surgieron otras sociedades aymaras, políticamente organizadas, siendo los más importantes los reynos Lupaqa, y Qulla. Los Incas sin ninguna distinción denominaron por Qullas a todos los aymaristas y también todo este territorio junto con las tierras mas australes pasó a ser el Qullasuyo. Pedro Cieza de Leon acentúa estas denominaciones denotando por meseta del Collao a la meseta del Titicaca y, también, denotando por Collas a todos los aymaristas (Cap. XCIX de Crónica del Perú).

No hay consenso sobre la manera en que habría sido la conquista de los territorios aymaras por el imperio Incaico. Unos sostienen que los incas anexaron pacífica y respetuosamente a los aymaras para luego asimilar su cultura, una analogía de lo que los griegos fueron para los romanos. Sin embargo, otros sostienen que hubo cruentas guerras para la conquista del territorio y estados aymara, y que durante el dominio inca hubo bastantes rebeliones. Cualquiera que sea la verdad, los incas no consiguieron imponer el quechua sobre el aymara, por lo menos nó en la meseta del Titicaca. Cerron Palomino sostiene que en realidad la lengua de los gobernantes Incas era el Aymara. La expansión del quechua en el Qullasuyu es post-conquista española.

La conquista española del imperio de los Incas se inicia cuando 150 aventureros españoles supuestamente invitados del Inca Atawallpa lo engañan y lo toman rehén. Como la sociedad teocrática de los incas atribuía a su gobernante poderes divinos, los otros líderes del imperio tardaron a comprender la crítica situación de su monarca.

Esta inconsciencia es la única causa que puede explicar razonablemente el porque no fue movilizado de manera rápida, como correspondía, el poderoso y numeroso ejército imperial en aras del rescate de Atawallpa.

En ese entretiempo de varios meses, entre la captura y la muerte del Inca, estos pocos españoles fueron capaces de comprender las pugnas entre la diversidad de pueblos que estaban bajo el dominio incaico y de esa manera ganar aliados entre éstas naciones que veían a los españoles como sus liberadores del imperio. Después de matar al Inca, los españoles contando con el respaldo militar y logístico de millares de nativos, rebeldes al dominio inca, fueron practicamente invencibles en los momentos decisivos de esta guerra de la conquista.

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Representaciòn pictòrica del Pueblo Aymara

Bastarían pocos años para que éstos aliados nativos se arrepientan de su fatal error. Pero ya era muy tarde, el imperio estaba destruido y todos sus pobladores, inclusive estos aliados, reducidos a condiciones subhumanas. cerro de potosiDurante la colonia el status de los aymaristas y todos los otros nativos fue peor, inclusive, a la de los esclavos africanos pues éstos últimos tenían algún valor en dinero mientras que la "indiada" se podía obtener gratis. Millones de aymaristas y otros indígenas murieron, forzados por los encomenderos que contaban con el consentimiento de las autoridades políticas y eclesiásticas españolas.

Esta matanza alcanzó las mayores cifras en las minas de Potosí cuya riqueza de plata fue despilfarrada, entre otras cosas, en la llamada "armada invencible". Este fue un verdadero genocidio por el que hasta ahora los descendientes de los antiguos nativos andinos claman una declaración formal de arrepentimiento y disculpas, tal como aconteció en Brasil en abril del 2000.

Después de la batalla de Ayacucho en 1824, que fue la última de la guerra de independencia, todos los territorios habitados por los aymaras estaban en el seno del territorio peruano. Pero un año después, en 1825, líderes de la región del Alto Perú, motivados por intereses personales y el centralismo limeño, deciden que esta ex-audiencia se convierta en la nueva república de Bolivia. El lago Titicaca y los aymaristas fueron separados en dos partes perteneciendo cada una a diferentes países.

Años más tarde estalla la guerra del Pacífico que enfrentó Chile contra Perú y Bolivia. Como las batallas decisivas de esta guerra estuvieron geográficamente enmarcadas en los antiguos territorios de los Lupaqas y Qollas se puede deducir la alta cuota de sangre aymara derramada en esta guerra que ha carecido de cualquier sentido para el pueblo aymara.

Chile ganó esta guerra y con eso conquistó importantes territorios salitrero/cupríferos de Bolivia y Perú que mayoritariamente eran poblados por aymaristas. De esta manera intereses ajenos fueron los que los separaron a los aymaristas en los senos de tres repúblicas diferentes.

Señoras trabajando en el Lago Titicaca

La independencia de España, de los países sudamericanos, en poco o nada mejoraron la condición de los aymaristas y otros nativos. Es más, algunos historiadores sostienen que su situación empeoró. Hasta recientemente la práctica del pongaje era una forma sutil de esclavitud en las casas de los ricos gamonales de Bolivia y Perú. Estimativas actuales sostienen que el 80% de los 1.6 millones de aymaristas estén viviendo en las ciudades desempeñando actividades económicas informales y periféricas.

El 20% restante vivirían en el medio rural laborando en la pequeña agricultura y pastoreo en las peores condiciones de miseria. Como los castellano hablantes de las urbes son intolerantes con las lenguas nativas, un aymarista es forzado a aprender el español y consecuentemente ocultar su idioma materno hasta a sus propios hijos que por lo general solo hablan español. Esto resulta en la alta tasa de decrecimiento de los aymara hablantes que amenaza con la extinción del aymara como lengua viva.

Durante casi todos los años del siglo XX siempre existieron personajes y organizaciones que se decían representativas de los aymaras. La poca confianza/entusiasmo que consiguieron despertar es porque los líderes de estas organizaciones casi siempre abandonaron a sus representados una vez que ellos obtuvieron beneficios para sí propios.

Pese a todo esto, debemos reconocer a algunos líderes aymara que han realizado un trabajo honesto y entusiasta por la causa aymara. Las voces de ellos demandando el reconocimiento de la los valores del pueblo aymara, el respeto por la identidad y lengua, hacen que el "PachaKuti" (tiempo de vuelta) se transforme de una lejana esperanza en algo factible. Este movimiento que se nota en muchos documentos y sitios esparcidos por Internet, nos permite afirmar que el revigoramiento de la lengua y cultura aymara parece tornarse una bella realidad. Puede ser que esté comenzando un nuevo capítulo en el libro de la historia del pueblo aymara.

Aymara es una cultura milenaria, cuya gente se dedica al pastoreo y a la agricultura usando técnicas ancestrales de cultivo. Tienen una economía complementaria, ya que los que viven en el altiplano poseen abundantes rebaños y escasos cultivos, mientras que los que lo hacen en la precordillera producen bastantes verduras frutas y semillas gracias al eficaz uso del suelo, mediante las tradicionales terrazas.

Debido a estas condiciones se generan relaciones de intercambio de productos entre pastores y agricultores. Esta forma de subsistencia se basa en el principio del ayne, que se refiere a la reciprocidad entre los aymarás: la petición de ayuda en el presente, será correspondida en el futuro.

La cosmovisión Aymara

Señor representante de la Comunidad Aymara

El Aymara concibe su habitat como el medio andino que dio origen y bienestar a la comunidad. Para él existe una sola realidad conformada por dos ámbitos: el medio natural y el mundo sobrenatural. La cosmovisión Aymara se formó en diferentes épocas pasadas y refleja los grandes cambios de su historia. Es una visión religiosa que sacraliza la naturaleza y legitima la posición del hombre sobre ella. Así es como hoy denominan Costumbre a los ritos religiosos basados en sus antepasados y Religión a los rituales y símbolos de origen cristiano.

La parte más antigua (costumbres) es la dirigida a los Achachillas o Mallkus, que son los espíritus de las montañas nevadas que circundan sus pueblos, a la Pachamama, y a la serpiente Amaru, vinculada a la subsistencia por las aguas, ríos y canales de irrigación de las tierras agrícolas (3.000 a 2.000 m. de altura).

El sistema de creencias Aymara es un ciclo ritual sincrético, en el cual coexisten y se integran dos componentes: el prehispánico, o sistema de creencias indígenas, anterior a la llegada de los conquistadores, y la religiosidad posthispánica que introduce la religión católica. El culto Aymara, sin embargo, es uno solo. Es un culto anual que se desarrolla al ritmo de las estaciones.

La naturaleza, origen de la cultura Khechua Aymara

El hombre de los Andes, vencedor del Altiplano inclemente, encontró para su innata aspiración espiritual, honda raigambre en la estupenda naturaleza que le rodeaba. Frente a dos infinitos, la Altipampa en que vivía y el cielo que contemplaba, encontró en esos dos objetivos atributos de la naturaleza, la fuente prima y segura para dar paso a sus aspiraciones místicas. Dominados del esfuerzo imaginativo que condujo a otros pueblos a la elaboración diríase intelectual de teogonías, encontraba la explicación de la fenomenalidad ambiente, en esas dos potencias generadoras de todo cuanto bueno estaba a su alcance.

La tierra y el cielo, y en este el sol fueron sus elementos máximos,y en los cuerpos y seres que poblaban el universo, vio la teleología inmediata de todos los fenómenos, y en todos ellos encontró motivo de misticismo y adoración.

Desde los apus primitivos que vivían en el seno de las cavernas andinas; que veían brotar milagrosamente de la admirable tierra, las plantas que asistían a sus menesteres,y que con el milagro del sol, que ya intuían vivificador, tenían la explicación del secreto del origen de la laboriosa alquimia que se producía en la tierra, hasta el culto Tiwanakhota y el Sabio del Incario vieron en la tierra y en el Sol las más supremas fuerzas invariables, siempre bondadosas, y ante todo, inermes para analizar, justipreciar, premiar o castigar los actos humanos.

Los Aymara están localizados principalmente en el altiplano de Bolivia y Perú . Su mayor presencia se encuentra en el lago Titicaca.

Entre otros pueblos localizados en esta área, figuran los Quechuas y algunos reductos de los indígenas Uru y Chipaya.

Espacios espirituales

Estos son los tres espacios espirituales del Aymara:

El Arajpacha simboliza la luz y la vida. Es el este u Oriente es lo que está adelante porque es el origen del agua y de la vida, el sol y las lluvias nacen allá, también significa dios cultivador y hacia allá se dirige la mirada (templos y casas deben mirar hacia él).

El Akapacha es el centro, son los valles y quebradas, es lo que está cerca, o Acá, donde habita el hombre Aymara, es el espacio que queda entre el cielo y el infierno o entre la vida y la muerte.

El Manquepacha simboliza la muerte y la oscuridad. Es el oeste. Allí es donde se pierden las aguas y termina la vegetación; es el desierto y también la dirección donde van los muertos. Allá se fue Viracocha, el dios creador y cultivador de Los Andes, (el que partió hacia la Gran Cocha) el Océano Pacífico, después de haber terminado su obra de creación

El principio del Tinku es del equilibrio y la reciprocidad entre él, la comunidad y estos espacios. (Tinku viene del verbo Tincuy; emparejar, equilibrar, adaptar). El Aymara persigue el Tinku entre el Arajpacha y el Manquepacha. El trata de vivir en armonía, buscando ser sabio en el Akapacha sin caer en los extremos.

La Cosmología de los Templos de Tiawanaco

Tiahuanaco: uno de los lugares arqueológicos fundamentales del mundo precolombino. Sus monolitos, su puerta del Sol, los restos de posibles monumentos, aún se arrebujan en el misterio.

Aquí le presentaremos en Temakel, un esclarecedor artículo de William Sullivan, sobre los posibles significados simbólicos de la desaparecida pirámide escalonada de Akapana en Tiahuanaco. Sullivan es autor de una importante obra, El secreto de los Incas, dedicada a descifrar la profundidad de la cosmovisión andina.

Sólo recientemente han llegado hasta la imprenta descripciones del núcleo ceremonial de Tiahuanaco. Todo el complejo ceremonial de Tiahuanaco se halla rodeado por un foso cuyo propósito, por utilizar las palabras de Alan Kolata, fue el de evocar la imagen del núcleo de la ciudad como una "isla", es decir, el de separar el mundo ordinario y cotidiano del "espacio y tiempo de lo sagrado".

Eliade ha documentado esta misma utilización simbólica en el Viejo Mundo, así como en el mundus romano o foso circular, que "constituyó el punto donde se encontraban las regiones bajas y el mundo terrestre".

El propósito de tales cercos era el de crear el espacio sagrado dentro del cual pudiera construirse el templo o modelo del cosmos, es decir, la zona donde se cruzaban los mundos terrestre superior (divino) y subterráneo. Como hemos visto en la explicación de Eliade, el simbolismo central de tales estructuras de templos era el de la montaña cósmica que representaba el ombligo de la Tierra que conectaba las tres regiones.

La estructura dominante del centro sagrado de Tiahuanaco era la Akapana, una pirámide truncada de más de unos diecisiete metros de altura, llamada por Kolata "la montaña sagrada de Tiwanacu". La pirámide Akapana tenía siete niveles. El número siete, como ya se ha indicado, aparece asociado con el "padre cielo", que equivale al uso de las coordenadas polar y ecuatorial, expresadas mediante referencia a las direcciones cardinales.

El antiguo sistema aymará de orientación tenía siete direcciones, empleando cuatro direcciones cardinales junto con el centro y el nadir. La Akapana está orientada en las direcciones cardinales.

La misma idea encontramos en la relación entre el contiguo complejo de estructuras llamado el templo Semisubterráneo y el Kalasaya. Aparecen trazados a lo largo de un eje este-oeste, que habla de los puntos de salida y puesta del Sol en los equinoccios, cuando el Sol cruza el ecuador celeste.

Las estrellas que van hacia arriba y hacia el oeste desde el templo Semisubterráneo hasta el nivel del suelo conducen directamente a una segunda escalera que se eleva en los recintos situados por encima de la planta baja del Kalasaya, donde la estatua monolítica de un dios (la llamada Estela Ponce) miraba hacia el este, de espaldas al templo Semisubterráneo.

La configuración mental de la línea del equinoccio como una escalera nos hace pensar inmediatamente en la constelación andina chacana (escalera), las tres estrellas del Cinturón de Orión, que están sobre el ecuador celeste.

Estas estructuras relacionadas axialmente también se relacionan con la cosmología religiosa asociada con el mito de emergencia surgido en el Titicaca. Como ya hemos visto, en el simbolismo arquitectónico celeste, el suelo de la casa, que representa el trópico meridional debería estar, estrictamente hablando, por debajo de la planta baja, así que ésta represente el ecuador celeste.

Tal como indica su nombre, el templo Semisubterráneo fue construido a unos dos metros por debajo del nivel de la planta baja, abierto al aire. En consecuencia y nuevamente en términos estrictos, el subterráneo tenía que representar el trópico meridional y el acceso a la tierra de los muertos. (Del mismo modo, se decía que el suelo del patio del juego de pelota de Quiché descansaba sobre el tejado de la casa de los señores del inframundo.)

Concuerda con esta interpretación el hecho de que las huacas de linaje de las tribus agrícolas que participan de la esfera de influencia tiahuanacana se encontraron hundidas en el suelo del templo Semisubterráneo.

En medio de esta disposición, una segunda estela, llamada la Estela Bennett, que contiene una compleja información relativa al año agrícola, miraba hacia el oeste (la dirección celeste asociada con la Luna, la noche, la lluvia y la muerte), de espaldas a la Estela Ponce, en el recinto elevado del Kalasaya. Y, a la inversa, la Estela Ponce, por encima del Kalasaya, dominaba una vista del horizonte oriental.

Un segundo patio hundido más pequeño aparecía situado en lo alto del séptimo nivel de la pirámide Akapana. Lo mismo que con el modelo del Viejo Mundo, en el que lo alto de la montaña del templo sagrado representa el "ombligo de la Tierra", el patio hundido de Akapana era, simbólicamente hablando, un omphalos. Este patio hundido fue trazado en forma de una plaza sobrepuesta a una cruz griega.

La cruz, que representa las direcciones cardinales y está orientada hacia ellas (y por lo tanto hace referencia a las coordinadas polar y ecuatorial) representa el ámbito celeste, o padre cielo.

La plaza, tal como ya hemos encontrado en la forma de las maras cuadrangulares, o piedras de amolar "femeninas" (que toman su nombre de la palabra aymará que significa "año"), marcan en sus esquinas los puntos cardinales que representan los lugares de salida y puesta de los soles solsticiales, es decir, los parámetros de la "tierra celeste" según vienen determinados por el plano eclíptico.

Si conectamos las esquinas, se forma las diagonales, y la X marca el lugar, el centro, el ombligo de la diosa tierra. Este simbolismo ya se ha observado en el unanacha de Viracocha en el diagrama de Pachacuti Yamqui, situado como está por encima de la cruz intercardinal, designada como femenina, que encontramos por debajo; y, también, precisamente este mismo simbolismo se encuentra entre los quiché, donde el Dios-Siete, representado jeroglíficamente como Osa Mayor y Orión, aparece trazado sobre el ombligo de la Diosa tierra.

Una segunda característica singular del patio hundido de Akapana sólo ha sido descubierta recientemente. Este patio sirvió como un dispositivo de recogida del agua de lluvia, y estaba conectado con un sistema de drenajes que vertían el agua fuera de los muros verticales de cada nivel, que llevaban el agua horizontalmente por debajo de la superficie de cada tramo y luego la vertían de nuevo, haciéndola caer así en cascada por todos los niveles de la pirámide.

Así pues, los constructores de Tiahuanaco construyeron una "montaña llena de agua" a la vista de un lago y de una isla llamados Titicaca, o "Acantilado del León", donde el agua brotaba desde un acantilado y cuya jeroglíflica en México (una montaña con colmillos y una cueva en la base) representaba el pueblo, alteptl, que significaba literalmente "montaña llena de agua".

Y como cualquier verdadera montaña cósmica, la Akapana reciclaba también las aguas de la vida espiritual, cuyo nacimiento se encontraba en lo alto de la montaña cósmica, en el solsticio de junio, en el ámbito de la Vía Láctea.

Actuales condiciones del Pueblo Aymara

Aproximadamente desde el 1820 hasta nuestros días, los Aymara han estado bajo la influencia de las reglas de las repúblicas de Perú y Bolivia.

Dentro de los últimos 25 años han ocurrido cambios dramáticos entre los gobiernos de Perú y Bolivia, estableciendo programas de reforma agraria y planes dirigidos al desarrollo rural y la incorporación de poblaciones indígenas al desarrollo nacional.

La mayoría de los Aymaras dependen de la agricultura para su subsistencia. Cultivan papas, cebada y quinoa.

Antes de la más reciente reforma agraria, los dueños de las grandes haciendas poseían las tierras del altiplano. Muchos de los Aymaras fueron dependientes de estas haciendas. Luego pudieron intercambiar mano de obra por tierras cultivables.

Otros Aymaras vivieron en comunidades libres donde ellos poseían tierras, pero fueron invadidos por los grandes terratenientes. La naturaleza explotadora del sistema de haciendas ha cambiado con el rompimiento y redistribución de las tierras.

La cría de animales es otra actividad significativa: sobresalen la crianza de ovejas, llamas, ganado y alpacas, siendo los animales más domésticos.

La pesca es otra actividad importante y se desarrolla especialmente en los alrededores del lago Titicaca.

La organización social Aymara es altamente variable. La más común unidad doméstica es el patriarcado. Existen también los compadrazgos, parientes unidos a través del bautismo, el matrimonio y otros eventos familiares.

Las creencias y prácticas sobrenaturales Aymaras son una mezcla de nativo (Aymara y Quechua) con elementos derivados de las misiones cristianas. El Catolicismo español fue el más extendido e influyente de las actividades misioneras, pero la actividad de los misioneros protestantes han influido considerablemente durante el siglo XX.

Los Yatiris, enviados de Dios, sirven como mediadores con el reino sobrenatural por medio de rituales y de adivinación a través de sesiones de espiritismo, invocaciones y rituales de fertilidad. Ellos pueden curar cuando la enfermedad es diagnosticada bajo una causa sobrenatural.

Rituales y fiestas marcan los eventos importantes como el bautismo, el primer corte de pelo (rutuchi), matrimonio (Jakichasiñi) y muerte. La realización de fiestas dedicadas a la alabanza de la madre tierra (Pachamama) o a santos particulares son eventos comunitarios que son encargados a personas conocidas como cargueros o prestes.

Referencias

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